29 jun. 2011

Soledad del nadador astuto

Sugiere la metáfora existencialista que el hombre, después de haberse visto arrojado al océano en lo más oscuro de la noche, aún debe albergar la esperanza de alcanzar cualquier orilla redentora. Para ello, debe nadar en cualquier dirección y con todas sus fuerzas, pues he que la única manera de no ser arrastrado hacia un trágico final nihilista, es esta... Una vez contemplado este supuesto, resulta evidente que ni Sartre, ni Camus, tenían ni la más remota idea de lo lícito que resulta hacerse el muerto cuando la corriente no parece ir ni a favor, ni en contra.

Todo sea por descansar y reordenar astutamente esas vagas impresiones.

Ciudad vista por gigantes (definitivo)

28 jun. 2011

Culpa

Como el culpable que aún finge dulcemente su locura. Como el loco que se siente culpable frente a un blanco paraíso. Así el hábitat de las mariposas que convierten su vuelo en una danza, aunque nadie sepa si el viento nos absuelve o nos acusa. Aunque cada mariposa dance a solas en el aire, y yo a veces necesite juzgar vano cualquier juicio. Así el loco que afronta siempre a solas su locura. Así el viento que arde gravemente entre los sauces.

27 jun. 2011

Mascarada y encantamiento

Después de arrancar algo airado la máscara de la doncella, salió dando un portazo. Pasados unos días regresó avergonzado de su extraña conducta: debía solucionar unos últimos asuntos de trabajo. Consciente de que había sido impropio de él aquel arranque soberbio e impulsivo, rodeó el castillo, y observó un tanto confuso la erosión de la piedra. Temía ser recibido con un contraataque en toda regla.

Al verlo, la mujer sonrió con gracia infantil. Su radiante visión ardía como un destello de nieve. El joven dudó, mostrando una sincera afectación mientras cerraban los últimos trámites de aquel engorroso proceso. La doncella parecía estar conmovida, pero el amante creyó no merecerla.

Así partió a solas, sin saber qué lugar evitaba.

A día de hoy, aún parecen posar, feliz y educadamente, como una anticuada doncella y un amante sensible y decente.





Mecanismo

Nada nos demuestra a nosotros mismos más control sobre nuestras acciones, que el poner fin deliberadamente a un proceso que, de permitir que continuara sin más por su cauce natural, podría durar mientras los años duren. A esta clase de prepotencia, se la suele denominar “madurez” o “sacrificio”, sin que en ningún caso podamos dar más de dos o tres pasos más allá de la impostura de habernos separado de lo que ya podría haberse convertido en otra hermosa pieza del mecanismo de nuestros corazones.

23 jun. 2011

Transigir (o no)

1. Cuanto más nos superan las circunstancias, más infelices somos, y menos control parecemos tener sobre nuestras propias vidas. Irónicamente, hay quien opta por el suicidio como único método para demostrarse a sí mismo que aún puede ser feliz, que ya posee un poder absoluto sobre su propia existencia.

2. La mera relación sexual entre dos personas, contiene, siempre y de por sí, el signo implícito del dominio: siempre y de por sí está presente la erótica del poder en nuestros actos. Para que lo sexual trascienda más allá, tiene que haber un acercamiento en el que se equilibren esos poderes de parte y parte. A ese impulso de conciliación, solo puede llamársele por su verdadero nombre: amor; duradero, sensual o lascivo. Pero siempre e inexplicablemente, amor. Siempre.

22 jun. 2011

Atemporal y Maniqueo

Irónica justicia. Los que no fueron educados en su sentido, acaban arrastrándose ante los demás como un esperpento ridículo y mediocre, poseyendo, al mismo tiempo, buena parte de lo que desean. Quienes poseen en su interior su verdadero fuego, tarde o temprano deciden, heridos en desigual combate, apartarse del resto, sintiéndose incomprendidos y prescindibles.

Principio de intimidad

Cuánto más confíamos en el ser amado, más lejos queda la miseria de habernos detestado a nosotros mismos.

(Los que digan amar solo para ganar un grado de poder más en la vida, que se abstengan de aplicar esta argumentación. Gracias).

21 jun. 2011

Amar con la vida por delante

1. Estar preparado para el amor es estar preparado para el rechazo. Pues este sentimiento, una vez madurado, es el único don que puede darse eternamente sin recibir nada a cambio.

