26 ago 2018

Aquel desconocido



Este soy yo, el que regresa
para alejarse, el que se aleja
para volver hasta sí mismo.

Soñadme otro, y habré sido.



Imagen: "Inalcanzable", acrílico sobre papel, din a2

15 ago 2018

Salvación de entonces



Conversábamos, eso era todo.
Todo, sí. Si hay un equlibrio
entre un territorio nuestro y la realidad entera,
dependerá este de una conversación.
Y de una ficción, por tanto,
mayor que la de la identidad.
La de compartir el triste pensamiento.
La de la intimidad. 

Hablábamos para decirnos solo 
aquello que no debe ser dicho.

Pertenezco, lo sé, a una generación torva
que considera el pensamiento un juego.

Una generación 
a la que la angustia de un secreto 
le ha sonado siempre
a cursilería e infantilismo.

Qué otra demencia señalar.
Qué otro sueño aborrecer,
si no es el delirio de no ser nada para nadie.

Conversábamos de aquello que sabíamos.

Apenas sospechábamos que sería
la ignorancia la que guiaría nuestros pasos,
hasta convertirnos 
en frívolos juguetes 
de una vieja mediocridad y de las modas.




Imagen: "la mentira", acrílico sobre papel, din a2

7 ago 2018

La compasión



He inventado una técnica 
para abrazar a la muerte.

No ha sido fácil, 
cada vez que me mira de reojo, 
la reprendo como a una niña,
digo su nombre en voz baja, 
me acerco, la contemplo y la abrazo. 

Pero es complicado, 
ella es mayor que yo.

Mucho mayor. Aun así, 
por una razón se relaja: 
sabe que ante ella 
siempre somos niños asustados,
niños de los que siempre se ríe 
el mismo dios cobarde,
el dios dueño del silencio y de lo innombrable.


Imagen: el almuerzo, acrílico, din a2

31 jul 2018

Vivir después de la vida



Reabrir heridas,
prender con llanto la ceniza. 

Ejercicio de una violencia purísima,
el de incendiar la niebla ya madura,
el de incendiar y derramar los vasos ya vacíos
sobre el espejo donde envejecimos.

Prender con sombras la ceniza.
Hacer arder lo ennegrecido.

Ese fuego de regreso puede ser la vida.




Imagen: la manzana, acrílico, din a2

25 jul 2018

Un drama preconcebido en dos actos



(I)

Hay dolores en la furia de la imaginación,
secretos que en su sorda magnitud 
se hacen casi deseables.
Perder la cabeza, un corazón, al padre.
Es ahí donde algo se nos muestra.
Lo sabe el poeta y lo sabe
todo el que despreció la vida
para saberse hecho en soledades.
Qué verdad sombría se oculta en esas fauces.
Qué fulgor de espinas. Qué vanidad inútil.
¿A quién daría yo mi alma
para entender palabra por palabra
el terror solitario de la vida?
¿Lo haría por alumbrar a otros?
¿O algo arrancaría yo mismo de mis manos
para poder decir: mirad mi sufrimiento?
Miradlo, sí. Es realmente hermoso.

(II)

A ti te digo: no intentes alumbrar nada,
no quieras demostrar 
el valor que otros perdieran en la noche.

Las pruebas más oscuras llegan solas,
aguardan a que descubramos
nuestra propia cobardía, nuestra ignorancia.

Seguir, sin más, es toda la sabiduría,
todo el coraje que se gana
cuando se pierde la cabeza,
el corazón o al padre al que no entendías.


Imagen: acrílico, a2

18 jul 2018

Laconismos



Soy del grupo de los que nunca
saben ni dicen nada.
Mi ley es la del silencio.
Animal melancólico,
animal de secretos melancólicos.
Juraría que a esta situación 
he llegado a la fuerza,
yo quería hablar de todo, saber de todo.
Pero hace ya tiempo que nadie
quiere decirse nada. La broma y el juego.
La conversación banal. El juego y la broma.
Luego, nada. Nada más que gritos.
En realidad, hace ya tiempo
que yo tampoco quiero hablar de nada.
La importancia de las palabras
es bien poca 
comparada con el peso de la verdad,
de la verdad que es nada,
porque las palabras, aunque duelan,
son tan solo ecos 
de algo que arrojamos lejos de nosotros.

