
Me he acercado a aquellas almas
que debían ser odiadas por odiosas.
Condenado estoy por ello
a cargar la piedra miserable.
Condenado estoy por ello
a cargar la piedra miserable.
Condenado siempre a respetar las fuerzas,
a callar secretamente en cada hora,
a no juzgar nunca a los otros condenados.
Así ha sido porque quise conocerlo Todo.
También al enemigo que merezco,
a no juzgar nunca a los otros condenados.
Así ha sido porque quise conocerlo Todo.
También al enemigo que merezco,
detractor odioso que supera el anatema.