4 dic 2011

Hablemos

Miedo a enmudecer de pronto. Como si una frase o un silencio tuyos pudieran hacerme ver el absurdo de hablar tanto en ocasiones. Tanto para decir nada o tan poco. Porque aunque no lo creas, decir lo que pensamos puede ser otra forma de aprovechar la oportunidad que arde velozmente. Solo hace falta darse cuenta de que, si no es para mostrar los entresijos de nuestra conciencia, hablar solo sirve para ocultarnos la verdad a nosotros mismos.

3 dic 2011

Compasión

Es la compasión que llegan a sentir algunos ante nuestras derrotas, lo que convierte en algo poético ese viejo sufrimiento. Sin eso, nos convertiríamos de nuevo en animales ansiosos por sobrevivir a cualquier precio.

2 dic 2011

Invisible


Podría suceder en días como este
que alguien, pongamos que otro muerto,
acorralara mi desnudo gélido
hasta el centro metafísico del aire.

Y tan solo para demostrarme
que nunca deja el cosmos de asombrarnos,
un ciclón podría abrirme allí
las puertas clandestinas del infierno.

Podría suceder, podría ser más grave.

Pero es inútil / a qué quejarme:
hay días en que nadie sabe
con qué fuerza desafina dentro
el voraz instrumento de nuestra discordia,
ni qué ha sido de aquella transparencia
que los años ocultaban educadamente.





30 nov 2011

Saturno

Hay días para él
en que por dentro grita la niñez,
e, incapaz de comprenderla,
asume su papel irremediable.

29 nov 2011

El poder y la culpa

Ser responsable de la condición de otro, siempre es equiparable a una u otra forma de poder o de culpa. En tanto que esto es así, resulta obvio que los amantes no son responsables el uno del otro, ni los amigos lo son del alcance de los respectivos desmanes de quien tanto aprecian. Tampoco el primogénito puede decidir sobre las libertades de aquel que a sus ojos parecerá siempre el más desamparado. 

Solo los padres son responsables de sus hijos mientras estos son incapaces de correr solos contra viento y marea. Pero es durante ese extraño lapso en que la existencia del niño no pertenece a sí mismo enteramente y en el que un hombre o una mujer corrientes se exponen a superar lo que debería ser una delicada prueba a cualquier sabiduría, es, decía, ese trance el que abarcará la parte que determinará más vivamente nuestra profunda noción de lo irreversible. 

Por lo menos hasta que aprendamos a despertar del débil sueño que a muchos atormenta mientras la juventud llega a presentarse intacta.

27 nov 2011

Opción del alma



Finjo ser otro tanto o más normal
que cualquier adolescente a la moda,
con sus ídolos mediocres,
su indiferencia y sus licores.

Extraño ante lo humano,
también finjo
ser dueño de la carne
que no logro discernir por dentro.

Finjo incluso este brutal esfuerzo
por estar aquí y ser cualquiera.

Todo para que nadie sepa
que algo en mí enloquece,
que amo sobre todas la visiones
la mirada de quien todavía teme 
por mí cuando me conoce.


26 nov 2011

Polaridad




Para salvar mi corazón de la vulgar tibieza y de cualquier apreciación mediocre, ardí entre los extremos del que reconoce el absurdo de un todo inabarcable. Consumida ya la inercia de vibrante intensidad, el sensato juez se abrió paso hacia mi causa, apaciguando la sobremesa del demencial banquete. Aún creo percibir sus pensamientos. Es a mí parecer, que dice: “agotaste tu locura por otros tantos años... Ahora quédate en el medio, y disfruta los placeres comunes. Un tiempo entre los gentiles y otro ante histéricas bestias, te ayudarán a suponer la oración con la que conmover a tus dioses.”

Penitencia (celos)


Retrocedo en soledad. De mi carne seré dueño, mas no del soplo que ilumina los sentidos. Nada aquí nos pertenece. Lo que creemos poseer, nos fue dado en agradecimiento a lo que somos. Y aunque desconozcamos la intención de quien ofrece la belleza, la única manera de corresponder el regalo de una compañía duradera, es agradeciendo todo lo que no estuvo en nuestras manos merecer.  



 



22 nov 2011

Sobre soluciones elegantes

"Esa fría obsesión por la lógica que hay en todos los locos..."

Henry Miller


Y a qué tratar de aplicar lo lógica para salvarnos de la fiebre, cómo vamos a entender el gran problema, si esa gran angustia en sí misma consiste en intentar aplicar la matemática del arte a lo que no tiene una solución predeterminada.

Esforzarse en exceso

Cansado ya de no entender, un día decidí no dejar nada al voluble quehacer de la fortuna. Para ello, puse mi razón de espaldas al cosmos. Luego traté de ser solo lo que soy, sin más asombro metafísico, ni más dramatismo consciente que corroyera la extrañeza de los míos.

Pese a mis buenas intenciones, esta determinación solo me condujo a una inexplicable forma de demencia, ya que ahora rara vez consigo precisar las peticiones implícitas en el contexto de cada situación inmediata.

Casi me avergüenza reconocerlo, pero al analizar este desatino, algo me dice que pertenezco a esa ralea de individuos que todo lo que pueden hacer con su existencia, es dejarse llevar siempre por sus apetencias; siempre con la dudosa expectativa de que estas sean algo más que un signo del irresponsable abandono de la propia capacidad de juicio.