La
gracia de hacer las cosas bien es que al fin te dejan tranquilo. Puedes
ser tú mismo: lo social y sus intensidades pasan a un cuarto o quinto
plano. Solo tienes que encontrar una constancia, un empeño en soledad
que te lleve a sentirte realizado.
Cuando uno hace lo que tiene que hacer, la imbecilidad de según qué gente se vuelve un problema exclusivamente suyo.
Cuando uno hace lo que tiene que hacer, la imbecilidad de según qué gente se vuelve un problema exclusivamente suyo.