
Fingía estar vivo.
Los largos meses
se desvanecieron en años,
después cerraron con llave
el féretro de la misericordia.
Aun así, seguí fingiendo.
Tenía ojos para ver,
y un cuerpo inútil para temblar.
Los largos meses
se desvanecieron en años,
después cerraron con llave
el féretro de la misericordia.
Aun así, seguí fingiendo.
Tenía ojos para ver,
y un cuerpo inútil para temblar.
Pero cayeron como yo las máscaras.
Y los demás muertos
me enterraron aquí,
en esta casa tan blanca.
Aquí veo pasar a diario
funerales que ruegan por mí,
que nunca entendí nada.