30 ene 2018

Después de todo



Creo que tengo un problema:
no soy capaz de sostener ya
ningún aprendizaje personal,
ninguna filosofía,
ni ningún otro engaño necesario,
sin intercalar unas cien veces
la palabra felicidad. Antes,
hace años, podía hablar de sacrificio
para justificar mi vocación de vagabundo,
mis ínfulas de hombre extraordinario.
Antes. Antes de asfixiarme.
Antes de observar que la madurez
es una pose para sobrellevar el fracaso.
Ahora necesito que alguien me prometa,
a riesgo de caer fulminado si no es cierto,
que pronto seré feliz, que la felicidad
dominará los cielos y la tierra,
que los sueños se abrirán paso
a través de las grietas, de los muros,
de las ciudades y los campos,
y que todo arderá en la luz del Sol
(todo: nuestros sueños,
nuestras manos, nuestro llanto).
Por eso digo que tengo un problema.
La felicidad es conformarse con algo,
y valorarlo hasta que se convierta
en una razón para no arrojarse al vacío.
No un puente hacia la grandeza.
No un espejo donde encontrarnos.
Un olvido de sí, si acaso. 

Un caer sin pensar.
Caer, sí, como los héroes.
Sin esperar justicia,
sin esforzarse por evitar lo pasado.




Imagen: "laberinto", din a2

14 ene 2018

Egoismos



Es imposible dar más de lo sumo
sin esperar nada a cambio.
Algo de lo entregado ha de devolverse,
una mano tendida, un secreto
a voces repetido. La generosidad
espera siempre ser correspondida.
Alguien pide, alguien concede
con su debilidad,
con su torpe corazón cansado. Alguien
da de sí hasta volverse un poco menos,
y ahí queda todo muchas veces.
En el calvario del deber amargo.




Imagen: "el jugador", acrílico, din a2

12 ene 2018

Desde el principio



¿Pero al mundo se viene
como página en blanco
o algo en el alma ya hierve,
quemándose al tacto
como fuego solemne?

Es mi única pregunta.

Y es importante,
porque si es lo primero,
podría desaprenderme,
y construirme de nuevo voluntariamente.

Ah, pero si es lo segundo...

Si es lo segundo,
habré socavado mi naturaleza,
haciendo de mí el actor que no aprende,
que nunca podrá conocerse.



Imagen: acrílico, din a2, "la última máscara"

18 dic 2017

Una época



¿Servirá de algo recordar cómo era alguien? La forma de cada cual se obstina en ocultarse entre zarzas y acertijos. Espejos, calles y ruinas corrompidas dan prueba de ello. Salen otros a la luz, el tiempo nos aleja de algo que fuimos y que no pudo ser nuestro. La crueldad de un niño, el espectro de cualquier amante, la verdad absoluta del presente se transforman en la visión equivocada, en la tentación de fingirnos ya menos mediocres, ya más seguros que los pasos justos del viajero. Pero la visión se tuerce, atisba sus propios márgenes en los infiernos concebidos, y es ahí donde recurrimos al pasado, al encantamiento de una época acaso idealizada. ¿Servirá de algo recordarnos a nosotros mismos en un sueño anterior a la decadencia? Jugábamos entonces friamente. Torpemente perdimos. Materia desperdiciada somos y seremos, átomos grisáceos que saben la nostalgia de sí. Una curva cerrada, un espejo trucado, y ya está, ya hemos sido. Y repetir la misma historia, el mismo juego, no será posible mientras dure lo borrado.


Imagen: la memoria ante lo desconocido, acrílico, din a2

12 dic 2017

Diálogos para la noche

Luego llega ese momento
en que alguien dice en voz adulta
a otro alguien qué le pasa.
Trasciende así su máscara el espejo,
su cruz de noble jorobado,
tomándose a sí mismo
peligrosamente en serio.

Ese momento vale más
que cualquier poema ya irrompible.
Vale más que la tierra que se sirve
de los vivos ya enterrados
en sus fosas con calefacción a gritos.

Decir. Decirlo. Decir de pronto
la verdad que nadie dice,
la misma que sospecha quien nos cerca,
la que nadie corrobora
hasta que muy tarde algo se agita
y desde el viento el viento nos supera.

Ese momento quizás sea
lo único importante,
¿pero quién escucha en ese rato?

Quién se tiende a nuestro a lado
para decir: lo sé, el tiempo se hizo tarde,
no hemos vuelto a ser los mismos
desde que la palabra se hizo peso,
puñal que sólo explica nuestros cálculos.

