Te he dolido, amada,
y no hay porqué,
no puedo preguntarte todavía,
nunca sabré lo que debí,
no habrá ocasión de hacer memoria
para saber por qué el dolor ahora
y no la noche.
Te he dolido en ti,
pero ha sido en todo,
en tu sueño de mí,
en el sueño que de ti toco.
¿Por qué, amor?
¿Quién soy yo para quererte?
Te has dolido en otro.
Y era en ti,
en tu imposible
donde los dos vivíamos seguros,
sin lágrimas ni espanto
ni memoria de nosotros.
31 ago 2008
29 ago 2008
Apunte Sentimental
Huyamos hoy de lo que somos
para realizar de nuevo el drama de estar vivos,
porque antes o después, amor,
lo sabremos todo acerca de la soledad,
y por ella acaso seremos uno.
para realizar de nuevo el drama de estar vivos,
porque antes o después, amor,
lo sabremos todo acerca de la soledad,
y por ella acaso seremos uno.
27 ago 2008
Te he inventado tantas veces
en poemas imprecisos,
te he inventado y has sentido
tantas veces
la amarga verdad que acaso
no pueda valer mi vida.
¿Esto eres?
Lo que sueño,
el ser desnudo de todos mis anhelos
se parece tanto a ti, amor, tanto
que acaso no te haya comprendido.
Porque tú has de ser otra cosa
distinta a la palabra muerta
que ronda este silencio mío.
Porque tú has de ser otra cosa,
no has de ser lo que sueño.
Lo que sueño
está escrito en los ojos
de aquellos que ven en mí
todo lo que ya he sido.
Y te he inventado tantas veces.
Y tantas veces te sentí conmigo,
que si por algo te conozco, amor,
es por tu forma de ser hoy
la misma vida que no he vivido.
en poemas imprecisos,
te he inventado y has sentido
tantas veces
la amarga verdad que acaso
no pueda valer mi vida.
¿Esto eres?
Lo que sueño,
el ser desnudo de todos mis anhelos
se parece tanto a ti, amor, tanto
que acaso no te haya comprendido.
Porque tú has de ser otra cosa
distinta a la palabra muerta
que ronda este silencio mío.
Porque tú has de ser otra cosa,
no has de ser lo que sueño.
Lo que sueño
está escrito en los ojos
de aquellos que ven en mí
todo lo que ya he sido.
Y te he inventado tantas veces.
Y tantas veces te sentí conmigo,
que si por algo te conozco, amor,
es por tu forma de ser hoy
la misma vida que no he vivido.
26 ago 2008
Varadas a la sombra
de un tiempo que pasó despacio,
me quedan algunas de mis difíciles pasiones,
mis horas conversando
con algún fantasma literario,
el silencio que guardara con mi hermano,
alguna alucinación para el poema,
algún llanto y multitud de ausencias.
La adolescencia es un sueño extraño.
Aquí, en esta ciudad indiferente,
probé la vida por vez primera,
yo también nací a la fuerza
en los jardines infinitos
donde descansa desnuda
la joven desolación de los amantes.
Me enfrenté a mis últimas verdades
con la convicción de un necio,
comprendí que el hombre esconde a veces
la turbia presunción de su futuro
para creerse tan vivo como el resto.
Si la vida no llegó a defraudarme en todo,
fue gracias a la forma con que la vicisitud
enseña a reconocer la ternura verdadera.
Y si en algo glorifiqué mi rabia,
si odié más de la cuenta, no sé,
tal vez fue porque la adolescencia
es tan sólo el extraño sueño
que no puede perdurar sin destrozarnos.
de un tiempo que pasó despacio,
me quedan algunas de mis difíciles pasiones,
mis horas conversando
con algún fantasma literario,
el silencio que guardara con mi hermano,
alguna alucinación para el poema,
algún llanto y multitud de ausencias.
La adolescencia es un sueño extraño.
Aquí, en esta ciudad indiferente,
probé la vida por vez primera,
yo también nací a la fuerza
en los jardines infinitos
donde descansa desnuda
la joven desolación de los amantes.
