31 oct. 2010

Sentido crítico

‎Así veo yo a los de mi generación. A los que son generosos, amables y dados a los demás, en el mejor de los casos se les ningunea, aunque lo más normal es que acaben siendo avasallados sin piedad por aquellos que necesitan demostrar su autoridad. Los otros, los infinitamente rastreros, los que ya no tienen ningún escrúpulo, esos, los que optaron por negar sus sentimientos y cargar contra los de los demás, serán siempre los amos de la fiesta.

29 oct. 2010

Recordatorio

No hay literatura, por violenta que sea,
que pueda llegar a herirnos.
Los nervios del que escribe
se conectan a los nuestros:
el que escribe, sin saber muestra
la sombra ebria que lleva dentro.

Se trata del mismo daño,
el mismo que el lector obvia
hasta que abre el libro
y colabora.

Tiempo para la mediocridad


No deja de tener su aquel ― su atisbo retorcido, para entendernos ― el hecho de que nuestra sociedad apenas permita a aquellos que están tocados por la gracia de algún talento, el reconocer en su justa medida su valía ante los demás. Observo con tristeza esa ridícula moda (y acaso las cosas son así desde hace algún tiempo) de criticar ferozmente la vanidad de nuestros mejores artistas, tachando a todo aquel que es capaz de ir más allá que su vecino, de soberbio y detestable. Al respecto Pessoa dijo una vez: “para ser tú mismo, nada tuyo exageres u omitas”. Lo cual parece que no puede aplicarse a aquellos que, siendo ellos mismos, destacan por encima de la mayoría en algún campo. Así resulta que el que tiene arte, arte del de verdad, tiene que silenciar ese incontenible orgullo que resulta siempre de un trabajo bien hecho. Porque a ver: ¿creen ustedes que alguien como Beethoven, por poner un ejemplo cualquiera, se sintió en todo momento de su vida un hombre como los demás hombres, que no llegó a pensar, en aquellas ocasiones en que terminaba de perfeccionar una sonata al piano, estar tocado por el reflujo de la gracia divina? Personalmente, y perdonen el pueril atrevimiento, creo que en más de una ocasión tuvo que morderse literalmente la lengua para no salir gritando a la calle aquello de: lo he conseguido: soy inmortal. Ahora igualadme si podéis.

26 oct. 2010

Poética causal

Para Bruno,
en relación a cierto comentario.

Al presenciar el absurdo,
el poema cobra vida.

Su voz se desnuda entonces,
e indica el sentido inevitable.

Solo cuando su peso sale a flote,
resplandece.

De ahí la entrega.

Negación del pacto

Sin ánimo, sin fuerzas juveniles
para defender la identidad que otros devoran.

Sin razones para interceder.

Asombrados de haber luchado tanto,
deponemos las armas cada noche.

¿Qué nos queda?

Frivolizar sobre esta farsa mundana,
festejar el yo, la carne, la violencia.
Extirpar el alma para que desaparezca.

También la nada alienta, también la muerte.

25 oct. 2010

Rebelión y bondad

Para obrar del modo correcto, resulta indispensable que haya para nosotros otras posibilidades aparte de la que el sentido común suele mostrarnos como "adecuada". Solo al sentirnos libres, libres para elegir entre la mezquindad y la luz, podemos recibir algo a cambio de nuestras resoluciones morales, esto es: la satisfacción de haber actuado con rectitud, en lugar de haber antepuesto el beneficio personal a cualquier otra motivación a la hora de resolver un dilema. Quienes consideran que el bien es la única opción posible en todo momento y que, de elegir de diferente manera, estaremos abocados a la condenación, son los mismos que nos obligan a rebelarnos contra esa esclavitud de lo unívoco.

En contra de lo que pensaba Platón, para muchos hombres la idea de la libertad brilla por encima de cualquier concepción redentora de bondad.

24 oct. 2010

Tras de aquel niño

Recuerda. Así sembrábamos tiempo.
Y a diario discernir,
sujetar contra el pecho la certeza,
tejer el juicio que hiciera la niñez necesaria.

Inocencia, tú juzgabas con claridad el sentido.

Medía el silencio la hondura del acto:
en jugar consistía el juego
de abrirse camino
hacia noches violentas.

Después cerramos los ojos.
Nadamos a ciegas.
Bailamos a ciegas el son desgarrado del viento.

Así sucede, al final llega el día,
así los héroes confunden
la innata razón de sus actos.

Al final siempre llega...
Y qué poco importa.
Olvidados del bien y del mal,
aún actuamos.

El juicio del niño asfixiaría hoy
al hombre que ayer comenzaba.

23 oct. 2010

Generación espontánea

Van al cine, se conmueven,
visten como actores indecentes.
Beben solo para entretenerse.

Jóvenes aún, amigos siempre.

Sutiles si ridiculizan algún verso,
critican con razón, superan sin complejos
la música que escuchan sus parientes.

Felices en la noche, les gusta parecerse.

