Solía pensar durante mi juventud
que la humanidad estaba condenada.
que la humanidad estaba condenada.
Que tan solo la salvaría
el hacerse consciente de su trágica negligencia.
Mientras tanto,
mis amigos se reían de su propia estupidez.
Hace años que también yo río
de mi propia estupidez
y de la deriva de una humanidad idiotizada.