2. El amor es en sí mismo una cuestión de fondo. Todos nuestros conflictos interiores pueden anteponerse a él, y hasta proyectarse aparatosamente hacia el ser amado. Pero si este sentimiento se da como debe ser, su invisible inercia ayudará en no pocas ocasiones a remediar lentamente esos ínfimos males.

Sacrificio o rebeldía

El secreto para hacer felices a los otros, consiste en hacerles ver, de cuando en cuando, que tienen más control sobre sus vidas del que a priori podría resultar que tienen. Ello implica en ocasiones el hacerles notar (o creer) que tienen algún tipo de control también sobre nuestra existencia.

Arriba y abajo

La esencia del poder en sí mismo, consiste en hacer creer a otro que no está capacitado para dirigir su propia vida, cosa que, por otro lado, la mayoría llevamos haciendo desde que tenemos uso de razón.

20 jun. 2011

Final del círculo

Ya solo queda errar.

Negar, tal que para siempre,

que este amor también haya sucedido.


Dejar que al anochecer marchite

la flor clara del almendro,

y olvidar la lid: errar, al fin,

tal que para siempre.


Y si el ruido de unos pasos

despierta como un eco

la inquietud adolescente,

cerrar sin más los ojos y las manos,

y seguir la ruta insospechada

que conduzca lejos de tu nombre.


Que si es justo el amor

y justa todavía

es la memoria del que olvida,

habré de reencontrarte

más cierta a mi regreso.


Pues nadie huye de sí mismo para siempre.

Punto débil

Tristeza del primogénito,

de la madre, del tirano,

de los amantes poderosos.


Flaqueza y ruido de nosotros,

los que antes de dormir

negamos la azarosa influencia

de las fuerzas inmediatas:

tener poder sobre otro,

no significa que hayamos dominado

nuestra frágil circunstancia.

Epístolas sin juicio

A Marisol, en tregua duradera...

“Una carta no se ruboriza”

Cizerón

Pasan largos los días,

y en esta habitación se aquietan

las aguas removidas.


No hay noción de haber errado,

pero en cada una de mis cartas

se confiesa el culpable

de haber cedido en su conducta.


Pasan días y días,

y en pretendida soledad

madura el pensamiento,

y la pasión concentra ya

su fuerza en otras lides.


Pese al ridículo, ahora creo

que debí de abrir la puerta

a una pícara amistad indefinida.


Supongo que nadie entiende ya

mi modo de actuar en estos casos.


En verdad, no es fácil...

Ni yo mismo resuelvo el acertijo.

19 jun. 2011

Mirando hacia la nada

1. Todo vuelve a estar en fuga. Querer dotar de un peso a nuestras acciones, es otro modo de rechazar la idea de la muerte; y suponer que la muerte tiene alguna importancia, es la única manera de suponer que nuestros actos aquí, tienen valor más allá del flujo de la luz o del correr de nuestras entrañas.


2. Creer que el amor, para perdurar, debe ser un viaje programado en el que hallará un constante desarrollo lo sublime, es el error por el que siempre acabamos abandonando. La única pausa que nos permite el corazón, el único segundo en el que perduramos, es durante el breve trance del orgasmo. Y aunque esta comunión debe darse al unísono, resulta obvio que su esplendor es también tránsito.

Clarividencia

Quien ama, puede ver a través de la máscara.

18 jun. 2011

Juguete roto

Dulcemente, así el niño que, después de destrozar el juguete de su corazón, se apresura a brillar escribiendo algún verso de amor a la vida. Su única vergüenza era no poder inventar la realidad. Así el saber, el frío, la caída. Ahora se levanta a solas de sí mismo, y en su sentir me explica: mira bien, tu tiempo no se pierde en lo que admiras. Antes de este día, tu asombro era de luz, creabas el misterio de los pájaros, la fuerza de tu voz también te enternecía... Y nada era más cierto que la magia de jugar a solas con la vida.

El reino

Por compartir la vida se reúnen los amantes. Su identidad entonces no es lo esencial: todos las máscaras del universo danzan en ellos, amotinándose, jugando a demostrar que el universo carece en sí de fondo y que cada animal nace con un alma que adivina los secretos del silencio. Siempre se reúnen, siempre para acelerar el pulso de las aguas, que guía su conducta: pues no hay culpa allí. Miradlos bien. Jamás los habréis visto tal que ahora. Jamás los hallaréis del mismo modo. Miradlos. Su visión conlleva ya el esperar más luz de los naufragios. Y ahora preguntadles: han vuelto a recordar en su clemencia el saber incesante de los astros. Ningún filósofo, ningún artista, ladrón o consejero podrá jactarse ante la perfección de los amantes. Han estado aquí desde el principio. Y serán por ello los últimos en irse.

