24 abr. 2016

Prisión del pensamiento





Reclamar atención, afecto, implicación; considerar a quienes nos rodean por la cantidad de atención, afecto e implicación que recibimos tras realizar ese reclamo. ¿No vemos esto a diario? ¿No consiste ese exceso en un constante ejercicio de egoísmo?

Reclamar, sí. ¿Mas no apreciamos, no atendemos por instinto y más intensamente a quienes prestan más atención, afecto e implicación hacia nuestra persona?

Reclamar, sí.

Desesperación y honestidad sentimental suelen ser casi la misma cosa.

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