18 nov 2013
17 nov 2013
Sinceridad
Con
tanta fijación porque sea un artista humilde, una persona humilde y un
enfermo humilde; me siento condenado a sentirme poca cosa. Por si a
alguien le interesa.
Buenas noches y feliz lunes (sic).
Delicado
La dignidad visible es siempre equivalente al respeto con que nos tratamos a nosotros mismos.
15 nov 2013
¿El dolor nos muestra tal cual somos?
Preguntaba, cada noche preguntaba: ¿por qué tengo que esforzarme en ser yo mismo? ¿Qué trampa ha levantado el mundo en mi interior para nunca estar conforme conmigo? ¿Cuál es el verdadero reto, parecer irremplazable ante el resto o saberte, como el resto, otra criatura única? ¿Qué vínculo puede superar las circunstancias? ¿Qué circunstancia no deja la verdad en silencio?
14 nov 2013
11 nov 2013
Poética
Una
de las razones consistía en hallar a través de la poesía un nexo común
con mis semejantes. Lo que siempre me ha distanciado, haciéndome único y
extraño, lo tengo y lo tendré siempre sobradamente presente.
No se me ocurre mejor planteamiento para justificar la necesidad de escribir.
9 nov 2013
Normalidad
Entonces
era la ocasión perdida.
Llegábamos
soñando a marzo,
y
la rutina, a su paso,
llenaba
el aire de sentido.
Mi
trato más preciso con lo amado,
hundía
su raíz en el silencio
que
sirve para todo de escenario.
(Amantes,
cómplices, amigos...
¿A
qué lugar partimos al hallarnos?)
Ni
alcoholes, ni páginas solemnes.
Ni
ciega juventud o espacio.
Los
vínculos más simples
se
vuelven para siempre clandestinos
conversando.
Abismo generacional
Mal
momento para despertar del mal letargo. Treinta y dos años al borde del
espanto. De noche, bajo los párpados, el túnel, la verdad impalpable, mi
hora. Ahí alguien relataba: "la vida nunca nos impone todo y
demasiado". Pero ella quiso despertarme. Ahí la entraña abierta, la
obsesión de hacer balance; de nuevo la experiencia indemostrable.
8 nov 2013
6 nov 2013
3 nov 2013
Otra teoría
La
educación es un espacio convenido. Toda actuación puramente educada es
fácilmente interpretable de manera unívoca. A este tipo de
comportamiento se contrapone la conducta espontánea, cuya intención
tiene siempre tantas interpretaciones como receptores tenga el individuo
a la hora de actuar de tal o cual manera.
Toda actuación
espontánea es en sí misma un misterio irreductible en cuanto a intención
y consecuencia. Así hallaremos excesivamente anulado por ese mismo
misterio, a todo el que atraviese un trance personal demasiado complejo
en un determinado momento de su vida.
En el extremo opuesto,
podríamos ubicar al "muerto en vida"; aquel cuya educación posiblemente
fuera prevista de manera extremadamente férrea, sin ningún margen de
"error" en su conducta. En el mejor de los casos, este tipo de
individuos se rebelarán en la adolescencia contra toda manifestación
represiva de sus emociones, pudiendo llegar a la problemática de una
impulsividad conductual descontrolada. Obteniendo una identidad
emocional propia en tal proceso catártico de la rebeldía, podrá
continuar su existencia de manera plena y como dueño de sí.
En
caso de ser coartado una y otra vez en su empeño de obtener dicho margen
de libertad y control sobre sí msmo, o en el supuesto de que dicha
liberación acabe siendo un proceso traumático, el individuo podría tener
serias dificultades a la hora de experimentar su esencia vital como un
don propio, sagrado e irrepetible.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
