y sigo sin entender qué es todo esto.
Cuando tenía veintitantos,
tampoco lo entendía,
pero en aquel entonces
daba exactamente lo mismo.
Tras demasiado tiempo como para recordarlo todo,
me doy cuenta
me doy cuenta
de lo peligroso que puede llegar a ser
enfrentar la existencia
sin sentir ningún aprecio por el alma,
ni saber tampoco
qué demonios estará haciendo
este mundo enfermizo de nosotros.