sin poder frenar mi propia decadencia...
Mientras criticabais la decadencia ajena,
sin poder frenar vuestra propia decadencia...
Mientras criticabais la decadencia ajena,
sin poder frenar vuestra propia decadencia...
Recurríamos al desprecio
como única herramienta con la que reconstruir
nuestra imaginaria superioridad.
Amor y muerte son ahora las heridas que nos igualan.