Por culpa de qué, debo olvidar los últimos veinte años de mi vida. Han sido una pesadilla. He ofrecido mi carne a la soledad para no estar tan solo. Para olvidar, he alzado gravísimos muros, atravesado largas tormentas. He dejado que el silencio se densificara ignorando la verdad que debería ser dicha. Debo olvidar por culpa de quién, de qué, si aquí estoy sólo yo, tergiversando la realidad para que la crueldad de los míos tenga un poco de gracia.