3 nov. 2013

Otra teoría

La educación es un espacio convenido. Toda actuación puramente educada es fácilmente interpretable de manera unívoca. A este tipo de comportamiento se contrapone la conducta espontánea, cuya intención tiene siempre tantas interpretaciones como receptores tenga el individuo a la hora de actuar de tal o cual manera.

Toda actuación espontánea es en sí misma un misterio irreductible en cuanto a intención y consecuencia. Así hallaremos excesivamente anulado por ese mismo misterio, a todo el que atraviese un trance personal demasiado complejo en un determinado momento de su vida.

En el extremo opuesto, podríamos ubicar al "muerto en vida"; aquel cuya educación posiblemente fuera prevista de manera extremadamente férrea, sin ningún margen de "error" en su conducta. En el mejor de los casos, este tipo de individuos se rebelarán en la adolescencia contra toda manifestación represiva de sus emociones, pudiendo llegar a la problemática de una impulsividad conductual descontrolada. Obteniendo una identidad emocional propia en tal proceso catártico de la rebeldía, podrá continuar su existencia de manera plena y como dueño de sí.

En caso de ser coartado una y otra vez en su empeño de obtener dicho margen de libertad y control sobre sí msmo, o en el supuesto de que dicha liberación acabe siendo un proceso traumático, el individuo podría tener serias dificultades a la hora de experimentar su esencia vital como un don propio, sagrado e irrepetible.

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