11 ago 2017

Relaciones



Luego, el viejo drama de conocer a alguien.
Ir abriendo puertas y espejismos
y ojos y sombras y abrazos en la calma.
Descubrir quién era quién
y desde qué lado se rompía
la imagen ideada.
Observar también qué hizo quién
de quién, qué margen fuimos retorciendo
para que obedeciera,
para que también se traicionara
en la vana pretensión de nuestros actos.

Así, sin prisa, que todo se diluya.
No quede ruido ni máscara callada.


Solo, la horrible costumbre de pensar
bajo el dictado de los otros,
complacientes y tranquilos ante su ignorancia.

Luego, rostros y más rostros 
moldeados por la espera convenida del adiós,
aguardando ya la última palabra.

7 ago 2017

Ceguera



Soledad aterradora, ver
lo que nadie más ve.
Felicidad: ¿cuándo nos quisiste
tan humanos como ciegos?
En la raíz
de la pálida tragedia,
buscan algo los ojos.

Algo que no puede ser.


Acrílico, din a2