15 sept 2008

De todo lo que me somete,
sólo quiero lo que es mío:
ese mal necesario,
ese dolor corriente, inmerecido,
por el que un hombre es también digno
de la alegría casual
que nace sin motivo.

14 sept 2008

No hay más allá de esta hora
dolor que pueda perdurar contigo.

Que si el alma sufre todavía
y el tiempo de las flores se marchita,
será cierto que el verdadero olvido
es la única forma de cambiar el futuro...
Y de aceptar, por tanto,
ciertos sucesos
que, de otro modo,
te harían distinta a mi juicio.

Aprende, pues, a medir el tiempo,
a dejar pasar cada día
las aguas fúnebres de la sombra.
Que aquella que te habita
aún sabrá entender la vida
y el ritmo cotidiano de su historia.

No hay más allá de esta hora
dolor que pueda perdurar contigo,
que has sentido tu propio camino
estrecharse hasta dejarte sola
conmigo.

12 sept 2008

La ciudad tiene un alma sucia y gris.
Y la vida en la ciudad consiste
en negar
deseperadamente
nuestras soledades grises,
sucias de rutinaria muerte.

Es fácil suponerlo:
aquí no hay argumento
ni final feliz para nosotros.
Pero, si amamos obstinadamente,
dejémonos llevar por la palabra
para que algún día
la vida,
esa que negamos,
pueda parecer distinta.

10 sept 2008

Calla. Son los pájaros.
La incierta noche desolada
hace cantar al dolor.
Cantan para nosotros,
amantes que atendemos
a cualquier fulgor arcano
de la eterna naturaleza.
Y saben nuestros nombres
porque conocen nuestros lazos.
Son los pájaros. Anuncian
la muerte que ya pasó,
el tiempo del fracaso,
angustia de estrellas solas
vislumbradas en el llanto.


9 sept 2008

para ti, con un incierto tono de ironía,
que acaso querrá advertirnos
sobre los pormenores del orgullo.


Quieres hacer de mí ese reflejo
que se mire a cada rato en tu nombre,
de mí esa voz
que te llame por tu imagen,
quieres que renuncie a todas mis tristezas
con tal de no mirar a donde miro.

Te gustaría que fuera tu enemigo
para poder firmar la tregua cada tarde.
No sé, tal vez quisieras,
tal vez te agradaría en algo
que llorase solo,
como el niño que fui antes,
porque sé que sabes consolarme.

Aunque pienses cincelarme,
has de saber, amor,
que siempre he fracasado
tratando de cumplir la vocación
de quien creyó perfeccionarme.

8 sept 2008

Sentados todavía
en la orilla cotidiana del vacío,
tratan de regresar al mundo
con la azarosa corriente,
con la vida que fluye
hacia otro puerto distinto.

Los restos prescindibles del naufragio,
la desgracia que sueña a la deriva,
los nombres que recibe el horizonte
despiertan la sospecha de un sentido
ahogado cada día por su sombra.
Y todo, hasta el océano,
parece terminar aquí,
en la vertiginosa orilla
donde mueren
lentamente
los náufragos del sueño.

Creyeron que la vida
podía ser febril pero inocente,
hermosa,
pero no más que la muerte
que acecha en la locura del salitre.

Sentados todavía,
ajenos al mundo y a sí mismos,
escuchan como rompe el oleaje
contra la melancólica orilla
que así observan impasibles.

Nada más ha de suceder hoy,
lo saben perfectamente.
Pero, aun así, la vida
consiste casi siempre en esperar.
Consiste en olvidar y hacerse fuerte.
Aunque tan sólo sea para naufragar
una vez más, y ser una vez más
acogidos por la rabia que los diferencia.

A veces la experiencia se demuestra
negándose a aceptar destinos como este.

7 sept 2008

Bien sabrás, porque ya has vivido, que nadie puede acertar su juicio con la dudosa historia que no conoce. El pasado, por difícil que fuera, es el solitario recinto que sólo a cada cual corresponde. Y, sin embargo, lo más probable es que alguien trate siempre de consumar en ti la sospecha surgida, las más de las veces, de una triste, aunque poderosa envidia.

Incómoda situación la que nos conduce a mentir para preservar la inocencia.

6 sept 2008

Creo en ti cuando creo en lo que siento.
Cuando creo en lo que siento
hago versos con la cifra de mi sombra,
reniego a solas
de todas las verdades y los hechos,
oscurezco mis recuerdos
y desnudo en mi cabeza tu imagen infinita
con la ciega intención
de acelerar mi regreso.

Cuando no creo en ti,
no creo en esto
ni en nada que suponga estar despierto.

Aunque seas distancia todavía,
aunque duermas más allá de mis inviernos,
amor, aunque a veces vivas sin creer en mí,
creo en ti cuando creo haber hallado
un sentido a este silencio,
cuando llueve sin descanso,
cuando muere un pájaro en secreto. 

4 sept 2008

¿No es la vida algo extraño?

El amor que ronda el almanaque,
la ternura transparente de la brisa.
El cielo que el invierno necesita.
La huella de los astros y tus ojos.

No puede ser más sencillo,
pero, a veces, parece incomprensible
que el mundo se conmueva sin nosotros,
que giren los silencios de este modo.
Que nazca por azar un horizonte
después de contemplar el mundo propio.

¿No es la vida el modo en que solías
mentir lícitamente, pero en vano,
acerca del amor que no sentiste?

¿No es la vida esa imprudencia
que devuelve nuestros sueños a su altura,
que nos trae la verdad de cualquier modo?

¿No es la vida algo extraño?

raíz (II)


1 sept 2008

Todo lo que un hombre puede merecer,
sus rápidas horas de felicidad, su esperanza,
el amor que guarda entre sus versos,
la sombra inexplicable de esos sueños
que debieran perdurar más que sí mismo;
todo está tocado por la luz de sus palabras.

Un hombre es la medida de los actos
que cada día explican su presente,
un hombre es el tiempo que dedica
a soñar una verdad, a tender mágicos puentes
que puedan acercarle lentamente al infinito.

Pero a un hombre le corresponden tan sólo
aquellas cosas que haya nombrado realmente.

Hasta que no decimos vida, amor, tiempo, muerte;
hasta que no hablamos por nosotros mismos, todo el bien que anhelamos a nadie pertenece.
Y aún está muy lejos del deseo primero
el corazón que pretende amar un sueño de nadie.

Todo lo que decimos en palabras de otro
es el eco furioso de otro eco,
la voz muerta de un claro silencio.

Hasta que un día pronunciamos
sin asombro alguno
el nombre puro que realiza las cosas,
que nos lleva a reconocer su existencia,
y la esencia de aquello que fuera un enigma
por estar más allá del verbo preciso.

Entonces decimos: vida.
Entonces decimos: siempre.
Y acaso cada cosa merecemos
cuando hemos comprendido su forma,
porque es simple su modo de estar en nosotros.