Me he convertido en el monstruo
que no os deja pensar con libertad.
que no os deja pensar con libertad.
Me he convertido en aquello que odiaba.
En el verdugo psíquico,
en la fuerza mística del orden
que no respeta la intimidad del pensamiento.
En el verdugo psíquico,
en la fuerza mística del orden
que no respeta la intimidad del pensamiento.
Sabed que, al morir la noche, olvidé mi corazón.
Olvidasteis al morir la noche vuestro duro corazón.
No sé a qué terrible precio,
pero todo dice que he ganado.
Que me perdone el dios de las sombras que aguardan.
He ganado.