una forma precisa al amanecer,
un modo perpetuo de observarse,
un instante muchas veces designado
por la luz que despunta cada día.
Hay un instante aciago,
un minuto irremediable
de existencia pura
que llega con la luz primera
para mostrar del alma su secreto,
miseria de ser aquello que se oculta.
Si en la sombra permaneces,
nada temas. Nada te obliga a ti,
que siempre has estado solo,
a revelar el triste encantamiento.
Encantamiento que,
a ojos de lo amado,
de algún modo te asemeja
a esa hermosa criatura
que vive del misterio.
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a ojos de lo amado,
de algún modo te asemeja
a esa hermosa criatura
que vive del misterio.
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