17 jun. 2011

Enemigo interior (breve resumen político)

Témele a tus semejantes.


Confunde a todos y divide

su noble corazón con la justicia

que aún imparte el patriarca.


Enarbola banderas,

imagina una patria señalada

donde albergar tu odio.


Si un niño dice amar,

corrige su dolor con una mueca

que atrofie sutilmente

el sentido de lo dicho.


Lo que sea

con tal de que hombres y mujeres,

putas, madres y poetas

transiten siempre a solas

la senda intransitable del invierno.


Que no se reconozcan,

que nunca corroboren la sospecha

de haber sido corregidos por tu mano,

haciendo de su íntimo rechazo

la pulsión que los aleje

del deber de señalar siempre al tirano.

Agradecimientos

A los que glorificáis el suicidio ajeno:
solo espero que vuestra cobardía
se vea justamente recompensada
mientras juzgáis imposible la utopía.

16 jun. 2011

Buenos y malos

Toda persona que haya sido educada con unas mínimas nociones de lo que es la justicia, ha de tener necesariamente un arranque agresivo de cuando en cuando. La razón es bastante simple: a diario somos injustos los unos con los otros, y esto, en mayor o menor medida, siempre generará rabia o culpa en cualquiera que tenga un sistema de valores propio y en buen funcionamiento.


A esto también habría que añadir que la educación de un buen tirano, suele consistir en alimentar esa rabia a través de argumentaciones simplistas sobre la problemática social presente... De ese modo, se enardece y divide a la población, volviéndola impulsiva y manipulable.

Justicia etnocentrista


Los inocentes no quisieron juzgar. Los culpables sonreían con agrado. Solo las víctimas se escandalizaron un poco (lo justo, otra vez podían victimarse). Ante eso, los jueces se sintieron obligados: debían preguntarle al asesino qué había pasado. El crimen sucedió de madrugada, su único testigo era amigo de los malos. El más apto dijo: tranquilas, señorías, estábamos jugando...


Y la vida continuó como si nada.

¿Y tú me quieres blanca...?

Pulsión, unidad, cuerpo: ¿qué otro amor gozó de ti sin saber que así gozaba de un afecto duradero? Yo también he sido de esos. Y tú dirás: poco importa... La pasión no puede corromper su propio fuego.

Lento retorno

La experiencia nos conduce

a contentarnos con un tiempo

ganado febrilmente a la intemperie.


Te hablo de las tardes

que debiste pasar en la terraza

de cualquier local caluroso.

...De las noches templadas con cerveza,

queriendo comprender

el casual significado de unos labios

que apenas contenían su inocencia.


Es ahí donde aprendemos,

en un lento ir y venir

desnudos hacia nuestros huesos,

la técnica insensible:

el arte improcedente

de fingirnos cada día

tan seguros como el resto.


Y así llegamos hasta aquí,

un poco más astutos

que aquellos estudiantes impacientes.


Pero igualmente convencidos

de que la pasión realizará consigo

la invisible compañía que nos une.

15 jun. 2011

Sobre el rechazo

Entre los que asumen la soledad como un rechazo y los que rechazan la soledad sin asumirla, hay un breve puente que solo cruzan los que perdonándose a sí mismos, logran perdonarle a la vida sus más duras enseñanzas.

14 jun. 2011

Distantes


“Y tú, padre mío, allá en tu cima triste

maldíceme o bendíceme con tus fieras lágrimas, lo ruego.”

Dylan Thomas

No he sido para ti esa figura,

veloz y complaciente,

que se alejara de ti sin comprenderte.


Por mi interior camina

un juez benévolo, te lo aseguro,

y un niño indemne, y un jugador

incapaz de apostar su vida

por la difícil fe de merecerte.


No he sido para ti

el hombre que soñaste cuando niña:

contigo solo intento

aplicar el corriente equilibrio

de la duda.


Solo espero no haber representado

para ti a aquel héroe distante, feliz,

severo e indiferente,

que tantas veces vi partir,

en la densa noche de los puertos,

hacia algún lugar sin nombre

ni materia.

Tensión

A veces la culpa no es más que la espera de la respuesta que equilibre la balanza del lado de lo que amamos.

Teorema vital

Bajo cierto punto de vista, amor y amistad podrían ser cosas totalmente opuestas.

En la amistad somos siempre dueños de nuestros actos. Es la mecánica de la conducta la que suscita el flujo de las emociones.

