Como si la realidad aún tuviera un sentido
y una épica
y un principio y un fin.
Hemos desterrado al buen Dios de nuestras almas,
solitario es el río por el que descendemos.
Pero como si la realidad aún tuviera un sentido
y una épica
y un principio y un fin,
hemos amontonado un millar de pensamientos
en torno a lo que desearíamos ser.
y una épica
y un principio y un fin,
hemos amontonado un millar de pensamientos
en torno a lo que desearíamos ser.
Allí arderemos como atormentadas sombras
que jamás negaron estos tiempos sin espíritu.