
Imagina un monstruo.
Uno que distinga sin ningún problema
la recóndita verdad de su contrario.
Piensa en todas tus ficciones
y en el irreal destino
Uno que distinga sin ningún problema
la recóndita verdad de su contrario.
Piensa en todas tus ficciones
y en el irreal destino
de tus furtivas máscaras.
Piensa en todas tus mentiras,
e imagina un monstruo
capaz de arrancarte la verdad
como quien arranca un cuchillo de la piedra.
Piensa en todas tus mentiras,
e imagina un monstruo
capaz de arrancarte la verdad
como quien arranca un cuchillo de la piedra.
Esa horrible criatura
podría ser la poesía.
Podría ser también
alguien que conoces.
Sea como sea,
piensa ahora
en la víctima de todas tus ficciones.
Y de cada una de tus íntimas mentiras.