
Nunca leas. Nadie sabe qué pensar
cuando la palabra necesita devorarnos.
El relato que pretendes,
sucesiva concepción de la derrota,
es idéntico al de tus contemporáneos,
y demasiado bien conoces
la crueldad de los más aptos.
y demasiado bien conoces
la crueldad de los más aptos.
Obstínate en no pensar,
la literatura te supera desde siempre,
sabe que no eres nadie.
Tu insignificancia le permite hipnotizarte.
Tu insignificancia le permite hipnotizarte.
Su mensaje es mejor que tu pasado.