Os dije que no os estaba mintiendo.
Que sé perfectamente cómo lo asombroso
se nutre de nosotros
cada vez que nos rompemos.
Que acechan fieras exquisitamente trágicas
en los ataúdes de la sombra.
Que el alma también se contradice por el aire,
reconociéndose en los infiernos.
Os dije que yo nunca he mentido con respecto a esto,
y os dije que no estabais arrancando
de mi semblante ninguna máscara.
Sino la temblorosa piel de este rostro incrédulo.