Pasteles al óleo, din a4
2 ene 2014
31 dic 2013
Una salida digna
No es solamente la infelicidad la que facilita cualquier forma de creación. La dinámica misma de estudio y ejecución de cualquier disciplina artística, tarde o temprano suele conducir al mismo terreno de la infelicidad.
Quien busca crear a diario, tiende a competir constantemente consigo mismo, con el resto o con algún rival imaginario.
30 dic 2013
29 dic 2013
Glory of love
¿Qué más da que no sea para mí? Hoy la he visto. Su mera existencia explica y justifica cualquier espera eterna.
25 dic 2013
Más de lo que dice
De pausas o tensiones
sabemos demasiado:
la palabra contenida es casi el arma.
Exceso, órbita que rompe.
Sabemos,
soñamos,
decimos demasiado:
no hay plegaria más oscura,
ni inquietud equivocada
que moldee tan a ciegas nuestro rostro.
Así la entrega,
el rito que iniciamos a lo lejos.
Arma sin cabida, espejo casi yerto.
Nos retrae hacia la sombra
la palabra contenida por el miedo.
sabemos demasiado:
la palabra contenida es casi el arma.
Exceso, órbita que rompe.
Sabemos,
soñamos,
decimos demasiado:
no hay plegaria más oscura,
ni inquietud equivocada
que moldee tan a ciegas nuestro rostro.
Así la entrega,
el rito que iniciamos a lo lejos.
Arma sin cabida, espejo casi yerto.
Nos retrae hacia la sombra
la palabra contenida por el miedo.
16 dic 2013
Contrapicado
I
Una escala de valores no es una lista impoluta de buenos deseos para Navidad. Nuestros valores tienen mucho más que ver con la culpa. Con la propia o con la que nos hiciera sentir la negligencia de los demás. Tienen mucho que ver también con el aprecio traicionado y con el nivel de exigencia que nos imponemos a nosotros mismos para que nada de eso suceda nunca más.
II
Superar la culpa puede pasar por echársela a los demás o por el exceso mismo de que los demás actuen ante nosotros como si la culpa, en un ardid nefasto, fuera suya y solo suya para siempre.
III
"Benditos los que la soledad hace inocentes", decía Djuna Barnes en su bosque de la noche. A esa intuición, que solo puede referir un espacio neutro y transitorio, quisiera dedicar de nuevo el resto mis días.
Si al final me es imposible, quede al menos la tolerancia y el respeto que nosotros, los culpables, ofrendamos a los dioses implacables en las tardes más oscuras.
Una escala de valores no es una lista impoluta de buenos deseos para Navidad. Nuestros valores tienen mucho más que ver con la culpa. Con la propia o con la que nos hiciera sentir la negligencia de los demás. Tienen mucho que ver también con el aprecio traicionado y con el nivel de exigencia que nos imponemos a nosotros mismos para que nada de eso suceda nunca más.
II
Superar la culpa puede pasar por echársela a los demás o por el exceso mismo de que los demás actuen ante nosotros como si la culpa, en un ardid nefasto, fuera suya y solo suya para siempre.
III
"Benditos los que la soledad hace inocentes", decía Djuna Barnes en su bosque de la noche. A esa intuición, que solo puede referir un espacio neutro y transitorio, quisiera dedicar de nuevo el resto mis días.
Si al final me es imposible, quede al menos la tolerancia y el respeto que nosotros, los culpables, ofrendamos a los dioses implacables en las tardes más oscuras.
15 dic 2013
Sobre la interpretación
Sentir
es vernos desde fuera, reconstruir la experiencia a través del
significado que dimos a los propios actos. Nuestros dioses solo hacen
acto de presencia si sentimos, si nos atrevemos a suponer la trama
misma de ese algo que pudiera ser destino, que, aunque inconcebible
como meta, implica un transcurso al acecho de algo más grande que
nosotros mismos.
Lo
que llamamos alma, es la trascendencia misma de ese significado.
Esta consiste en compartir el sentido adquirido. Cuando hallamos un
lugar propio desde el que contemplar la existencia desde fuera,
muchas veces aparece alguien capaz de abarcar tal perspectiva. O
alguien que pretende abarcarla confrontándola, para reencontrar así
la simbiosis entre ambas realidades.
Si
entonces surge la armonía, el tiempo nos emplazará en lo concreto.
Así nos sabremos felizmente mortales, pues quedará el sentimiento:
la noción misma de que fuimos para otro lo que en verdad éramos
para nosotros mismos.
11 dic 2013
En paz
Abrimos los sentidos con su roce.
Al fin, la noche. La estancia resplandece.
Acaso sea lo oportuno
hablar
correctamente
del
frío sedimento que deja la tristeza.
¿Por
dónde empiezo?
Después
de un largo infierno,
uno
aprende a conformarse con muy poco.
La
fábula de abrir todas las puertas,
provoca el mismo rictus de vergüenza
que el de un marido abandonado
en consecuencia.
que el de un marido abandonado
en consecuencia.
Y en tanto uno debe refugiarse,
uno
aprende a refugiarse en lo que aprende.
Así
dejamos, dejamos y dejamos
de
calibrar la humillación,
de
creernos criaturas especiales,
de
pactar con los crueles
el
precio malogrado de la fuerza.
Regresamos,
pues,
a
la impresión más clara del deber:
aquella
que quisimos perpetrar
allá
por la primera juventud,
y
en cuya negación no había cobardía,
ni inconsciencia estricta de lo erróneo.
Razones,
el
poso más común de la experiencia
precisa
de razones
que
obliguen a salvarse diariamente.
8 dic 2013
6 dic 2013
Nocturnos
Es
mucho más sencillo. En silencio sobrentendemos lo que somos. A qué
enunciarlo, probarlo o demostrarlo. Para darte a conocer, el mejor tema
de conversación son los otros.
A
veces tengo la impresión de que hay más enfermedad en dejar que te
diagnostiquen, que en la enfermedad misma. Nada más indigno que dejar en
manos de otro la verdad más íntima de todas, la misma que uno enuncia
sobre lo que es.
Ante
ti, que adoleces de lo sentimental, el angosto laberinto carnal.
Limítate a respirar. Avanzar para encontrar la salida, supondría
levantar infinitos muros o inventar cada pasadizo probable con vocación
de mártir o de náufrago.
Solo para los demás soy uno. Para mí mismo, miles de fragmentos restallando entre las pausas del olvido.
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