Os digo que no estoy mintiendo.
Os digo que lo imposible nace de nosotros cada vez que nos rompemos. Que acechan fieras mágicas en los ataúdes de la sombra. Que el alma también anida tras el aire, desdiciéndose de los infiernos.
Os digo que yo nunca he mentido con respecto a esto, y os digo que no estáis arrancando de mi semblante ninguna máscara.
Sino la desgastada piel de mi asombrado rostro.