9 abr 2026

Necesidad de un Horizonte


Desde tu verdad,
es perfectamente comprensible
que estés furioso conmigo. 

Desde mi verdad, 
es perfectamente comprensible
que esté furioso contigo. 

¿Quién cede con espléndida debilidad? 
¿Quién vence? 
¿Quién miente? 

¿Quién arroja sobre quién la violenta piedra
que proclame que ya todo tiene 
un escéptico sentido
y que, al fin, nada lo tiene? 


                                    ***


Aunque no existan la Verdad superior ni la Verdad colectiva, deberíamos imaginar cada cierto tiempo que sí existen la Verdad superior y la Verdad colectiva.

Imaginar — tan solo imaginar — que algo así existe, que existe algo tan sublime como la Verdad mayúscula, y que en algún momento se alzará por encima de nuestras cabezas como un ángel recién nacido, debería hacernos trascender de tarde en tarde nuestras pequeñas y mezquinas verdades personales, y hacer también que de una vez desaparecieran la discordia y la infinita incomprensiión hacia nuestras recónditas miserias.


                                  ***


Si estas ideas que acabo de escribir sobre la Verdad superior, se extendieran ampliamente entre la humanidad entera, después de uno o dos siglos de relativa paz interior y puede que de paz exterior, muchos de vosotros empezaríais a discrepar sobre qué Verdad superior es en verdad superior a qué otra Verdad superior. 

Así de infinita resulta ser mi estupidez y así de infinita será siempre la infinita estupidez humana.