Me enfrenté a mis últimas verdades
con la convicción de un necio,
comprendí que el hombre esconde a veces
la turbia presunción de su futuro
para creerse tan vivo como el resto.
Si la vida no llegó a defraudarme en todo,
fue gracias a la forma con que la vicisitud
enseña a reconocer la ternura verdadera.
Y si en algo glorifiqué mi rabia,
si odié más de la cuenta, no sé,
tal vez fue porque la adolescencia
es tan sólo el extraño sueño
que no puede perdurar sin destrozarnos.
25 ago 2008
Sabes que podemos,
porque ya no esperamos nada,
hacer como si no quisiéramos
confabular nuestro amor cada mañana
o domesticar a ese animal temible
que es el verbo azul de ciertas madrugadas.
Amor, sabes que podemos…
Así está escrito en mis poemas,
así pueden soñarlo quienes quieran
recorrer un tramo de sus vidas
creyéndose a salvo de sí mismos,
pues en eso consiste a veces ser consciente
del ruido acumulado en nuestros sueños.
Podemos acercarnos a esa estrella,
y decir en voz alta todos los secretos
que guardáramos muy lejos de este mundo.
Podemos…
Porque ya no esperamos nada,
porque estos ojos, día a día,
contemplan sin rencor y sin olvido
la vida que tanto defraudara
a aquellos que obtuvieron de ella
el fruto inmerecido del mañana.
porque ya no esperamos nada,
hacer como si no quisiéramos
confabular nuestro amor cada mañana
o domesticar a ese animal temible
que es el verbo azul de ciertas madrugadas.
Amor, sabes que podemos…
Así está escrito en mis poemas,
así pueden soñarlo quienes quieran
recorrer un tramo de sus vidas
creyéndose a salvo de sí mismos,
pues en eso consiste a veces ser consciente
del ruido acumulado en nuestros sueños.
Podemos acercarnos a esa estrella,
y decir en voz alta todos los secretos
que guardáramos muy lejos de este mundo.
Podemos…
Porque ya no esperamos nada,
porque estos ojos, día a día,
contemplan sin rencor y sin olvido
la vida que tanto defraudara
a aquellos que obtuvieron de ella
el fruto inmerecido del mañana.
Acaso un infinito día gris
mis palabras sean para todos
negros sueños calculados
por cualquier otro.
Soy el arma de mi desconcierto.
Estoy abocado a soñar,
a perseguir la sustancia de mi reino,
y a no hallar más que palabras
escritas en la intimidad de una ficción.
Soy el vacío puesto en mi voz,
el viejo azar que te procuro
a modo de descuido.
Pero, acaso un infinito día gris,
mis palabras sean las de otro
que por sí mismo ganó un nombre,
que para todos dejó su reino
abierto a cualquier verdad imposible.
Suéñame, amor. Suéñame otro.
Sólo así podré decirte un día
sin que parezca que miento
todo lo que tus sueños cuentan.
mis palabras sean para todos
negros sueños calculados
por cualquier otro.
Soy el arma de mi desconcierto.
Estoy abocado a soñar,
a perseguir la sustancia de mi reino,
y a no hallar más que palabras
escritas en la intimidad de una ficción.
Soy el vacío puesto en mi voz,
el viejo azar que te procuro
a modo de descuido.
Pero, acaso un infinito día gris,
mis palabras sean las de otro
que por sí mismo ganó un nombre,
que para todos dejó su reino
abierto a cualquier verdad imposible.
Suéñame, amor. Suéñame otro.
Sólo así podré decirte un día
sin que parezca que miento
todo lo que tus sueños cuentan.
20 ago 2008
Hay tiempo. Soñemos.
Será la realidad un sueño irreversible.
No importa. Acaso la vida es otra forma inútil
de tergiversar la tristeza y lo absurdo.
Es eso. Pero no se puede temer al deseo.
Que no quede nada de ninguna inocencia.
Que arrulle la sombra a la niña que fuiste.
