Superar la pérdida de alguien cercano,
consiste en seguir añadiendo sombras y sustancia
a tu propia existencia después de la tragedia.
Cada detalle que añades a tu vida tras el suceso,
es una palada más de tierra
a la tumba de quien ya no volverá a inmiscuirse,
ni a enfadarse,
ni a verse en la necesidad de perdonar lo imperdonable.
Consiste todo en ganar distancia,
una dolorosa e inexorable distancia
entre tu circunstancia y lo irremediable.
entre tu circunstancia y lo irremediable.