30 mar. 2012

Reincidiendo

Hay qué ver qué de frutos da la obsesión amorosa en lo literario... Y qué de miserias nos hace padecer en el plano de lo importante-cotidiano.

Explícito


Antes de maldecirla puerilmente por haberse ido, pregúntate hasta qué punto tenías miedo de perderla. Luego, si la razón no dista demasiado de tu mano, intenta averiguar si tus temores no estaban transformando tu bagaje, tus gestos o tu fuerza, en solicitación pura del niño abandonado a la suerte de los bosques.

Piénsalo. Tal vez haya más valor que agradecer tras vuestra despedida, que por cualquier acercamiento maternal convenido para consolarte.


 


29 mar. 2012

Entrega

Rompió en verano nuestro día.
 

Huyendo quise abrir mis ansias
por negros ventanales y terrazas.

(También debí cargar el aire a mis espaldas).


Marqué después tu puerta,

tus noches, tu importancia.

Y al final, nadie o nada:

horror solo, realidad,
sentencias necesarias.

(Miré detrás del agua,

mordí con lentitud la llama.
Nadie por allí. Por allá, nada).

Nacías para mí del miedo. 

Quisiste deshacer riendo mi venganza.

Fácil



Mi vida solo ha sido un violentísimo ascenso
desde la más absoluta miseria moral hasta la normalidad”

No es la enfermedad. Es la intuición de que casi todo el mundo prefiere el camino fácil. Que me parta un rayo ahora mismo si no he pasado más de la mitad de mi vida en soledad por rechazar toda simpleza que huela a rendición. Pues bien, aunque más de uno piense que tendría que sentirme orgulloso, la verdad es que no hay día en que no piense lo maravilloso que sería dar marcha atrás, y aprender desde el principio a valorar las cosas por lo que son, no por el falaz consuelo de lo que “cuesta conseguirlas”.

Final del asedio

Cuentos de caballeros y princesas. Héroes que desfallecen y damas que huyen despavoridas del amor. 
 
Y colorín colorado...

27 mar. 2012

El cuentacuentos

Temía ser admirado. La sola idea de ser tratado como alguien fuera de lo común, le hacía suponer que todos y cada uno de sus gestos habrían de tener un carácter especial, un tinte carismático o algo similar. Y lo cierto es que con la que caía siempre por sus fueros, tenía la certeza de que, si intentaba actuar tratando de cumplir las expectativas de según qué allegados, tarde o temprano se daría un terrible batacazo contra sí mismo. Eso, si llegaba a asumir el rol del creador seguro de sí; cosa que, al menos por el momento, tenía totalmente descartada.

Pero llegó el día en que empezó a zafarse de las viejas cargas. Sus problemas, ya lo sospechaba más de uno, eran reales, y como tales, también tenían una solución real. Que si mutismo selectivo por allí, que si intolerancia a la lactosa por allá. Quitando costras y costras, al final quedó algo bien parecido a un adulto satisfecho de sí mismo. Con lo que después de mucho divagar, he que la admiración de los que le rodeaban, dejó de causarle esa dichosa inquietud de pajarillo.

Su única preocupación ahora era descubrir si aquella mujer a la que veneraba, le había rechazado solo por temor a causar, dada la explícita admiración que guardaba hacia el joven protagonista, una inseguridad mayor que la que nuestro soñador albergaba antes de alcanzar su verdadera altura.

(Continuará... O no).

25 mar. 2012

Complacencia



Aunque aprendamos juntos, no habrá fábula. Ya lo ves, tú también adoleces. De ahí que casi siempre intente complacerte. La única manera de volver a donde fuimos, consiste en destrozar por fin la amable máscara, el contexto vacío de toda seducción. 

Quede solo el vínculo, la historia imprevisible, el oficio ingrávido del agua.

20 mar. 2012

Estatuas

Hay quien apura el presente como si de un licor ardiente se tratara. Tal vez su única pretensión sea la de poder revisar con cierta dignidad el pasado que está casi al llegar. También dignos de mención son los que tratan de sublimar ese pacto con ellos mismos para que su juicio no alcance nunca lo debido. Por esos mismos andurriales se hallarán los que cavan la trinchera del olvido, los que depositan su fe en lo poco que han vivido y los que juegan a urgar en sí y no ser nadie.

Sea como fuere, lo cierto es que cada cierto tiempo toca resumir con un deje de impunidad nuestras vivencias. Hasta ese instante, casi se diría que pactamos con las calles y el desprecio una lenta temporada confiados, olvidados de nuestra verdad o dándole la espalda a ese inmenso espejo que tantas veces se quebrara.

Y aun suponiendo que un mal vértigo no asalte sin más la ocasión de hacer balance, lo cierto es que tarde o temprano suele ocurrir algo. Siempre acaba por llegar el día en que nuestra verdadera historia no encaja en lo que somos.

A partir de ahí, parece intervenir en nuestros gestos la necesidad de divisar la señal que nos convenza. De ahí la obstinación por reconocer los restos del naufragio, cualquier cosa con tal de recobrar las fuerzas. 

Poco importa, pues, que queramos cerciorarnos cada cierto tiempo de que, aunque fuera en aquel momento de inconsciencia, nuestro empuje llegó a ser más poderoso que la corriente que anega lentamente nuestros actos. En ese intento por remontar el cauce de las aguas, se agita la sospecha de que tras esa resistencia prevalece la misma intensidad que nos consuela.

16 mar. 2012

Out of time

¿Y qué sentido tiene hacer un esfuerzo sobrehumano para disfrutar del presente? Este día es el que es solo para el que está dentro de sus lides. El que no, pasará siempre desapercibido como cualquier extraño en penumbra.

13 mar. 2012

Normal, paranormal, anormal

Cada vez que alguien intenta imponerse usando el concepto de "normalidad", algo se me retuerce por dentro. Será que no soporto las confidencias de quien pretende ser tan especial como para afirmar que podría mimetizarse, completamente y sin ningún problema, tras la deformidad de las masas.

Contrastes

Toda empresa a realizar,
precisa de una inquietud secreta,
idéntica a la tuya.

Pero si por casualidad piensas
que llegar a Júpiter
y dormir diez horas cada noche,
son cosas compatibles,
mejor será que pruebes
a dejarte llevar por la pereza
que tantísimo placer nos causa.

Al menos esta vez,
recuerda, juicioso soñador,
que donde no amenaza la inquietud,
no amanece, sigilosa,
la esperanza.

6 mar. 2012

Fobia social

Lo peor es no saber si desde la terraza reconstruyo la calle que ven todos o solo la experiencia inútil de una calle propia. Esa, exhausta por mi historia, conduce hacia el temor hacia los mismos semejantes que la recorren a diario. Temor irracional, sí, e imaginario como todos los temores. Mas su ascendente sobre mí es tal, que en tardes como la de hoy me gustaría ser el dios implacable que consuma su venganza sin misericordia. Y es por tal razón que otras tantas veces quisiera disculparme con cada uno de los viandantes que pasan a lo suyo por la calle que hay bajo mi terraza.

Cualquier cosa con tal de acabar con la absurda pesadilla de mi infancia.