No es solo la brisa…
El paisaje, que es ciudad,
también revela su naturaleza de nostalgias.
Oculta entre los árboles,
la belleza mitifica nuestros actos:
desconfía la razón, se proclama
como guía de una noche sin caminos.
Todo amor es ejemplo
de la deuda contraída con la nada,
y estos parques se retrasan en su huida
de ocasos solitarios.
No cedamos al mirarnos.
(Aquel pájaro cantaba para mí
mientras todo insomnio presumía
la infinita realidad de mis sentidos).
No cedamos si el influjo de la tarde
nos lleva a suponer que nada ha sido.
31 may 2010
Concordar las palabras con la vida
Pesa lo escrito. Uno debe acercarse,
estar en lo que dice si blasfema,
blasfemar ante la luz cuando renuncia
a decir lo que conviene. Y eso pesa.
No es fácil contaros de la muerte,
ni negar lo que comienza sin verter
un poderoso veneno que fascine
al criminal y a la víctima.
Tanto hablar del cuchillo
para luego reprender al enemigo
que traicionó en defensa propia.
Pues hay palabras que pueden,
igual que la ignorancia puede,
llenarnos de preguntas verdaderas
que solo han respondido los instintos.
estar en lo que dice si blasfema,
blasfemar ante la luz cuando renuncia
a decir lo que conviene. Y eso pesa.
No es fácil contaros de la muerte,
ni negar lo que comienza sin verter
un poderoso veneno que fascine
al criminal y a la víctima.
Tanto hablar del cuchillo
para luego reprender al enemigo
que traicionó en defensa propia.
Pues hay palabras que pueden,
igual que la ignorancia puede,
llenarnos de preguntas verdaderas
que solo han respondido los instintos.
30 may 2010
Errantes
Fui a buscarte en la primera sed. Y eras agua prematura, sequía que se sacia en lo que vemos al mirarnos. Estuve en los templos solitarios, recordando que otro dios me encomendaba negar que haya otro mundo como el nuestro. Frecuenté todos los atardeceres, reincidí en un modo de darme a conocer. Estuve en los espejos, contrariado por un rostro oscurecido bajo el sol.
Te buscaba, amor, te buscaba… Creíste que era solo otro imposible, que este juego era una trampa tan sutil como el acto de hallarte. Pero creer es fácil. Lo terrible es aprender a equivocarse cada vez que un pájaro canta para nadie.
28 may 2010
Posibilidad de pérdida
Sabes que volverás solo
cuando ella busque el tiempo entre tus manos.
Cuando ella encuentre y busque y hable,
porque tu dolor fue extraño y todo eso,
sabes que volverás solo a donde duermes
un sueño cabal, justificado a veces
por tu condición de amante enemistado.
Si aún entiendes que no es tarde
—porque nunca es tarde para siempre—,
recuerda aquel verano sin dureza,
sométete al amor y dulcifica
con un gesto la brisa que te ofrece.
Cuando ella busque el tiempo entre tus manos,
entrégale un reloj que atrase tantos días
como sombras guardas hoy en tu cabeza.
Pues sabes que no hay dolor
—aunque lo niegues—
que pueda repetirse si ella accede
a buscarse a sí misma en tu inocencia.
cuando ella busque el tiempo entre tus manos.
Cuando ella encuentre y busque y hable,
porque tu dolor fue extraño y todo eso,
sabes que volverás solo a donde duermes
un sueño cabal, justificado a veces
por tu condición de amante enemistado.
Si aún entiendes que no es tarde
—porque nunca es tarde para siempre—,
recuerda aquel verano sin dureza,
sométete al amor y dulcifica
con un gesto la brisa que te ofrece.
Cuando ella busque el tiempo entre tus manos,
entrégale un reloj que atrase tantos días
como sombras guardas hoy en tu cabeza.
Pues sabes que no hay dolor
—aunque lo niegues—
que pueda repetirse si ella accede
a buscarse a sí misma en tu inocencia.
27 may 2010
Metahipótesis
Nunca sabré qué sentiría
en este preciso momento
si el agua que baja por mi mano,
no estuviera bajando por mi mano
en este preciso momento.
en este preciso momento
si el agua que baja por mi mano,
no estuviera bajando por mi mano
en este preciso momento.
