Los muertos son mejores que nosotros,
discípulos de un misterio tenebroso
que presionan con furor las notas disonantes
de un macabro instrumento.
Muertos que existieron en el mismo aquí
transitado por nosotros,
los vivos arrogantes, los mezquinos vivos.
En algún momento
dejaron de ensuciar la superficie del silencio,
En algún momento
dejaron de ensuciar la superficie del silencio,
dejaron de matar pequeños animales,
dejaron en algún momento de cantar a gritos
los himnos que hacían de la sangre contenida
vergonzosa sangre derramada.