Si no existe el infierno, tampoco existen la justicia divina ni la justicia poética. Solo, la inexacta justicia de los hombres. La cual es ciega y despreciable. Si solo existe esa tenebrosa forma de justicia, la muerte solo puede dar como respuesta la inocencia que ya todos perdimos para no perdernos como niños en el bosque de la noche. Yo nunca fui bueno por naturaleza. Pero por amor aprendí a negar toda crueldad y todo infierno que no fuera verdadero. Y ahora, como único protagonista de esta soledad sin fuerzas, pienso en lo difícil que puede llegar a ser vencer sobre el dolor que tú mismo has infringido.