Hay tiempo. Lo demás es la historia febril
que desteje el corazón en invierno.
¿El sueño? Soñemos. Ahora.
Que la verdad ya no importa,
que la realidad es siempre otra cosa.
Que el sueño es el arte de aprender la derrota.
Será la realidad un sueño irreversible.
No importa. Acaso la vida es otra forma inútil
de tergiversar la tristeza y lo absurdo.
Es eso. Pero no se puede temer al deseo.
Que no quede nada de ninguna inocencia.
Que arrulle la sombra a la niña que fuiste.
Hay tiempo. Lo demás es la historia febril
que desteje el corazón en invierno.
¿El sueño? Soñemos. Ahora.
Que la verdad ya no importa,
que la realidad es siempre otra cosa.
Que el sueño es el arte de aprender la derrota.
19 ago 2008
Amo y soy la rabia contenida
de un mundo calcinado por el tiempo.
Soledades, hermosas soledades,
afiladas formas rotas de la nada
se juntan en mi amor,
se ocupan de mi rostro
y niegan para siempre mi futuro.
Porque amo, soy la sombra de los días,
la fuerza que penetra en los espejos,
que llena las ciudades de lluvia silenciosa.
Porque amo, soy la rabia y el deseo,
la mirada que golpea el cielo cada noche.
Porque amo, soy la muerte y el olvido
y el fugaz sueño perpetuo
de quien dice estar despierto.
de un mundo calcinado por el tiempo.
Soledades, hermosas soledades,
afiladas formas rotas de la nada
se juntan en mi amor,
se ocupan de mi rostro
y niegan para siempre mi futuro.
Porque amo, soy la sombra de los días,
la fuerza que penetra en los espejos,
que llena las ciudades de lluvia silenciosa.
Porque amo, soy la rabia y el deseo,
la mirada que golpea el cielo cada noche.
Porque amo, soy la muerte y el olvido
y el fugaz sueño perpetuo
de quien dice estar despierto.
10 ago 2008
Paseaba libre mi imaginación
por la senda de un paisaje extraño.
Era yo el viajero que conoce los caminos
que jamás pisó antes de ahora.
En sueños, la soledad me pertenece,
como se dice que en algo pertenece
el sol de oriente a los poetas.
En la vida, sin embargo,
la soledad es una tierra estéril,
emplazada, con terrible exactitud,
en la frontera de una libertad inútil.
¿De qué me serviría hoy
transitar los parajes secretos del alma,
si nada de lo que allí viera
podría ser comprendido por nadie?
Si la experiencia, como la ficción,
no pudiera ser contada, su importancia,
como la de cualquier realidad,
se confundiría con la cifra gris
que la muerte deja sobre nuestra conciencia.
Y sin embargo, a solas recorro cada día
los rincones más oscuros de la luz.
A solas me enfrento cada día
a la idea de alejarme un poco más de ti.
por la senda de un paisaje extraño.
Era yo el viajero que conoce los caminos
que jamás pisó antes de ahora.
En sueños, la soledad me pertenece,
como se dice que en algo pertenece
el sol de oriente a los poetas.
En la vida, sin embargo,
la soledad es una tierra estéril,
emplazada, con terrible exactitud,
en la frontera de una libertad inútil.
¿De qué me serviría hoy
transitar los parajes secretos del alma,
si nada de lo que allí viera
podría ser comprendido por nadie?
Si la experiencia, como la ficción,
no pudiera ser contada, su importancia,
como la de cualquier realidad,
se confundiría con la cifra gris
que la muerte deja sobre nuestra conciencia.
Y sin embargo, a solas recorro cada día
los rincones más oscuros de la luz.
A solas me enfrento cada día
a la idea de alejarme un poco más de ti.
9 ago 2008
Sé que fuiste tarde de enero,
ciudad solemne y frío,
que observaste todos los atardeceres,
que escapaste del silencio, del recuerdo,
de esa forma lenta con que el tiempo
se entremezcla sutilmente con lo tuyo.
