1 dic. 2014

Neurosis e hipocresía

Al final, una máscara vacía:
el rostro prescindible de cualquiera.



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Construir una identidad refinada, ascética, empática. Eso o cultivar la espontaneidad extrema para dar lugar a la criatura genuina, sin atisbo alguno de hipocresía en su conducta.

A través del prisma de la inquietud, lo primero me convertirá en un mequetrefe acomodado.

Lo segundo, en el bruto que nadie querrá ya por compañía.


***



Acúseme de hipócrita si tan mal lo hago... Pero dígame, ¿a estas alturas en verdad sabe ud. qué oculta tras esa vieja máscara?



***



En noches como esta, me conmueve la tristeza de las máscaras. Lo que hay tras ellas, desvelado, es hermoso y corriente. Oculto, engendra la vergüenza.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El peso de las mascaras es mejor llevarlos es la adolescencia. ya en la treintena es absurdo y un sin sentido, engañarse uno mismo al fin y al cabo.