
Respetar,
aunque sea odioso,
aunque pocos lo merezcan realmente.
Respetar la mediocridad,
la falsedad,
lo despreciable.
Y no por el bien de los mediocres,
ni de los falsos,
ni de los más odiosos.
Sino por la necesidad misma
de poner un límite
Respetar la mediocridad,
la falsedad,
lo despreciable.
Y no por el bien de los mediocres,
ni de los falsos,
ni de los más odiosos.
Sino por la necesidad misma
de poner un límite
a la miseria humana.