Había practicado el sagrado sadomasoquismo.
Había consumido heroína.
En aquel entonces yo pensaba mucho en la muerte,
y en la sensación sin nombre
que renace en nosotros cada vez que amanece.
En aquel entonces yo pensaba mucho en la muerte,
y en la sensación sin nombre
que renace en nosotros cada vez que amanece.
Cuando nos encontramos de nuevo,
soñé con el cadáver de un niño con malformaciones.
Tras recordar mi verdadero nombre,
decidí alejarme
lleno de amor y de terror hacia la común tragedia humana.