En el amor, este proceso suele suceder a la inversa. Son nuestras emociones las que determinan la dinámica de nuestra conducta. Siendo esto así, es obvio de por qué el amor nos vuelve totalmente impredecibles. Así, una vez hallado el sentimiento, lo difícil no es dejarse llevar. Lo realmente complicado es hallar las herramientes necesarias para aprender a contenernos, y no enloquecer en el intento.

13 jun. 2011

Sobrecompensación

Cuánto más inocentes nos creemos, más implacables se vuelven nuestros juicios sobre los demás.

Cuánto más lo somos, más rencor genera en nosotros el juicio de los que dicen serlo.

12 jun. 2011

Sartén por el mango

Jamás debí ser dueño

­(espero no ser siervo)

de tanto formalismo decadente.


Me refiero, por ejemplo,

a ese me oprimes si te oprimo.

Ya sé, los dos somos adultos...

Luego: el único equilibrio es ese.


Pero admitamos también,

puestos a decir verdades,

que alguien como tú no puede resignarse.

Por suerte, no quiero que enmascares

tu fuerza tras el juicio de mis nervios.


(Llegados al meollo,

me gustaría exponer,

pese al mal aspecto de mi ego,

el peor matiz de mis defectos:

aún soy otro idiota de mi sexo).


Demasiados siglos de injusticia

deciden mi papel en este juego.

Sobre la resignación

“Necedad, máscara de la astucia”
W. Blake


Si me dirijo a ti entre todas, y cegado por la ira de los necios, tropiezo astutamente contigo, presta atención a esa balanza que equilibra el mundo entre nosotros.


Observa: no habrá término medio.


O bien optarás por rebelarte, o te resignarás feliz al juego (aunque aún arda en tu interior la fuerza), de arrodillar tan solo tu apariencia. Lo que sea con tal de seguir nutriendo el sueño, inherente a tu naturaleza, de ser libre en tu silencio.

Solución

No hay remedio para la mezquindad humana, y esa es la trampa. Creernos inocentes en mitad de un combate donde siempre se devuelve justamente el daño recibido. Sostener la idea de que aún conservamos la pureza del niño de cara a los que nos rodean, es otra forma segura de enloquecer lentamente.

Así, no pongas freno, entrégate a tus pasiones, y deja que la sangre corra sin contención de un lugar a otro. Recuerda solo que, si bien el dejar de juzgar, conlleva el alcanzar un perverso grado de liberación, esa entrega no te salvará de la mezquindad de otros.


Solo al ver reflejada tu sombra en la sombra de los que amas, hallarás una sutil absolución o una especie consuelo. Un poco de piedad a cambio de tu juicio de inquieto niño inadaptado.

11 jun. 2011

Altura del que admira

Tu silencio encuentra entre nosotros

un mismo hueco lleno de preguntas:


¿Qué impresión sostiene lo que admiras?

¿No rechazas ya el no haber merecido

el blanco empuje que me ofreces?

Dime al menos si supones

comprender la luz desde tu altura...


Te pido nada más

un rato a solas con mi fiebre.


Mira: llevo puesta la coraza de los héroes.

Pero mi memoria acentúa todavía

un sórdido vagar entre salvajes:

¿no adivinas por mis pasos

que a la sombra de mis actos danzo

la implacable música del juicio equivocado?


Ven, quédate conmigo solo un rato.


Si logras reflejarte en el que lucha

a todas horas descontento de su suerte,

si puedes compartir con ese

un poco de verdad o de ternura,

si entiendes su flaqueza y su desnudo,

te prometo que nos mantendremos siempre

a la altura inexistente del que admiras.

10 jun. 2011

Ciudad vista por gigantes (Homenaje a Antonio López)

Gigantes somos frente a ellos, los que habitan ciudades húmedas en juego...

Vampiros

Escribo porque no soporto representar el papel que me han impuesto los vampiros de mi generación. Por esa misma razón, bebo como un adolescente, le grito a las paredes, y hasta me comporto como ese idiota que no sabe calcular sus límites.

Supongo que por eso acabo siempre dándome de bruces contra los espejos.

9 jun. 2011

El roce hace el cariño

Todo parace indicar que para aquellos y aquellas que creen que no puedo querer a esa persona porque no he tenido nada con ella, el amor es follar mucho y muy seguid0 con una sola pareja.

Cuánto daño ha hecho el maldito refranero español...