6 jul 2018

Disipación

La conciencia es oscura,
más oscura que el recuerdo.
Pregunta a pregunta, estorba
a quien pasa deslizándose
entre el placer y el aire.
Es oscura, sí. Pesada como un tiempo
sin el habla de los pájaros.
Terribles, nuestros actos se suceden
sin que entendamos, sin que sintamos
una huella al fondo de la trama.
Quien escribe, quien lee, quien escucha,
¿necesita más conciencia que la dicha?
Muertos los dioses, caído el ángel,
caído y convertido
en una entidad mediocre:
¿qué nos dirá la conciencia que,
al cabo de los años, no sea más 
que otra señal para cegar el paso?
Porque pasamos velozmente,
como astros brillamos y olvidamos, 
y ya nada nos promete una oscura salvación
a través de la conciencia.

30 jun 2018

Dónde el fuego

Es verano, hace frío.
Junio me recuerda lo fácil que sería
describir un círculo, y que nada fuera 
lo que es sin condiciones.
Es verano, y hemos vuelto a destruir
aquello que era norma y realismo.
Hace frío en junio. 
Qué decir de tantísima rutina
convertida en juego. Vinimos a soñar,
pero jamás volvimos de ese sueño.

26 jun 2018

Camino de vuelta






Madrugada. Callejones oscuros.
Soy la ciudad y su vasta cerrazón vacía.
De vuelta a casa, narro y niego lo que he sido.
A deshoras, con la noche a cuestas,
pido y pido. Pido y sé que nada
concederá el milagro. Ojos ciegos
por todo lo que han visto, ojos míos,
escrutan el silencio y el camino sigue
respondiendo lo sabido.

6 jun 2018

Epicentro

Escribir desde la noción
de que nada es fácil,
escribir terminalmente,
humildemente, odiosamente.
No tener nada que hacer,
sino pararse a escuchar
cada pensamiento elaborado
a partir de una lógica hiriente.
Ansiar algo que palidece,
que temblaba en uno mismo,
que fracasaba en su alegría.
Desechar todo ideal de belleza,
toda armonía establecida, dejar 
solo un verso roído por el viento.
Escuchar la verdad de otros
sin olvidar el propio prisma.
Difícil. Así, la realidad.
Lo fácil es ficción o suerte.

2 jun 2018

Subjetivo

Esa eterna sensación
de estar actuando, sin saberlo,
como un imbécil,
de haber sido falso siempre,
falso por no saber el nombre
de cada cosa oculta, invisible,
imaginaria acaso, 
imaginaria por imprecisa.

La raíz común, la permanencia,
el espacio en que lo sobreentendido
no causara confusión ni pavor,
escapó a mi entendimiento.

No he sabido estarme quieto,
la quietud era angustia.
La gente que conocí, cambiaba,
huía de la calma y de la sinceridad,
mientras yo huía de ellos y de mí.
De mí, que acabé siendo como ellos,
he huído hasta asombrarme de mi rostro, 
de mi débil pensamiento,
de mi inquietante rareza única.

24 may 2018

Tomas falsas




Decir la verdad como quien dice
la última palabra, decir: no he sido
nunca lo que ves, soy torpe y lento,
tan cargante como una maleta de chatarra.
Soy el insomnio, la agonía
del complejo martirio
que me propongo a mí mismo.
Silencio. Ligeros, debemos ser
frívolos como la música, ágiles
como el felino que vive en las aceras.
La verdad es el foso que otros cavan
para saberse dignos de su propia sepultura.


Imagen: acrílico, a2