Tempestades que arrojé contra las templadas aguas de su silencio.
30 jun 2013
25 jun 2013
¿Profecía autocumplida?
¿Destrozaste aquel sueño pensando que ya todo conducía al fracaso, hacia aquello que nos ciega, infranqueable? Dos años han pasado. Tendrías que saberlo a estas alturas, reencontraste a diario los restos del naufragio. ¿Tenía que ser así? ¿Inventaste ese miedo o en realidad toda circunstancia te condujo con violencia al arrecife, frontera misma donde ningún principio tiene cabida?
Donde la pasión, truncada, se tiñe por sí sola de locura.
Donde la pasión, truncada, se tiñe por sí sola de locura.
24 jun 2013
De plenitud
En mí todas las músicas, todas las muertes posibles, las sendas a ninguna parte.
He sido niño y también nadie.
23 jun 2013
21 jun 2013
17 jun 2013
Necesaria tibieza
El problema en esta tierra es encontrar el verdadero fondo moral de tus semejantes. En la esfera de lo interpersonal, las cosas suelen suceder así: entablas una conversación con alguien. Te cae bien. Empiezas a tratar con ese alguien a menudo, llegando a sospechar que por fin recobraste cierto aliento vital, indispensable para no llegar a despreciar lo más cierto de la propia realidad.
De pronto, una fuerza casi sobrenatural intercede desde algún lugar del cosmos.
De buenas a primeras, te llevas el gran chasco, te culpas de tu vieja ingenuidad, sonríes temeroso de un posible complejo; hasta que, finalmente, procuras continuar como si nada, con la cabeza relativamente alta y sin ganas de entender lo sucedido.
Contingencias de poner al mal tiempo buena cara, supongo. Nada nuevo. Tras la fachada sonriente de esta isla, las cosas rara vez son lo que parecen.
16 jun 2013
15 jun 2013
Sobre la esencia oscura
Los artistas y el drama. Los artistas y el infierno y el disparate inocente y la vocación suicida y la psique maltratada.
En algún momento, casi lo sabías, la gran celebración engendró héroes dementes.
No merece la pena desde entonces. No. Sentarse a imaginar el sentido
último del arte, trabajar con la inocencia, dar forma a lo sutil,
generar atmósferas o niebla.
Si
un designio más alto te hizo recorrer violentamente la intemperie para
edificar toda belleza, entonces, al menos hoy lo piensas, tu sola
salvación depende de la suerte.
Rehúsa, pues, a la grandeza. Vive en lo corriente: la casa, el libro, la luz en las paredes.
6 jun 2013
Sobre la lealtad
¿Pero
cuál es el camino? ¿Considerar la traición una tesitura que incumbe
solo a ciertos heroes literarios? ¿Actuar como si dicha traición fuera
en sí misma algo inverosímil? ¿O mantener un estricto margen de respeto
hacia quienes sabemos que en determinadas circunstancias pueden sentir
socavado lo más íntimo de su confianza?
Solo
imagina que algo, la vida o una simple circunstancia, te hubiera
abocado a perder terreno, a traicionarte constantemente a ti mismo para
tener la fiesta en paz con tus semejantes. Imagínalo por un momento, y
ahora respóndeme una cosa: ¿no crees que tarde o temprano, cuando en tu
interior ya nada hubiera en pie, habrías vuelto la vista hacia los que
te rodeaban, hacia cada una de tus extrañas compañías, y con
desgarradora saña los hubieras acusado de haberte traicionado una y otra
vez desde el principio?
4 jun 2013
2 jun 2013
Crisálida
Una conversación lanzada al aire, sobre el arrepentimiento, la piedad y
la culpa. Un rostro deformado, el resto de la angustia alimentada
cruelmente. Cualquier bandera blanca anunciando la victoria de la
muerte.
Después, el mundo restallando dentro y fuera. Y en vosotros y en la entraña que devora toda inercia decadente.
Estoy en otro espejo. Abandono. Tan solo regresemos cualquier día a la verdad serena: la que dictas desde lejos débilmente, apiadándote de mí frente a los otros.
Impreciso
¿Y ud. qué sabe en realidad? Puede que detrás de cada defecto superficial, haya una corta o larga historia de dolor.
1 jun 2013
Sobre el arrepentimiento
Ya
que la perfección moral, como tal, jamás surgió en la sociedad moderna,
cabría afirmar que aquí, en la tierra, solo hay dos clases de
individuos.
Los primeros, los más destacables a mi parecer, son
los que tarde o temprano acaban cometiendo errores. La mayoría,
conscientes de eso mismo, buscan constantemente un modo de
perfeccionarse por el bien propio y el ajeno.
Pertenecen a dicha ralea solo los que tarde o temprano se arrepienten.
Todos los demás, observados desde el prisma que origina el trance de la
mala conciencia, sostienen cierta actitud brutal, de la cual nunca
llegan a avergonzarse.
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