26 may 2010
Solicitación
Me llamas. Aún te pertenece, dueña de la nada,
algún silencio amortiguado por el alba.
Te he escuchado tantas veces. ¿Qué prometes?
Yo amo estos días, reconozco
no haber estado nunca preparado para verte.
Cuanto más te niego, más deprisa crecen
las raíces que contengo en mis palabras.
Y entiendo que este amor por la existencia
se aleje un poco más de ti, reconciliándome
con un frío proceder entre los sauces.
Sabes lo que temo. Anuncias demasiado
cuando invoco tu importancia a guarecerme.
Pero es la vida, la inconstante creadora,
la que ofrece su mano para alzarme.
Tú no puedes hacer nada, amante del culpable,
señora que destruyes lentamente lo que amas.
Pues muerte eres, común solicitación
que no podré negar aunque ignore tu llamada.
algún silencio amortiguado por el alba.
Te he escuchado tantas veces. ¿Qué prometes?
Yo amo estos días, reconozco
no haber estado nunca preparado para verte.
Cuanto más te niego, más deprisa crecen
las raíces que contengo en mis palabras.
Y entiendo que este amor por la existencia
se aleje un poco más de ti, reconciliándome
con un frío proceder entre los sauces.
Sabes lo que temo. Anuncias demasiado
cuando invoco tu importancia a guarecerme.
Pero es la vida, la inconstante creadora,
la que ofrece su mano para alzarme.
Tú no puedes hacer nada, amante del culpable,
señora que destruyes lentamente lo que amas.
Pues muerte eres, común solicitación
que no podré negar aunque ignore tu llamada.
25 may 2010
Nombrar un cuerpo
Cuando el viento arrecia en las ciudades,
creo en ella todavía, porque es frágil,
porque ya me acerca al cuerpo que limita
su carne con mis vidrios quebradizos,
con los puertos cerrados, con el hambre.
No sabría cómo hacer hablar
a la blanca tempestad o a ese cuerpo
que anuncia madrugadas licenciosas,
asombrosos desnudos y un final
que no puede durar más que el principio.
Pues no es fácil describir la inmensidad,
ni suponer el nombre de aquel cuerpo
que se sabe cautivo en el acto de darse.
Cuando el viento asola callejones
y entrega su pasión al entregado,
yo pienso en cierto cuerpo
que es resguardo de toda tempestad,
que es también indecible cansancio
de su propio sentir enajenado.
creo en ella todavía, porque es frágil,
porque ya me acerca al cuerpo que limita
su carne con mis vidrios quebradizos,
con los puertos cerrados, con el hambre.
No sabría cómo hacer hablar
a la blanca tempestad o a ese cuerpo
que anuncia madrugadas licenciosas,
asombrosos desnudos y un final
que no puede durar más que el principio.
Pues no es fácil describir la inmensidad,
ni suponer el nombre de aquel cuerpo
que se sabe cautivo en el acto de darse.
Cuando el viento asola callejones
y entrega su pasión al entregado,
yo pienso en cierto cuerpo
que es resguardo de toda tempestad,
que es también indecible cansancio
de su propio sentir enajenado.
22 may 2010
Apuntes para un éxodo
Hemos partido, quedan sobre el agua
las dudosas metáforas que nos explican.
La brisa nos indica lo innombrable
por los quicios de la casa, huimos
llenos de sol en las pupilas,
y es triste suponer sobre la nada.
Familiarizados con la noche, partimos
acaso convencidos de haberlo visto todo,
siendo todo cierto veredicto
que se da cuando el hambre no se sacia.
Y no habremos de volver
cuando algún recién nacido se desate
en un llanto para siempre incontenible.
No habremos de atenernos
al urgente ciclo que recae sobre el cuerpo.
Junto al alba hemos partido cada día,
hacia el lugar que fue también nuestro regreso.
las dudosas metáforas que nos explican.
La brisa nos indica lo innombrable
por los quicios de la casa, huimos
llenos de sol en las pupilas,
y es triste suponer sobre la nada.
Familiarizados con la noche, partimos
acaso convencidos de haberlo visto todo,
siendo todo cierto veredicto
que se da cuando el hambre no se sacia.
Y no habremos de volver
cuando algún recién nacido se desate
en un llanto para siempre incontenible.
No habremos de atenernos
al urgente ciclo que recae sobre el cuerpo.
