2 nov 2008

En mi conciencia,
donde limito con la vida,
hay grietas que confunden
la muerte altísima y el alma
que tu amor me sueña.

Y en el sombrío espanto,
las grietas se abren
para mostrar el secreto,
la luz plomiza del verbo:
lo que el poema me entrega
si de nuevo tropiezo
con la nada furtiva
que me llena de arena.

Por eso, porque hay grietas
en lo más oscuro del sueño,
porque hay grietas,
confundo la realidad
con la extraña luz perfecta
que suele bañar tu cuerpo.

30 oct 2008

Detente, amor, contempla el día,
su ritmo incipiente, su canción probable
de brisas templadas por la luz oportuna.
Detente, por favor, hoy y siempre,
y pon el suave roce de tus dedos
sobre el alma atenta que sólo tuve de niño.
El día nos aguarda dentro
con su baile indiferente de preguntas,
con otro gris octubre que termina
entre lluvias celestes y palabras tristes.
Porque el día, amor,
el día es la derrota y es la fábula
que mañana contaremos sonriendo
a quien no quiera creer en nuestra historia.

29 oct 2008

Antes de que la luz entrometida

delate la realidad de nuestro cansancio,

dame la tibia compañía que reservas

de tus largas noches desoladas.


Fuera, hasta las frías calles invernales,

la vida es un simulacro de neones,

un juego de confusas luces muertas,

que termina cuando el atardecer se aleja,

y no regresa hasta perderse.

Fuera, entre la multitud y la nada,

perros llenos de soledad

husmean ese olvido gris y aséptico

que quedó tiritando en nuestras sombras.


Pero este es nuestro fuego,

el bien más preciado

de los días furiosos

que pasáramos juntos.


Y que el mundo entero agonice

no me importa:

yo habito a ratos esa casa

en la que sólo tú me brindas

un tiempo de juegos y naranjas.

27 oct 2008

Estoy seguro

de que a ratos no hay nada más triste

que tener el corazón lleno de fantasmas.

Ellos, que han aprendido mi rabia,

se precipitan hoy contra mis mudos ensueños

para alumbrar un fracaso tras otro,

un cuerpo que no está y un odio

que tal vez sea mentira.


Alguna vez, lo reconozco,

me llevaron mis fantasmas

hasta ese infierno oculto que habitaban.

Ellos fueron los inocentes,

aquellos que amé, que dañé

cuando me creía aun más joven

que cualquier dolor perpetuo.


Alguna vez, es cierto,

me sentí culpable de olvidar

su forma de medir mis actos.

24 oct 2008

Perdóname por amar de ti
la mitad que sólo a ratos me entregas,
porque es a la otra mitad a la que debo
los días que aún nos quedan frente al mar.
Perdóname el llanto que te di, el llanto
que apenas corrobora que te quiero,
porque es a ti a quien le debo la palabra
que hiere cuando la noche es un intento
de formar otro principio sin acuerdos.

Perdóname los ratos sin amor, la huella
que no quise dejar en tus silencios.

Perdóname los sueños no cumplidos
que ayer fueron a dar a tu esperanza,
pues es por ellos que hoy me dices
lo tarde que he empezado a comprender la vida.

Lo que nunca, nunca debes perdonarme
por más que haya llorado su importancia
es que no te haya escrito aún los versos
que expliquen cuánto significas para mí.

22 oct 2008

Soñé contigo,
sombra pura era la vida.
Desperté. En lo alto de mis manos
temblaba este futuro que vivimos.
En mi sueño fuimos juntos
el terrible despertar de la belleza,
el amor que encuentra su momento
una vez muerto lo sagrado.

Si soñaras tú conmigo,
hazlo sin creer en nada.
Pues no sabría distinguir tu sueño
de la verdad que a veces amenaza
con desnudar mi vida, mis palabras
de su esencia oscura,
de su nombre extraño.

21 oct 2008

Yo quiero estar ausente de mi vida
y dejar a la deriva lo que el tiempo
se lleva cada día de mis sueños.
Quiero dormir lo que el cansancio
convierte por momentos en ternura,
lo que hace de la vida esa pregunta
que no responderán los hijos que no tuve.

Que otros ganen llorando la hermosura,
que la miseria arranque entonces la palabra
de aquellos que aún entienden estos días.

Ya sólo quiero estar ausente de la vida,
y dormir a solas el delirio incoherente
que sostiene mi conciencia en el olvido.

19 oct 2008

En tus ojos me aguarda la vida verdadera.
Pero en el corazón de la noche
siempre será tarde,
y arderá todavía la bandera negra
que izamos desde un tiempo irrepetible.
Porque la vida que me aguarda,
la vida inevitable de tus ojos,
merodea entre mis recuerdos.
E, igual que un ave temerosa,
se posa en mi esperanza,
y llora su momento por nosotros.

Pero la vida que demoro
me aguarda también sobre tu pecho,
descubriendo tus manos,
tras del brillo de tus gestos.

Y en el corazón de la noche
se quema lentamente
por el bien de nuestro sueño
la patria de este sentimiento.

18 oct 2008

Hoy, sábado melancólico, homicida tedioso
de calles desoladas y cuerpos taciturnos,
día fúnebre de contagiosos amores;
hoy será sábado porque te añoro
y sombras afiladas como navajas gélidas
se deslizan corriendo a mi vera.

Hoy, sábado melancólico,
sólo quiero que llueva.

Que llueva, que llueva…

Que llueva,
que mi amor está perdido
en esta tarde de pasiones muertas.
Que ella es para mí
el ángel incurable
que ofrece su nostalgia
de sábado manchado
con cafeína vieja.

Que llueva hasta que el mundo sepa
que estoy lejos de tu casa,
amor que al amor esperas
en esta tarde patibularia
de sábado a la fuerza.

17 oct 2008

No alcanzo a predecir tu modo
de encontrar la vida en los detalles.
Si te busco en este mundo,
todo parece perseguir un fin,
una palabra desafiante
desde la que poder nombrarte.
Aunque la verdad sea un páramo triste
o un templo hace tiempo abandonado,
todo parece perseguirte a ti,
que amas la imagen rota de mis versos,
y, aun así, dices quererme
desde tu frágil rincón de niebla.

Si esto es la vida,
debo despertar
antes de encontrar la muerte.

13 oct 2008

Ciertos días
hay que recordar aquello
que da forma a lo posible,
volver al lúcido momento
que acota el infinito.

Las mismas soluciones
revisadas ciertos días
de manera distinta.
Las mismas.
Porque hay problemas
que la razón necesita.
Porque hay sombras en el mundo
que sólo pueden disiparse
si alguien se ofrece
a responder de nuevo
las mismas preguntas.

Ciertos días
me acuerdo de ti,
y el mundo parece
entonces
una mañana ya escrita.

12 oct 2008

La realidad puede estar en cualquier parte.
Pero sólo de tu grácil mano
percibo el pulso melancólico de la vida.
Sólo de tu mano bondadosa
albergo la sonrisa de los otros.

Porque estoy muerto, amor.
Y ha sido todo en vano.
De nada sirvieron los grandes paliativos,
el alcohol, la poesía, el silencio.
He muerto de vivir soñando.

La realidad puede estar en cualquier parte.
Pero no es la vida que buscamos.