30 may 2012

Cordura

Se bienvenida a tu casa, cordura,
blanquísima cordura.

Entra, que aunque las calles cambien,
habitarás con gracia mi regazo.

Por ti será la culpa solo llanto.
Tan solo fiebre, 
el lenguaje atónito del pájaro.



23 may 2012

Malas lenguas


Hablan ellas. Y hablan mucho.


Critican mordazmente

la situación de alguno
que aún no identificas de tu parte.

No soy yo, piensas.


Pero es verdad que llevas

un tiempo ya de lucha
concentrando tu mirada sobre un mal, el tuyo, 

que bien podrían resolver mejor que tú
aquellos semejantes que no entiendes.

Ni eres tú, ni es tu herencia

la que sale amenazada en el entuerto.

Sin embargo,

después de haber buscado tanto,
no hay modo de ignorar la tentación
de hallar ardiendo en todas partes
el fruto incuestionable de tu esfuerzo.

21 may 2012

Malas compañías

Míralos. Ante ti, los libertinos. Su único consuelo es dejarse arrastrar por los rescoldos de la escoria. Su dudosa ley será siempre la del cuerpo. El exceso los convierte en héroes de la frágil fantasía que alimentan. No tienen rostro alguno, ni conocen máscara que desvíe su conducta del desprecio. Tan solo un sexo sórdido, capaz de concebir millares de generaciones enfermas.  

Míralos bien. Detente a hablar con ellos un segundo, y continúa luego como siempre. Amarlos supondría traicionar la luz más provechosa.

La misma que te guía hacia el hogar si has perdido tu camino en la intemperie.




17 may 2012

Tres pinceladas de negro

Asomado al balcón desde que es niño, piensa: el mundo será así cuando yo también desaparezca. Silencio. Todo juega a consolarnos con espejos que dilatan nuestra ausencia.

***
¿Que con qué parte debería de quedarme? ¡Y a mí qué me dices! La vida es demasiado larga. Y el corazón, caprichoso. Además, ni siquiera estoy seguro de saber decidir correctamente qué cosas han de hacerme mal y cuáles deberían elevarme.

Dadme solo lo que necesite, solo cuando lo requiera.

Así, para cuando volváis a herirme, no tendré por qué enfocar el siguiente golpe hacia mí mismo.


***

No te preocupes, querida, ya me enamoraré de otra, y también me dirá que no.

12 may 2012

Ciudades invisibles


Y no. No se trata de ningún fantasma del inconsciente, aunque casi. La imagen ilustra un texto de Calvino. De Italo Calvino. Grafito, lápiz de color y dos días de trabajo. Guste o no, es lo que hay.

3 may 2012

Presunción de inocencia

Anoche conté distintas horas
queriendo divagar como un adulto.

Aun así, después de imaginar
un digno cataclismo en nuestra historia,
complací las demandas del león
abriendo mi paisaje en sus entrañas.

3 abr 2012

Retrato imaginario



Soporte: Papel de acuarela, Din A4
Técnica mixta: tinta de dibujo, rotuladores, lápices de color

29 mar 2012

Entrega

Rompió en verano nuestro día.
 

Huyendo quise abrir mis ansias
por negros ventanales y terrazas.

(También debí cargar el aire a mis espaldas).


Marqué después tu puerta,

tus noches, tu importancia.

Y al final, nadie o nada:

horror solo, realidad,
sentencias necesarias.

(Miré detrás del agua,

mordí con lentitud la llama.
Nadie por allí. Por allá, nada).

Nacías para mí del miedo. 

Quisiste deshacer riendo mi venganza.

20 mar 2012

Estatuas

Hay quien apura el presente como si de un licor ardiente se tratara. Tal vez su única pretensión sea la de poder revisar con cierta dignidad el pasado que está casi al llegar. También dignos de mención son los que tratan de sublimar ese pacto con ellos mismos para que su juicio no alcance nunca lo debido. Por esos mismos andurriales se hallarán los que cavan la trinchera del olvido, los que depositan su fe en lo poco que han vivido y los que juegan a urgar en sí y no ser nadie.

Sea como fuere, lo cierto es que cada cierto tiempo toca resumir con un deje de impunidad nuestras vivencias. Hasta ese instante, casi se diría que pactamos con las calles y el desprecio una lenta temporada confiados, olvidados de nuestra verdad o dándole la espalda a ese inmenso espejo que tantas veces se quebrara.

Y aun suponiendo que un mal vértigo no asalte sin más la ocasión de hacer balance, lo cierto es que tarde o temprano suele ocurrir algo. Siempre acaba por llegar el día en que nuestra verdadera historia no encaja en lo que somos.

A partir de ahí, parece intervenir en nuestros gestos la necesidad de divisar la señal que nos convenza. De ahí la obstinación por reconocer los restos del naufragio, cualquier cosa con tal de recobrar las fuerzas. 

Poco importa, pues, que queramos cerciorarnos cada cierto tiempo de que, aunque fuera en aquel momento de inconsciencia, nuestro empuje llegó a ser más poderoso que la corriente que anega lentamente nuestros actos. En ese intento por remontar el cauce de las aguas, se agita la sospecha de que tras esa resistencia prevalece la misma intensidad que nos consuela.

13 mar 2012

Contrastes

Toda empresa a realizar,
precisa de una inquietud secreta,
idéntica a la tuya.

Pero si por casualidad piensas
que llegar a Júpiter
y dormir diez horas cada noche,
son cosas compatibles,
mejor será que pruebes
a dejarte llevar por la pereza
que tantísimo placer nos causa.

Al menos esta vez,
recuerda, juicioso soñador,
que donde no amenaza la inquietud,
no amanece, sigilosa,
la esperanza.