17 nov 2017

Amnesia



¿Es el día de ayer algo reciente?
¿O es todo el pasado
la misma cosa tenue que pasó,
que en su poca sustancia era lo mismo:
humo y nada y consecuencia
de todos los ayeres?
Hoy es siempre ahora, en blanco queda
el aire que vigilo y su memoria. Olvido.
He olvidado. Está mi cuerpo
en paz con lo aprendido a golpes
de tristeza. Nada he sido. Solo,
el eco que no sabe qué es el eco,
el verbo que asombrado ignora
cuántas veces fue invocado y repetido
como una forma inocua de delirio.

2 nov 2017

Unidad



Por culpa de qué,
debo olvidar los últimos veinte años
de mi vida. Han sido una pesadilla.
He ofrecido mi carne a la soledad
para no estar tan solo. Para olvidar,
he alzado gravísimos muros, 
atravesado largas tormentas.
He dejado que el silencio se densificara
ignorando la verdad
que debería ser dicha.
Debo olvidar por culpa de quién,
de qué, si aquí estoy sólo yo,
tergiversando la realidad
para que la crueldad de los míos
tenga un poco de gracia.

25 oct 2017

De un tiempo en contra



Lo mejor que podía dar de mí
era la confesión
de un intento de suicidio.
La discreción pasaba junto al ego
como una niña sucia y arrogante.
Había regresado a la adolescencia,
al principio impúdico. De madrugada,
debía encender la lámpara del cuarto
para que la noche cerrada,
con su infierno inerme, acogiera
amablemente mi cadáver.
Sentimentalismo. Eso era
cuanto había hecho de mí.
Había dejado que la presencia,
la mera presencia de los otros,
se convirtiera en una doctrina
para equilibristas ebrios. Y yo pensaba.
Pensaba mucho. Y escribía mucho.
Hubo quien también pensó
que me había convertido
en un escritor salvaje.

Quién sabe. Yo sigo sin entender
nada, absolutamente nada.
Por más que un resplandor blanco
estallase desde mi centro.

Por decir la verdad, por jugar con fuego,
se desató la fuerza que atormenta
a quien confía en la suerte y sus espectros.

21 oct 2017

Antipatía

Lo que le está pasando a él nos puede pasar a todos. Por eso mismo no quiero ni mirarle. Porque su noche es de hambre y cieno, porque yo soy él, porque algún día todos seremos él. Es un espejo minúsculo su furia. Nuestro retrato aguarda al fondo de sus ojos.


Acrílico, din a2

15 oct 2017

Modelos

Cuanto sé hacer es parecerme.
Mi arte personal
es solo sombra
de alguien que brillaba y que,
por ello, nada era capaz
de hacerle sombra.
Imito, soy otro,
padezco los defectos
de un actor que se sabe poca cosa.
En la diaria labor de mi conducta,
amor y odio surgen
de la escenificación del drama
que aquellos que admiré
repitieron desde otros vanamente.
¿Cómo empezó todo?
¿Se alcanza la autenticidad con persistencia?
¿O ese don solo reciben
quienes se ignoran a sí mismos
sabiamente?

5 oct 2017

Apunte en la terraza de la cafetería





¿Qué cosa queda
a los que hemos sido desgraciados,
sino sentarnos aquí los días de sol,
y ver pasar el inagotable desfile,
la multitud sin héroes,
la realidad común e indescifrable
de idéntica extrañeza cotidiana?

Hay luz y hay brisa
abriendo entresijos en la tarde.

La desgracia fue, y volverá
más insegura si hacemos de este juego
una tranquila costumbre.

Hay sol y brisa y gente que va y viene
huyendo y regresando hacia otra parte.

La calle casi es lo que parece,

vocación de un tránsito
que se renueva diariamente en la capacidad
de ignorar su propia permanencia.

2 oct 2017

El largo viaje de la desesperación






El tacto,
el arte de matizar reflexivamente,
el triste cuidado,
la pasividad amable.

Todo lo perdí al instante. ¿Qué fue,
a dónde la serenidad constante,
en qué lugar, roto el silencio,
la lluvia se incendió de sangre?


Un amasijo de ruidos nublados,
días de luz perpetua,
los gritos, la resaca animal,
digestión violenta
del verdugo que devora los restos
de los que aquí quedamos.

Pero ha vuelto la calma,
después de un tiempo inútil
tensando la mente y sus despojos
de caminos errados.

Ha vuelto la calma.
Se hizo costumbre la herida,
como también se hizo costumbre
la verdad que ya nunca pensamos.