18 ago 2011

Inferioridad subjetiva

Pero es extraño. Estar aquí, dudar, observar la forma de actuar de tus semejantes, y no saber en qué medida ellos también quisieran reconocerse a través de unos ojos más seguros, unos que no distinguieran tanto la propia debilidad de la aparente fortaleza del resto.

2 ago 2011

Tarde en la terraza




Ondean desiguales las banderas blancas
y todas las banderas de mi infancia,
el puerto todavía encuentra el mar,
y el duelo condiciona el juicio del viajero.

La tarde de este día es esa tarde
que concibe tenebrosa el cielo abierto,
y no hay arcángel que no tiente,
ni ocasión errada que no muestre lo aprendido.

Eterna la prisión que nunca pertenece,
observo como juegan los vencidos
el ridículo papel de héroes implacables.

Ojalá nos quede tiempo por soñar,
me dicen los escaparates veraniegos
de una calle que aún ocupan tantos cuerpos...


10 jul 2011

Suspicacia

Cedieron todos los barrotes,
volaron pájaros y viento.

El rostro del culpable
negó el amor desde la niebla.

Ahora la verdad sucede
al mismo tiempo que los hechos.

6 jul 2011

Dignidad

Y no renunciar nunca por amor a lo único que el amor mismo precisa para darse...


4 jul 2011

Recordatorio urgente

Lo digo para no olvidarme:

sembrar luz cada día,

compartir,

siempre y con quien sea,

el café, la expectación, las faltas:

la diaria plenitud

unida fácilmente a la palabra.


Sembrar, y recoger luego si la noche

no ampara más lugar en sus abrazos.


El único secreto es ese,

la única ciencia concebida

en bien de los que huyen.


Lo digo para no olvidarme,

para que nunca olvide mi enemigo

que yo también soy alguien.

1 jul 2011

Totalidad

Fuimos niños. Palabras como “mundo”, “totalidad” o “absoluto”, tuvieron para nosotros un sentido evidente y elevado. A través de estos términos, reconocíamos la realidad como unidad, y a nosotros mismos en ella. Luego el tiempo se abrió paso, y esa “totalidad” quedó fragmentada en multitud de elementos simbólicos que ahora ocupan un lugar concreto en nuestra circunstancia. Hoy, decir amor, no es nombrar el pulso profundísimo que a todos absuelve al evocar las lides del destino. Esta palabra, a lo sumo abarca una sonrisa, un beso o un encuentro, casual o premeditado, en algún escenario ya sabido.


En estos elementos subyace la reminiscencia de todo cuanto hayamos perfeccionado, albergando la unidad cósmica en un solo pasaje que podemos mimar o sacrificar en conveniencia.