8 jun. 2011

Alegría de comprender

Tomando como cierta la tesis filosófica que afirma que la alegría es algo así como una fiesta del ser, fiesta en la que nos reconocemos a nosotros mismos y en la que celebramos la verdad implícita de lo que interpretamos sobre nuestra conducta bajo el prisma de ese estado de ánimo; creo que no sería nada descabellado postular la tesis contraria con respecto a la tristeza.


De ese modo, la melancolía o la pesantez no serían más que un trance “ciego” en nuestro ánimo, trance en el que no podríamos percibir claramente lo que somos, bien porque no logramos afinar claramente aquel concepto que nos absuelva dulcemente de esa falta de aceptación para con nosotros mismos, bien porque “desde fuera” se nos plantea cualquier tipo de rechazo ante el que, nos guste o no, aún somos vulnerables. Ese segundo supuesto no carecería de ironía, si consideráramos que, esa misma vulnerabilidad, podría venir predeterminada por la misma falta de aceptación planteada en el primer supuesto.


Así, el no aceptarnos o el no absolvernos humanamente a nosotros mismos, nos haría (de hecho, nos hace) más vulnerables a la falta de aceptación de los demás, falta de aceptación que a su vez suele venir aparejada al mismo desconocimiento de los demás hacia sí mismos.

Poesía de la experiencia

Hoy me hace gracia la actitud creativa de los poetas de la experiencia. Muchos de ellos se inventan una relación amorosa, por lo general dulce o apasionada, para escribir un buen poema sobre el tema en cuestión. Después de buscar durante toda mi vida el compartir ese sentimento con alguien, creo que no me queda otra que asumir que la actitud de estos poetas, por estúpida que pueda parecer, es la única que permite hallar un final feliz a este entuerto.

7 jun. 2011

Larga vida al sabio

Todas nuestras pasiones surgen de un conflicto con el mundo o con el entorno. Cuánto más en contra vamos de lo que nos rodea, más energía debemos consumir en el plano físico. Es por eso que aquellos sabios que llegan a aceptar tempranamente la realidad tal y como es, suelen vivir, a menos que una causa de fuerza mayor lo impida, hasta una edad muy avanzada. Esto es así porque, por lo general, racionan sutilmente su energía vital, en lugar de malgastarla en violentos combates desiguales.

Manifiesto lingüistico sobre las pasiones desbordadas

Detesto profundamente todos los términos del tipo: "discapacitado psíquico", "minusválido psíquico", "persona con trastorno esquizo-afectivo", y demás.... ¿Pero es que nadie se da cuenta de que el principal problema de las personas que se han dejado LLEVAR POR SUS PASIONES, es la marginación? ¿Y que, usando términos como estos, el problema queda cifrado en un gélido galimatías que aleja totalmente la realidad de los que sufren esta situación, de la de los que siempre se han comportado como individuos racionales, con mayor o menor acierto?

Usando ese tipo de lenguaje, el problema queda oculto, pero no normalizado. Para llegar a ese punto habría inculcar en la sociedad un discurso sin barreras ni dobles fondos. Pues no se trata de alejar a los que viven con ese estigma, del resto. El único modo de que la sociedad se conciencie de todo esto es usando una terminología que identifique por igual a locos y cuerdos.

Desde aquí, al hilo de lo publicado en las últimas entradas, y por la parte que me toca, quiero formular mi deseo, a ver si algún dios caritativo lo escucha y lo hace realidad. Los que sufrimos todo este desaguisado de la "enfermedad mental", no somos más que personas que en un momento determinado no han sabido o no han podido canalizar sus pasiones correctamente. Y entendamos por pasiones todo aquello que nos desborda interiormente al punto de hacernos actuar de un modo totalmente irracional, de ahí que todos los apasionados tengamos un punto infantil en nuestra forma de actuar.

No olvidemos que muchos de los hombres más sabios de la antigüedad, pasaron, antes de alcanzar la iluminación, por una etapa en sus vidas en la que se abandonaron totalmente a sus impulsos.

Sí, señores. Todos llevamos un animal dentro. Saber vivir es solo convivir con eso. Y les aseguro que, cuando ese animal llega a tomar el control de lo que somos, ya no hay marcha atrás. La única opción es agotarlo al punto de convertirnos en seres un poco más libres de lo que éramos.



Equilibrio

Cuánto más corrompemos al niño que llevamos dentro, que viene a ser la parte de nosotros que se siente inhibida cuando presenciamos algo que nos causa un rechazo moral, más y más esclavos de nuestras pasiones nos volvemos.

