
(I)
Pronto estaremos muertos,
y nuestros amigos seguirán mintiendo,
y nuestros amigos seguirán mintiendo,
y las tardes se harán interminables
sin que nadie rompa ya las formas del silencio.
Dará lo mismo, y eso es lo terrible,
elegiremos la manera de la noche,
Aprendimos a no ser y a estar lejos.
Aprendimos a estar solos,
y no regresaremos.
(II)
Del invierno aprendimos indolencia.
Aprendimos a no ser y a estar lejos.
Aprendimos a estar solos,
y por esa frágil grieta
apareció, indestructible, el sentimiento.