Fuiste antes de mí y has sido luego,
sólo han cambiado tus vestidos,
las frases de tristeza, no sé si tu sonrisa,
puede que tus ojos, ante el río,
hayan visto otra inocencia.
Fuiste tú y lo sigues siendo.
Tu palabra se ha medido con la mía,
tus noches en Sevilla son idénticas,
aunque puede que ahora mismo
acaso en algo se parezcan
mis sueños infinitos y tus lunas nuevas.
Ya eras tú. Eras tú antes del comienzo.
Sólo yo he perdido esa forma insana
de pesar tanto la vida,
esa forma, que no me pertenecía,
de negar mi propio olvido,
como sólo se puede negar mintiendo
lo imposible de cualquier futuro.
ciudad solemne y frío,
que observaste todos los atardeceres,
que escapaste del silencio, del recuerdo,
de esa forma lenta con que el tiempo
se entremezcla sutilmente con lo tuyo.
Fuiste antes de mí y has sido luego,
sólo han cambiado tus vestidos,
las frases de tristeza, no sé si tu sonrisa,
puede que tus ojos, ante el río,
hayan visto otra inocencia.
Fuiste tú y lo sigues siendo.
Tu palabra se ha medido con la mía,
tus noches en Sevilla son idénticas,
aunque puede que ahora mismo
acaso en algo se parezcan
mis sueños infinitos y tus lunas nuevas.
Ya eras tú. Eras tú antes del comienzo.
Sólo yo he perdido esa forma insana
de pesar tanto la vida,
esa forma, que no me pertenecía,
de negar mi propio olvido,
como sólo se puede negar mintiendo
lo imposible de cualquier futuro.
8 ago 2008
Los poetas que fingen ser felices
dotan a sus poemas más terribles
de una sutileza infinita,
lloran cada día por la balada del sueño,
se enamoran de luciérnagas perfectas y
muerden los jirones blancos de la infancia
cada vez que algo los ofende.
La palabra se enreda a los motivos
que ocasionan su infinita desgracia.
¿Quién soy yo para las otras realidades
que mueven la sombra de estos versos?
La felicidad oculta tanta nada...
dotan a sus poemas más terribles
de una sutileza infinita,
lloran cada día por la balada del sueño,
se enamoran de luciérnagas perfectas y
muerden los jirones blancos de la infancia
cada vez que algo los ofende.
La palabra se enreda a los motivos
que ocasionan su infinita desgracia.
¿Quién soy yo para las otras realidades
que mueven la sombra de estos versos?
La felicidad oculta tanta nada...
7 ago 2008
Duerme tu voz en todos los poemas.
Tu voz quizás recuerde o ensueñe,
en aquel verso repentino,
cómo ardieron las imágenes sombrías
de un amor perfecto hecho distancia.
Porque estás en mí y en mis silencios
y en las horas claras de mi anhelo,
tu voz se abre en la palabra verdadera
que parece recordar las vidas que viví,
el tiempo que nunca dejé escrito,
cuando aún no era tu voz
la voz secreta del esfuerzo.
Pero a veces eres el poema
que brilla tras la juventud de tu deseo,
que soporta el peso y la nostalgia
de un recuerdo soñado por descuido.
Duerme tu corazón en la palabra,
cifrada luz sobre nosotros,
que habita, pese a los días venideros,
la memoria eterna de un sentido invierno.
Tu voz quizás recuerde o ensueñe,
en aquel verso repentino,
cómo ardieron las imágenes sombrías
de un amor perfecto hecho distancia.
Porque estás en mí y en mis silencios
y en las horas claras de mi anhelo,
tu voz se abre en la palabra verdadera
que parece recordar las vidas que viví,
el tiempo que nunca dejé escrito,
cuando aún no era tu voz
la voz secreta del esfuerzo.
Pero a veces eres el poema
que brilla tras la juventud de tu deseo,
que soporta el peso y la nostalgia
de un recuerdo soñado por descuido.
Duerme tu corazón en la palabra,
cifrada luz sobre nosotros,
que habita, pese a los días venideros,
la memoria eterna de un sentido invierno.
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