30 ene 2019

Propósitos



No pude vivir en la piedad.
No había suficientes gritos en mi mundo.
Faltaban también llantos, faltaban inocentes
habitando la casa en que crecí llorando.
Y es mejor así. Os habría sermoneado
cada día, cada víspera del pasado
os habría dicho hasta dónde y hasta cuándo.
Habría abierto de par en par
las puertas de la casa que hoy habito,
y os habría obligado a venir aquí,
para que hablarais largas horas
de vuestro dolor, vuestro horrible dolor
de infancia entre la grey más torva.

Ni supe, ni pude vivir en la piedad,
estaré por eso
cada vez más equivocado.


Imagen: acrílico sobre papel a2

12 ene 2019

A tu regreso...





Déjalo todo. Serán lo último de lo último
las relaciones sentimentales sin sentimientos.
Un juego, eso es. Todo un juego.
Barato, cursi y algo estúpido. Pero un juego.
Un entretenimiento para niños sin alma,
porque nos encantan las cosas sin alma,
los productos desechables, las marcas.
Lo único importante es el ego,
la presencia dilatada. Tal vez crecer sea eso:
inflarse hasta no ser nada. Después, dormir.
Dormir a pierna suelta y para siempre.
Así, como si estuviéramos muertos.
Porque solo los muertos tienen alma,
sus sentimientos sí estuvieron ahí,
ellos sí supieron vivir.

Sentir es hablar para nada.