Mientras el Arte se arrojaba al vacío, el artista, negro coleóptero, preguntaba por su hogar futuro, su futuro sueldo, su plato de futuro sobre la mesa.
Fueron los testigos devorados por otro artista que no tenía qué comer, que vomitó luego una promesa y una joven maldición para su público.
Ahora todos contemplan el lienzo de la noche y de la furia, vislumbran el camino en la perplejidad del horizonte que arrojaron sonrientes al vacío.
¿Quieres conocerte? Duda de ti. La única forma de llegar a la verdad, es dudando. Duda y no se lo digas a nadie. Nadie lo entenderá. A nadie le cabe en la cabeza que no se pueda alcanzar cierta seguridad en uno mismo sino dudando de uno mismo.
Solo los que conservan en sí mismos un margen de inocencia, tienen pesadillas.
Alegría para consolar al afligido. Tristeza para concienciar al indolente.
Algo empuja a contarlo, a hablar una y otra vez de la miseria y de la infamia y de la desesperación. ¿Por qué? ¿Tanta culpa hay ahí? Si es así, ¿confesamos para ser absueltos de los pecados de otro? El tranquilo cadáver debe diseccionarse a sí mismo, es la única manera de volver a sentir.