Me he convertido en el monstruo
que no os deja pensar con libertad.
que no os deja pensar con libertad.
Me he convertido en aquello que odiaba.
En el verdugo psíquico,
en la fuerza mística del orden
que no respeta la intimidad del pensamiento.
En el verdugo psíquico,
en la fuerza mística del orden
que no respeta la intimidad del pensamiento.
No sé a qué terrible precio,
pero dicen vuestros rostros que he ganado.
Que me perdone el dios de las desgracias ajenas.
He ganado.