Junto al alba hemos partido cada día,
hacia el lugar que fue también nuestro regreso.
21 may 2010
Síntesis
Un hombre es siempre lo que quiere ser. En tanto que ninguno nos conocemos realmente, somos libres de pretender ser lo que ya somos.
20 may 2010
Pacto
Veamos. La tarde me convoca aquí,
en mitad de una canción adolescente,
aún persigo un duelo entre mis manos
y me rondan de improviso
la muerte que rechazo con paciencia
y un cerco muy antiguo entre los pájaros…
¿No querrá decir tanto misterio
que hoy debo a la función de mis testigos
un examen meritorio de conciencia?
Veamos. Sospecho inútilmente y sin contarlo
de los muertos más humanos que conozco,
alguna vez me he traicionado
y las mejores situaciones que concibo,
tienen cierto no sé qué
de lucha perspicaz y de cansancio.
Pero no. Es demasiado.
No debiera quedarme tan tranquilo con mis actos.
Veamos. Mejor me reconcilio con los buenos,
escucho otra canción o me amenazo…
No es suficiente. ¿Y si después me tergiverso,
me rindo ante la muerte y me contagio
de tardes penitentes como esta?
No, no es suficiente.
¿Y si os pido perdón? ¿Y si me callo?
No. Os he mirado a todos a los ojos.
No me neguéis que entre nosotros
el pacto ya es negar que hemos pactado.
en mitad de una canción adolescente,
aún persigo un duelo entre mis manos
y me rondan de improviso
la muerte que rechazo con paciencia
y un cerco muy antiguo entre los pájaros…
¿No querrá decir tanto misterio
que hoy debo a la función de mis testigos
un examen meritorio de conciencia?
Veamos. Sospecho inútilmente y sin contarlo
de los muertos más humanos que conozco,
alguna vez me he traicionado
y las mejores situaciones que concibo,
tienen cierto no sé qué
de lucha perspicaz y de cansancio.
Pero no. Es demasiado.
No debiera quedarme tan tranquilo con mis actos.
Veamos. Mejor me reconcilio con los buenos,
escucho otra canción o me amenazo…
No es suficiente. ¿Y si después me tergiverso,
me rindo ante la muerte y me contagio
de tardes penitentes como esta?
No, no es suficiente.
¿Y si os pido perdón? ¿Y si me callo?
No. Os he mirado a todos a los ojos.
No me neguéis que entre nosotros
el pacto ya es negar que hemos pactado.
19 may 2010
Acontecer
Ha pasado el mismo día. ¿No lo notas?
Si no fuera por la noche o por el clima,
no podría recordar lo sucedido.
Dime: ¿soy yo o las tardes se repiten?
Si no fuera por el rostro que adivino
cada vez más impasible ante el espejo…
Y también por la ocasión o por el verbo,
por todos los senderos invisibles
que un magnético silencio nos indica,
también por la penúltima pregunta
que formulo antes del sueño.
Aunque nada pase, todo continúa
expuesto en su lugar a su vacío,
el tiempo prevalece,
fluyen velozmente nuestros gestos…
El hombre es esa forma indefinida
que cambia su razón cuando acontece.
Si no fuera por la noche o por el clima,
no podría recordar lo sucedido.
Dime: ¿soy yo o las tardes se repiten?
Si no fuera por el rostro que adivino
cada vez más impasible ante el espejo…
Y también por la ocasión o por el verbo,
por todos los senderos invisibles
que un magnético silencio nos indica,
también por la penúltima pregunta
que formulo antes del sueño.
Aunque nada pase, todo continúa
expuesto en su lugar a su vacío,
el tiempo prevalece,
fluyen velozmente nuestros gestos…
El hombre es esa forma indefinida
que cambia su razón cuando acontece.
18 may 2010
Paisaje imaginario
Me han amenazado con dejar de comprender mi arte si lo retoco. En fin... Yo díría, pese a lo rudimentario de la fotografía, que está más o menos en su punto. Aún hubiera seguido, pero hubo un momento en que me entro una tristeza incalculabe, que acaso solo pueda significar cierta sensación de absurdo. ¿Ante qué...? Pues ante el hecho de continuar trabajando en algo que ya está terminado, claro está...
Espero que les guste.
Un abrazo.
D.
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