
No se rebelaron contra ese falso sueño
que es la realidad presente.
Y por no querer alzarse,
reales se volvieron:
su presencia ha quedado definida
como un sentir pesado.
Otros encontraron demasiado próximas
la caligrafía de la poesía que no muere,
su presencia ha quedado definida
como un sentir pesado.
Otros encontraron demasiado próximas
la caligrafía de la poesía que no muere,
las pinturas de profundidad mística;
esas tan oscuras turbulencias de la percepción.