27 feb 2012
24 feb 2012
Complacencia
Mira: esta vía abandonada
prosigue hasta la felicidad.
prosigue hasta la felicidad.
Una carretera de segmentos anchos,
frecuentada solo
por conductores audaces
por conductores audaces
y jóvenes autoestopistas solitarias.
Miles de kilómetros
dividen esta desnudez
y la única soberanía necesaria,
la misma que debería ejercer siempre
sobre sí mismo el yo.
A partir de aquí,
no intentes educar al buen salvaje
que redime tu experiencia con su ejemplo.
que redime tu experiencia con su ejemplo.
Pues, para complacer a tus deudores,
tendrías que realizar tu expedición
en dirección contraria.
en dirección contraria.
Damas y Caballeros
Este viejo resentimiento hacia lo femenino tiene muchas notas amargas. La más grave es aquella que advierte que todo el mal que una mujer le hace a un hombre, pudo darse mucho antes del mismo modo desde otro hombre hacia esa misma mujer. Y aún podría darse otra vez en sentido contrario.
Yo, por mi parte, sigo tratando de recomenzar a diario buscando la opción más concreta: la que hace de toda mujer la persona que es, no la que podría ser si estuviera presionada por las mismas circunstancias que atribulaban a la que arrojó contra mí la primera piedra.
23 feb 2012
flash-back
Al final del pasillo,
un joven de aire ausente
rarifica la ocasión del silencio.
Camina.
Fuma.
Va, viene.
Se transporta hacia dentro
fingiendo conversar tercamente
en compañía del sueño.
No alcanza el joven
a formar el hogar necesario
rehaciendo la presión de estos muros,
ni sopesando los miedos que emana.
Ante todo lo inquieta
la posibilidad de perder el control,
de caer como perro en la rabia.
Poco importa
que otras mentes más lúcidas
compartan su antiquísima causa.
un joven de aire ausente
rarifica la ocasión del silencio.
Camina.
Fuma.
Va, viene.
Se transporta hacia dentro
fingiendo conversar tercamente
en compañía del sueño.
No alcanza el joven
a formar el hogar necesario
rehaciendo la presión de estos muros,
ni sopesando los miedos que emana.
Ante todo lo inquieta
la posibilidad de perder el control,
de caer como perro en la rabia.
Poco importa
que otras mentes más lúcidas
compartan su antiquísima causa.
20 feb 2012
18 feb 2012
Semilla
Sí, amor, jueces mezquinos.
Aquí, allá, en Madrid,
Bogotá o Indonesia.
Y en nosotros también, recuerda.
También en nosotros.
Cedemos nuestra libertad
si encerramos riendo,
bebiendo o pensando en exceso,
el valor que cualquier semejante
evade al negar su propia flaqueza.
Pero hay diferencias.
A saber: tenemos uñas y dientes,
opción, vergüenza y aquellas heridas
que harían aullar a las bestias.
12 feb 2012
Por qué otra tierra
Demostrar, soñando tú en la rueda,
la fuerza que destilan los salvajes
bebiéndose el absurdo a la intemperie.
Febril empeño del que fuera.
De torvas convicciones,
a ratos enemigo del hogar
o dueño imprevisible en la marea:
quería demostrarte a ti, padre,
eterno navegante vagabundo,
que yo también podía prescindir
de toda permanencia, y encallar
allí donde la niebla nos consuela.
De tal error nacía mi vergüenza.
7 feb 2012
Poema adolescente
Insensible también a tu nombre.
Y como cualquier ave ardiente,
insensible a la noche.
Insensible, sí,
pero mírame ahora.
Amor, mírame bien:
yo jamás admití tras el duelo,
en mitad de ese frágil relato del día,
el gran cometido
que ya solo concierne
a los que niegan su sitio en la escena.
Hasta que no enfrenté mi conciencia
al frío proceder de mis iguales,
jamás abarqué la intensa medida del aire.
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