No sé negar la triste duda
que a veces duele como un verso.
Aún me espera la ventisca
en tus ojos de ausencia pura,
y a solas equivoco los relojes.
Mientras tu sales al camino
escrito en tu recuerdo,
una lluvia o un presagio
te roban el silencio de lo dicho.
Sé que no estoy contigo,
que escogemos la palabra
porque brota en los escombros de la noche,
igual que una esperanza brota a veces
en el desierto de toda soledad imperfecta.