24 sept 2018
El límite y los otros
Infinitos seres infinitos.
Melancólicos espejos.
La misma superficie en todos ellos.
Miradlos como nos miran los muertos,
miradlos con la fascinación de la sospecha.
Miradlos uno a uno,
rudas almas de carne y hueso.
Todos tienen algo que decir.
Todos habrán visto demasiado
a su debido tiempo.
En el interior de cualquiera de ellos,
duerme
una música invisible, un furor
de infinitas estrellas disconformes.
Su letargo obedece al dominio del secreto.
Contienen la mística del sueño,
todos y cada uno de ellos. Realidad es
cuanto imaginaron en su tácita ceguera.
Imagen: acrílico sobre papel a2, sin título.
15 sept 2018
Sabernos solos
El viento sopla para todos.
También para mí, que he escondido
mi desnudo en la ventana.
También sopla para ti, que dijiste
más de lo debido. Y para ti,
que hoy cruzaste el puente
lleno de melancolía cotidiana.
El viento sopla para todos.
Incluso para mí, que no sé por qué,
cuando me asomo a vuestras almas,
llenas de aspereza y de palabras,
el viento sopla para nada.
Imagen: "El triunfo de ícaro", acrílico sobre papel a2
9 sept 2018
Discernir
No tú. Lo que sentía por ti.
Un árbol inmenso de osadía y gratitud.
No tus manos, ni tu piel, ni tu futuro.
Solo eso que sembrabas: silencio,
más silencio con el que desconocerte.
Imagen: "Centauro", acrílico, papel a2
4 sept 2018
Los sueños corrompidos
La belleza, angustiada, lanzaba fieros alaridos
a lo largo de los pasillos del psiquiátrico.
Viejos ángeles se turnaban para maldecirnos.
Las puertas se cerraron hace tiempo, dijeron,
y ya nadie sabrá nunca su lugar en la Historia.
Desde que el mundo es mundo,
los jóvenes buscan más belleza en la locura,
y el dios de los ateos contempla estremecido
nuestra tibia obra de ignorancia y negligencia.
Al llegar al centro del infierno,
alguien tomará de la mano a la belleza,
y esta romperá a llorar de gracia e impotencia,
y ese alguien sonreirá ante ese espejo
que siempre nos devuelve un sueño desleído.
Habremos descartado para entonces
todas las explicaciones que le dimos
a quien quería conocer
la razón de esta demencia.
Imagen: "múltiple", acrílico sobre papel a2
26 ago 2018
Aquel desconocido
Este soy yo, el que regresa
para alejarse, el que se aleja
para volver hasta sí mismo.
Soñadme otro, y habré sido.
Imagen: "Inalcanzable", acrílico sobre papel, din a2
15 ago 2018
Salvación de entonces
Conversábamos, eso era todo.
Todo, sí. Si hay un equlibrio
entre un territorio nuestro y la realidad entera,
dependerá este de una conversación.
Y de una ficción, por tanto,
mayor que la de la identidad.
La de compartir el triste pensamiento.
La de la intimidad.
Hablábamos para decirnos solo
aquello que no debe ser dicho.
Pertenezco, lo sé, a una generación torva
que considera el pensamiento un juego.
Una generación
a la que la angustia de un secreto
le ha sonado siempre
a cursilería e infantilismo.
Qué otra demencia señalar.
Qué otro sueño aborrecer,
si no es el delirio de no ser nada para nadie.
Conversábamos de aquello que sabíamos.
Apenas sospechábamos que sería
la ignorancia la que guiaría nuestros pasos,
hasta convertirnos
en frívolos juguetes
de una vieja mediocridad y de las modas.
Imagen: "la mentira", acrílico sobre papel, din a2
7 ago 2018
La compasión
He inventado una técnica
para abrazar a la muerte.
No ha sido fácil,
cada vez que me mira de reojo,
la reprendo como a una niña,
digo su nombre en voz baja,
me acerco, la contemplo y la abrazo.
Pero es complicado,
ella es mayor que yo.
Mucho mayor. Aun así,
por una razón se relaja:
sabe que ante ella
siempre somos niños asustados,
niños de los que siempre se ríe
el mismo dios cobarde,
el dios dueño del silencio y de lo innombrable.
Imagen: el almuerzo, acrílico, din a2
31 jul 2018
Vivir después de la vida
Reabrir heridas,
prender con llanto la ceniza.
Ejercicio de una violencia purísima,
el de incendiar la niebla ya madura,
el de incendiar y derramar los vasos ya vacíos
sobre el espejo donde envejecimos.
