No fue la febril oscuridad,
sino la eterna fuerza del perdón
lo que tanto envileció
nuestro licencioso viaje hacia el vacío.
Desterrábamos la culpa de tal modo,
sino la eterna fuerza del perdón
lo que tanto envileció
nuestro licencioso viaje hacia el vacío.
Desterrábamos la culpa de tal modo,
perdonándolo todo sin juzgar el mal.