Conciencia vs. Espontaneidad

Frente a la espontaneidad desenfrenada que tanto reivindican algunos, esa que en ocasiones tanto nos aleja de lo que preferiríamos decir o hacer, al final no queda otra que reconocer que la imaginación, entendida en los términos que describía Poe o que Castilla del Pino se aventuraba a destacar en algún ensayo suyo, es mejor arma para proteger a los otros de nosotros mismos, que esa agotadora pulsión que tanto cuesta desentrañar después de haber soltado un fogonazo en el momento decisivo.


Conciencia frente a los que se dejan llevar para escapar, que, aunque actuar con ligereza pueda conllevar el liberar lícitamente lo que llevamos dentro, las pasiones pueden verse consumadas de muchísimas maneras, y de un modo u otro, hay que atemperarlas.

6 jun. 2011

Carta de un amante causalmente confuso

Señorita, sé que no soy digno seductor de su experiencia. Alimento los modales de un pícaro viejo y contrarresto con airadas reflexiones sobre el karma mi mal humor en la mañana. Es más, compito con pasión por lo que no merezco, y es vano cualquier esfuerzo mío por escandalizarla. Ante todo esto, usted va y me pone a prueba (no se haga la indolente, que es casi como si la estuviera viendo). Sí, me pone a prueba rechazándome con la ligereza emocional de una violenta llovizna sin temperamento... Y claro, como era de esperar, yo pico como un pájaro en su rarísimo juego, y completo el cuadro de costumbres con una respuesta de mastuerzo indecente que no sería capaz ni de encajar un zapato en las arenas movedizas del más monótono desierto.


Pues bien, después de todo esto, sepa que la sigo queriendo y que la esperaré siempre, pase lo que pase. Los fingidores desesperados estamos sobre todo para eso. Por favor, cuente usted conmigo para cualquier prueba futura de corte innegable o sutilmente improcedente.


Le prometo que intentaré hacerlo lo peor que pueda.


Permítame ser su último héroe.


Lo que pienso de la modernidad

Desde que iniciamos la modernidad en occidente, hemos rechazado rabiosa e infantilmente todos o casi todos los valores de la cristiandad. No, no soy católico. Ni siquiera he leído la Biblia. Pero no es ningún secreto que la concepción estética de la época que nos ha tocado vivir, pasa por una visión implacable de la verdad. Tanto es así, que, para algunos, cualquier razonamiento de cruel índole ha de ser forzosamente cierto solo por nuestra dificultad a la hora de aceptarlo o por la incomodidad que pueda producir en quien lo reciba.

Así que, personalmente, soy de la opinión de que esta dichosa época debe acabar de una vez por todas, llevándose consigo su ideal "sublime" de lo exclusivamente físico. ¿Que por qué? Porque, si bien es cierto que hay hombres y mujeres de bien que en todas las épocas abogan por encarar su visión de lo humano con un deje de bondad, aún quedan otros tantos que a fuerza de blasfemar airadamente contra todo lo que huela a compasión, benevolencia y amor al prójimo, han logrado que la sociedad entera emane un hedor irrespirable, por no hablar de lo manipulable que ha llegado a ser el indivudo corriente de tanto verse abocado a una realidad tan vacía y descarnada como la que actualmente se construye en occidente.

A esto habría que añadir que los que aún piensan que los valores del cristianismo deben ser violentamente rechazados, acaso ignoren que la base fundamental de dichos valores podría ser inherente a cualquier ser humano evolucionado, con o sin cristiandad. Pues, que yo sepa, cualquier sociedad del mundo que logre albergar indivuduos medianamente felices, ha de optar por solidificar cierto vínculo afectivo entre sus integrantes, vínculo que, huelga decirlo, vaya más allá de lo puramente aparente o físico.

En cualquier caso, creo que es un buen momento para arrojar una teoría budista. Y es que de tanto sublimar las pasiones irracionales propias de nuestra parte primitiva, occidente ha forzado, casi sin proponérselo, lo que siempre ha sucedido cuando el paradigma estético de una época toca a su fin. Así se explicaría esa ola de "nueva espiritualidad", que tanto éxito tuvo entre los de los sesenta. Sí, los hippies optaban por un modus vivendi carnal y desenfrenado, acelerando el agotamiento de las pasiones (Samsara), y así, su paulatina entrada en el mundo de la verdadera mística espiritual, esto es: la ascensión al Nirvana.

Nota final: para una comprensión más detallada de lo que puede llegar a significar el término compasión, se aconseja leer el prólogo de La insoportable levedad del ser. Les aseguro que lo que ahí se dice, es tan real como la vida misma.