22 nov 2011
20 nov 2011
Paradoja del sentido
Hay un duelo deseable justo al límite, tal un filo que unifica limpiamente lo que toca. Nuestra historia parte de ese error, agoniza felizmente al buscar cualquier justificación al uso, y renace tras hacer de ese defecto la medida justa que nos salve.
Recuerda entonces que al final, después de equivocarnos, será más profunda tu sonrisa que las aguas insondables de la noche.
Recuerda entonces que al final, después de equivocarnos, será más profunda tu sonrisa que las aguas insondables de la noche.
19 nov 2011
Dentro y fuera
Desde la mañana actúo:
en acuciante rutina
acostumbro al que soy
a expresar el ánimo justo.
Pero a veces no.
A veces, temblor sometido
y ocasión de estar solo,
y también preámbulo y miedo
a quedar por debajo
de mi propio silencio.
Y también tú.
Salvaje vals de la noche,
estratega del viento,
mariposa que vuelas a ciegas
contra la gravedad del espíritu.
Tú equilibras la estancia que habito,
haciendo que interprete mi ruido
hasta ordenar el mundo por dentro.
17 nov 2011
Relativismo a la inversa
Para mí eras tanto o más alta. Alta como la nieve o el silencio, como esta afinidad hacia el interior en paz de los espejos. Alta e imprescindible en tu desnudo. Solo eso. Y cuánto más alta tú, más pequeño el universo, las palabras o los hechos que demuestran que la imagen de la altura se acentúa descendiendo.
Tres sobre Ulises
El precio de la dulce libertad de unos, es la errancia en abandono de los que aguardan su regreso siempre en el mismo sitio.
***
El regreso idealizado del protagonista contiene un innegable matiz de luto: cada vez que desaparece por la puerta, fallece en la imaginación de los que mata con su ausencia.
***
Regresaste. Cerraste el círculo. Date cuenta ahora de que nadie te necesita.
14 nov 2011
De mi miedo a equivocarme
Si toda forma de distinción
exige asumir el riesgo
de huir solo a contracorriente,
tal vez la normalidad consista
en acatar siempre
las tranquilizadoras leyes del vacío.
Así, aunque parezca obvio,
insisto: la única solución
a tanta infelicidad conforme,
se logra equivocando al corazón
desafiadamente.
12 nov 2011
Ahedonia
No tiene nada de particular que el cansancio entristezca el ánimo templado. Lo realmente excepcional es la capacidad de seguir pasándolo bien cuando el cuerpo exige sutilmente fallecer en una abrigada cama de dos metros de envergadura.
11 nov 2011
La sangre previa
I. La hoja del puñal abarcó la herida lentamente abierta desde su nacimiento. Solo al enterrar el afilado estigma por su pecho, dejó de sentir vergüenza.
II. "Yo también soy prescindible", supuso el vástago perfecto de la tempestad. "También soy frivolidad, reacción casual o espejo".
II. La mujer que lo salvara, rio sonoramente, adivinando la textura del ensueño. "Continúa", le ordenó en silencio. "La vanidad de tu locura fue semejante al firmamento. Ahora solo hay un puñal sobre la herida abierta de tu pecho".
6 nov 2011
Final del proceso
Ignoro si en mi sueño
quise solo inspirar lástima
o si en verdad sufría.
Supongo
que en aquella visión
relativa de mí mismo,
representé a la astuta víctima
que aprovecha ciegamente su miseria.
Jugué así con la cordura,
inventando ciertas leyes absurdas.
No merezco ahora
entrever en vuestros ojos
el sutil punto débil del silencio.
2 nov 2011
Leteo
Tan solo hay que olvidar.
Dejar atrás entierros y delirios,
el viaje, la infancia irreversible.
Ahora estoy aquí. Por vez primera
diviso lo que soy sin compararlo.
Supongo que el común olvido
bañará de blanco la sombra de mis pasos.
Y a qué abrir otra ventana, salir,
llegar de nuevo al mismo parque,
fugaces los paraguas sobre el aire.
Suponer, sin frío y sin asombro,
que todo estaba hecho desde antes.
A qué, por qué...
Si abrir la mano es distinguir el día:
Si abrir la mano es distinguir el día:
desapercibido pasa lo que pudo ser,
quedando en primer plano
los actos de un amor imprevisible.
Quien ama, olvida para renacer,
dejando tras de sí la misma vida
que nadie ha de vivir de nuevo como fuera.
1 nov 2011
Opiniones de un extraño
En el amor total, la idealización ajena es el feliz error que nos da la oportunidad de ser mejor personas. No sucede así en el amor físico, en el que cualquier intento de perfeccionar a nuestro cómplice, conlleva una forma u otra de poder o sometimiento. De ahí la genial afirmación de Mallarme. Sí, la carne es triste. A ella se encomiendan los fieles a sí mismos por pura vanidad onanista.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)