5 mar 2019

La ingenuidad, la confianza y la verdad



El pensamiento paranoico surge
cuando empezamos a confiar de más
en la bondad de nuestros semejantes.

¿No será por tanto el acto
de dar a leer a alguien un poema,
creyendo que ese alguien no se reirá
o no lo estampará en nuestras caras,
un exceso de confianza
en la bondad imaginaria de quien sea?

Mostrad vuestros poemas, mas no olvidéis
la ofensa de mostrar con ellos
vuestros terribles sentimientos a quien fuera.


Imagen: acrílico sobre papel a2

26 feb 2019

El mar mayor



Grandes soñadores,
héroes rastreros, traidores.
Vuestro propio mundo no era suficiente,
debíais conquistar el macrocosmos.
Debíais destruir la pequeña estructura,
envenenar la confianza, corromper el lazo.
Grandes soñadores,
enemigos de la intimidad,
telépatas que de la intimidad
hicisteis un infierno extraordinario:
destruid el Mundo para salvarlo
de una vez por todas.


Imagen: "mi azul miseria ciega", acrílico sobre papel a2

30 ene 2019

Propósitos



No pude vivir en la piedad.
No había suficientes gritos en mi mundo.
Faltaban también llantos, faltaban inocentes
habitando la casa en que crecí llorando.
Y es mejor así. Os habría sermoneado
cada día, cada víspera del pasado
os habría dicho hasta dónde y hasta cuándo.
Habría abierto de par en par
las puertas de la casa que hoy habito,
y os habría obligado a venir aquí,
para que hablarais largas horas
de vuestro dolor, vuestro horrible dolor
de infancia entre la grey más torva.

Ni supe, ni pude vivir en la piedad,
estaré por eso
cada vez más equivocado.


Imagen: acrílico sobre papel a2

12 ene 2019

A tu regreso...





Déjalo todo. Serán lo último de lo último
las relaciones sentimentales sin sentimientos.
Un juego, eso es. Todo un juego.
Barato, cursi y algo estúpido. Pero un juego.
Un entretenimiento para niños sin alma,
porque nos encantan las cosas sin alma,
los productos desechables, las marcas.
Lo único importante es el ego,
la presencia dilatada. Tal vez crecer sea eso:
inflarse hasta no ser nada. Después, dormir.
Dormir a pierna suelta y para siempre.
Así, como si estuviéramos muertos.
Porque solo los muertos tienen alma,
sus sentimientos sí estuvieron ahí,
ellos sí supieron vivir.

Sentir es hablar para nada.

14 dic 2018

Pulso a la memoria



Hay quien trata de llenar el hueco,
ese hueco, con grandes dosis de cocaína.
Otros, con alcohol.
Los hay que gritan
desesperadamente a las paredes.
También hay por la labor
jóvenes hipersexuales,
orgullosos misántropos,
rebeldes y pocos, muy pocos enamorados.

Pero todos tratan de llenar ese hueco,
el hueco, con algo de sombra,
con algún reducto pasional que los arrastre,
que los subleve, que los guíe por entre la nada,
por entre ese montón de escombros.

Ahí, me digo, entre todas esas ruinas,
hubo una vez algo hermoso.
Dejarlo marchar y tratar de proseguir en calma,
ya es labor suficiente para toda una vida.

16 nov 2018

Dos jardines en el aire



El crítico interior y nuestras defensas psíquicas son exactamente la misma cosa. Si abatimos al crítico, alcanzaremos el estado sublime de inspiración. ¿Qué hace falta para abatir al crítico? Una piedad infinita por el Universo. ¿Qué hace falta para experimentar una piedad infinita por el Universo? Presenciar el dolor en todas sus formas.

                                  ***

Para quien vive, no una ficción, sino su propia vida, no debería haber desdoblamiento ni objetividad posible. Para quien vive de sus propias entrañas, la verdad no arde. Se arrastra como pesada sombra que no cabe en ningún espejo.

La demencia de la ficción refulge en todas partes. Más liviano es el aire para quien traza en ella un destino, su destino, hacia el presente.

Y qué es verdad. Qué cosa es ficción o mentira. Abramos más los ojos aunque sea una vez de cuando en cuando. Verdad y ficción engullen lentamente la materia, el cuerpo que, sin ellas, se ignoraría por siempre a sí mismo.


