Una ventana a una realidad
donde lo verdaderamente importante
-el blanco techo que nos da asilo,
tantos matrimonios, el dinero-
careciera por completo de importancia.
Pasaríamos ahí las horas, observando
el fugaz absurdo que nos enseñaron,
para entender, después de muchos años,
que la única importancia verdadera
llegaría de cualquier mirada que ofreciera,
aun sin poseerlo,
ese otro mundo que tememos.
Después, un día cualquiera,
lanzarnos a través de una ventana como esa.
Algo así será vivir la poesía.
Imagen: sin título, acrílico sobre papel a1
aun sin poseerlo,
ese otro mundo que tememos.
Después, un día cualquiera,
lanzarnos a través de una ventana como esa.
Algo así será vivir la poesía.
Imagen: sin título, acrílico sobre papel a1