Contrarios a la muerte,
juzgaron la cordura
creyendo que el periódico y los héroes
mentían solamente en contadas ocasiones.

A veces los envidio. Solo a veces.

No saben que el amor concede
el sordo privilegio del desprecio.
Ignoran que la raíz de sus juegos
esconde un final no feliz en la memoria.

(Expongo este pensamiento
al filo del rencor, por encima del hecho
de haber sido semejante a ellos).

21 oct. 2010

Vade retro

Si hay por ahí algún escritor por editar, por favor, que tenga en cuenta está advertencia antes de nada: si algo puede salir mal desde el envío del original hasta la publicación, que no se preocupe. Saldrá mal. Luego, ya se verá...

18 oct. 2010

Sinónimo de frío

El invierno existe solo
tras la rendición de mi bandera,
cuando no encuentro palabras
para designar su frío.

Y como casi siempre me equivoco,
escribo este poema
como si no fueras a leerlo nunca;
pues solo si el invierno existiera todavía,
sería necesario corregir lo escrito.

Aun así, ojalá quede en mis versos
algo solamente tuyo,
un pensamiento improcedente
en esta orilla del olvido.

Variación sobre una sentencia de Gibran

No por ser el hombre mezquino, deja de afectarle la maldad de otros.

16 oct. 2010

Constancia de sentido

Cómo contar, a quién lo que quería.

Encarnar la figura del héroe neblinoso,
acomodar mi razón
imitando las fuerzas del poeta.

A nadie interesa ya la historia fortuita,
el tiempo dedicado
a obtener de la sombra el lenguaje.

Qué más da, oíd:
hoy pronuncio la verdad del frío,
y el desnudo de la muerte me seduce a la intemperie.

No llegará el día, tampoco la derrota.

Solo cuenta tener fe:
nuestros dioses ― el viento y la mentira ―
ignoran todavía la importancia del destino.

11 oct. 2010

No sense

Tranquilo se queda uno cuando el fracaso es ya una realidad. No hay que seguir sonriendo ansiosamente, ni aparentar que uno merece lo mejor para que no haya envidias. Solo mirar al suelo sin dejar de pensar: me quedo exactamente como estaba.

***

No creo que haya mucha diferencia entre esperar toda la vida por la felicidad y haber abandonado ya toda esperanza. En ambos casos, la privación puede hacernos comprender una valiosa lección: que no merece la pena sufrir por lo imposible. Lo cual viene a ser lo más cerca que puede estar el ser humano de la felicidad. Pues quien sufre por aquello que de por sí puede llegar a obtener, solo tiene que obrar como la naturaleza le ha dado a entender. Esto es, salvando todo óbice para sobrevivir. Quien aprende a sobrevivir de un modo realista, también tiene a su alcance la esencia agridulce de la felicidad.

10 oct. 2010

Excusas

Reniega de la muerte cayendo hacia el azul.
Ve mareas que rompen.

Una canción le lleva a mirar de frente,
recuerda todavía:
ningún reflejo le dará lo que parece.

Restos del naufragio
se enredan en sus ojos cuando observa
el hueco que forma la existencia
entre sus restos.

No quiere desistir:
se burla con desconfianza del silencio.

Pero el deseo de recomenzar basta
para sentir que todo ha sido dado,
que ni siquiera él era inocente.

8 oct. 2010

Algunos consejos

¿Cuándo aprenderás, querido Diego? Los pájaros jamás cantaron para ti. Ningún anochecer aconteció para que tú creyeras. Ah, y el amor te denunció hace ya tiempo por falta de optimismo. Si quisieras rebelarte contra todo, primero: deja de gritarle a los espejos, péinate de nuevo como un héroe y asimila de una vez que no tienes diecisiete, ni cordura. La vida, Diego, la vida… ¿Qué mala, verdad? Pero es que ni siquiera sabes jugar bien tus cartas. Le dijiste a todo el mundo que tenías un as impúdico en la manga. Y claro… los ases tienen prohibido salir a pasear bajo la lluvia o sonreírle a las muchachas como si tuvieran hecha la partida. Pero no, Diego: camina derecho. Péinate. Tienes más moral que un soldado pacifista. No sonrías tanto, Diego, no… ¿No ves que la gente así se asusta? Mejor explícaselo a todos: tienes tantas ganas de morder diez mil manzanas, y de escupir después sobre la tumba de tus jueces, que ya solo te apetece dormir a pierna suelta las tardes que te quedan. ¿Quién pudiera, eh, Diego? Venga, pues a ello… Ponte el pijama de verano aunque estemos en invierno, y luego le discutes a Morfeo el precio de sus extras. ¿No? Ya… Pues eso. Continúa improvisando, terco, tu comedia. Ya verás cómo se rien cuando tu fiel apuntador olvide lo que piensas.

1 oct. 2010

Guardar las formas

No soy un modo de hablar, ni una forma de actuar. Pero mientras importe más el "cómo se dice", que el "qué se dice", tendré que resignarme a que se me identifique desde fuera con todo aquello que en ocasiones no puedo controlar.