1 abr 2025

Tres expectativas para una decepción







Esa horrible vanidad no quedaba plenamente justificada por sus capacidades como lector ni como escritor.

Aun así, todos le adoraban como a un dios.


***

Era como tú y como yo, una criatura mediocre, y lo único que podía alejarla de esa infecta condición que trataba siempre de ignorar, era el sufrimiento interior que en algún momento aparecería a través de la contemplación de esa misma mediocridad.


***

Gracias a su ejercicio, conseguí que la imposibilidad de salvación apenas me importara. 

Por lo demás, ella, la ironía, jamás me salvó de nada.