Prender con sombras la ceniza.
Hacer arder lo ennegrecido.
Ese fuego de regreso puede ser la vida.
Imagen: la manzana, acrílico, din a2
25 jul 2018
Un drama preconcebido en dos actos
(I)
Hay dolores en la furia de la imaginación,
secretos que en su sorda magnitud
se hacen casi deseables.
Perder la cabeza, un corazón, al padre.
Es ahí donde algo se nos muestra.
Lo sabe el poeta y lo sabe
todo el que despreció la vida
para saberse hecho en soledades.
Qué verdad sombría se oculta en esas fauces.
Qué fulgor de espinas. Qué vanidad inútil.
¿A quién daría yo mi alma
para entender palabra por palabra
el terror solitario de la vida?
¿Lo haría por alumbrar a otros?
¿O algo arrancaría yo mismo de mis manos
para poder decir: mirad mi sufrimiento?
Miradlo, sí. Es realmente hermoso.
(II)
A ti te digo: no intentes alumbrar nada,
no quieras demostrar
el valor que otros perdieran en la noche.
Las pruebas más oscuras llegan solas,
aguardan a que descubramos
nuestra propia cobardía, nuestra ignorancia.
Seguir, sin más, es toda la sabiduría,
todo el coraje que se gana
cuando se pierde la cabeza,
el corazón o al padre al que no entendías.
Imagen: acrílico, a2
18 jul 2018
Laconismos
Soy del grupo de los que nunca
saben ni dicen nada.
Mi ley es la del silencio.
Animal melancólico,
animal de secretos melancólicos.
Juraría que a esta situación
he llegado a la fuerza,
yo quería hablar de todo, saber de todo.
Pero hace ya tiempo que nadie
quiere decirse nada. La broma y el juego.
La conversación banal. El juego y la broma.
Luego, nada. Nada más que gritos.
En realidad, hace ya tiempo
que yo tampoco quiero hablar de nada.
La importancia de las palabras
es bien poca
comparada con el peso de la verdad,
de la verdad que es nada,
porque las palabras, aunque duelan,
son tan solo ecos
de algo que arrojamos lejos de nosotros.
6 jul 2018
Disipación
La conciencia es oscura,
más oscura que el recuerdo.
Pregunta a pregunta, estorba
a quien pasa deslizándose
entre el placer y el aire.
Es oscura, sí. Pesada como un tiempo
sin el habla de los pájaros.
Terribles, nuestros actos se suceden
sin que entendamos, sin que sintamos
una huella al fondo de la trama.
Quien escribe, quien lee, quien escucha,
¿necesita más conciencia que la dicha?
Muertos los dioses, caído el ángel,
caído y convertido
en una entidad mediocre:
¿qué nos dirá la conciencia que,
al cabo de los años, no sea más
que otra señal para cegar el paso?
Porque pasamos velozmente,
como astros brillamos y olvidamos,
y ya nada nos promete una oscura salvación
a través de la conciencia.
más oscura que el recuerdo.
Pregunta a pregunta, estorba
a quien pasa deslizándose
entre el placer y el aire.
Es oscura, sí. Pesada como un tiempo
sin el habla de los pájaros.
Terribles, nuestros actos se suceden
sin que entendamos, sin que sintamos
una huella al fondo de la trama.
Quien escribe, quien lee, quien escucha,
¿necesita más conciencia que la dicha?
Muertos los dioses, caído el ángel,
caído y convertido
en una entidad mediocre:
¿qué nos dirá la conciencia que,
al cabo de los años, no sea más
que otra señal para cegar el paso?
Porque pasamos velozmente,
como astros brillamos y olvidamos,
y ya nada nos promete una oscura salvación
a través de la conciencia.
30 jun 2018
Dónde el fuego
Es verano, hace frío.
Junio me recuerda lo fácil que sería
describir un círculo, y que nada fuera
lo que es sin condiciones.
Es verano, y hemos vuelto a destruir
aquello que era norma y realismo.
Hace frío en junio.
Qué decir de tantísima rutina
convertida en juego. Vinimos a soñar,
pero jamás volvimos de ese sueño.
Junio me recuerda lo fácil que sería
describir un círculo, y que nada fuera
lo que es sin condiciones.
Es verano, y hemos vuelto a destruir
aquello que era norma y realismo.
Hace frío en junio.
Qué decir de tantísima rutina
convertida en juego. Vinimos a soñar,
pero jamás volvimos de ese sueño.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









