
Yo soy yo
y un furioso vacío de fantasmas.
Y no puedo desmentir el pensamiento,
ni apaciguar vuestra indolencia
con un grito de locura.
Sombríos habitantes del espejo:
yo soy yo,
y seré también vosotros
entre las indeseadas grietas de la psique.
Así la circunstancia
que dé paso a un imprevisible rapto de silencio.