Imagen: "ciudad hermética", acrílico sobre papel a2

4 nov 2018

Constancia del equívoco




Escribe. Para no aceptarlo nunca.
Para no naturalizarlo.
Para que siga doliendo siempre,
escribe, escribe, sigue escribiendo siempre.

Siempre habrá quien te lea
para saber qué sucede
o en qué se habrá convertido.

Escribe, y déjalo cuando entiendas
que aquello por lo que escribías, 
entraba tan dentro de lo posible,
que al escribir tan solo quebrantabas
tus propias leyes frente al olvido.


Imagen: "Indiferencia", acrílico sobre papel a2

24 oct 2018

Comienzo de lo terrible




El dolor nos vuelve feos,
invisiblemente feos.

Aun así, hay una belleza de la angustia,
un viejo placer en lo deforme,
una comprensión del horror que nos hace
tan bestiales como humanos.

¿Qué era la belleza?

Cambiante como el día, paseaba
entre nosotros, que la dejábamos sufrir
para que sintiera a qué debía darse.

Si fue fría la perfección de la belleza,
no menos lo será la sabiduría de la sangre,
poso amargo de viejas cicatrices,
rescoldo de la luz, ceniza que surcaba
los rostros donde se mezclaron por un tiempo
belleza y sufrimiento, perfección y sabiduría.


Acrílico sobre papel a2

Inercias



El ruido como compañía y amenaza.
La ciudad como espejo
de algo que tememos e ignoramos
sabiamente. El ansia. Siempre el ansia.
Siempre la soledad que no debe conmoverse.

Sigo paseando por las ruinas de mi mundo.
Cuando haya visto suficiente,
cerraré los ojos para escuchar bien el ruido,
el ruido de tus ojos breves,
ruido de la soledad que se sabe
demasiado bien a sí misma.

Mil veces me he engañado, durante mil años
afirmé no estar solo. No sé si era a Dios
a quien sentía en mi ruido de inocencias.

No sé si era yo mismo
quien se hacía compañía.

Creo que yo mismo era ruido.

Ruido de algo que no puede decirse
más que para decirse mil veces a sí mismo.



Acrílico sobre papel a2

16 oct 2018

Caer porque sí



Una ventana a una realidad
donde lo verdaderamente importante
— el blanco techo que nos da asilo,
tantos matrimonios, el dinero —
careciera por completo de importancia.

Pasaríamos ahí las horas, observando
el fugaz absurdo que nos enseñaron,
para entender, después de muchos años,
que la única importancia verdadera 
llegaría de cualquier mirada que ofreciera,
aun sin poseerlo,
ese otro mundo que tememos.

Después, un día cualquiera,
lanzarnos a través de una ventana como esa.

Algo así será vivir la poesía.



Imagen: sin título, acrílico sobre papel a1

3 oct 2018

El fuego y su memoria




Algo hice mal.

Mi obsesión por la sinceridad
se volvió inquietante.

Dividí la realidad
en dos partes:
yo y todo lo demás.

Grité como gritan los más altos.

Fue lo suficientemente horrible,
como para necesitar ser solo uno más.

La verdad se basta a sí misma.
Nada brilla como la verdad.
Decir la verdad es arder y quemar.

Leí a diario cosas como estas,
y aunque ninguna metáfora
haya sido suficiente,
ahora creo que la verdad es un espejo mudo,
ante el cual, hasta un tonto
debería ser escuchado seriamente.



Imagen: sin título, acrílico sobre papel din a2

2 oct 2018

Acostumbrarse a todo



Le quité hierro. Moriremos, sí.
¿A qué tanto dramatismo?
Siempre vence su figura, lo sabemos.
Es solo cuestión de tiempo,
insondable cuestión de tiempo.
Lo sagrado de la vida se presenta solo
cuando el tallo es arrancado
por la mano retorcida de otro ser viviente.
Entonces se habla de inocencia,
de sueños truncados, 
de sentimientos borrados
por un capricho soberbio. Y es cierto.
¿Pero cuántas veces nuestras vidas fueron
vulneradas contra nuestra inocencia?
Nuestros sueños, ¿no fueron pisoteados
diariamente por figuras superiores,
diariamente truncados por un orden
ancestral de reacciones siniestras?
¿Y qué decir de nuestros sentimientos?
¿Quién hizo verdadero caso a tanto miedo,
a toda aquella soledad o a lo posible
de un afecto que siempre terminaría cayendo?

Moriremos, sí. 
Pero acaso para entonces
ya estaremos muertos.


Imagen: "Caminante", acrílico sobre papel a2