30 ene. 2009

como quien pide un deseo

Pídele sentido a este amor,
y también claridad, y brío.
Que de pie sobre tus puntas
alcances ya tu altura y tu deseo,
y también el cielo invernal,
y un vasto mediodía.
Pero pídele sentido, pídele
un lugar desde el que hoy
puedas contemplar las horas
y la fuerza impredecible de la vida,
y la marea que va y viene,
que perdura en su manera
de morir y renacer sobre la orilla.
Nuestro amor ha de ser siempre
más poderoso que el sueño,
más alto que el tedio y que la duda.
Nuestro amor ha de ser esto,
pero siempre ha de ser más,
más nuestro de lo que ya era.

Pídele sentido, como a un poema.
Que la palabra engendre un mundo
donde la vida es un vacío absurdo,
para que el amor no sea sólo un consuelo.

29 ene. 2009

pese a todo

La noche puede verse a sí misma reflejada
en los ojos taciturnos de mi madre,
y un cruel acertijo, la esperanza,
con otra larga espera
muchas veces se resuelve.
Siempre habrá un tiempo y una luz
para tratar de empezar desde el principio.
Pero, cada día, ella y yo nos acercamos
al mudo corazón de los deseos,
y de algún modo sonreímos
con lo que nos queda en pie,
todavía, del mañana.
Ha pasado el tiempo en nuestra casa
y la vida no se decide a contentarnos.
Incluso así, nos queda para bien
el regreso acostumbrado
y la sensación, tan cotidiana,
de habernos conocido pese a todo.

28 ene. 2009

devenir

Arden tibiamente todos los relojes…
Arde nuestro tiempo,
arde también el misterio consabido
que supone el esperar aún lo inevitable.
Pasarán al menos dos semanas
hasta que volvamos a vernos,
hasta que el tiempo dejé de quemar
la negra soledad del viento.

Pasarán luego, tras un azul te quiero,
los olvidos y las huellas; los silencios
y las efímeras palabras dulces de consuelo.
También pasará nuestro momento,
esa mirada recíproca
que nos hará creer de nuevo
en la esperanza adolescente
o en el quizás perfecto.

Así pasarán la vida y el sueño,
igual que el amor y que la muerte,
en un transcurso lento
que la Historia de los hombres
no podrá conocer, aunque prosiga
entre tú y yo el lento devenir del tiempo.

Y pasará el dolor por miles de generaciones
y la mentira sobre millones de pueblos.

Pero yo seguiré necesitando más tiempo,
más del que habrás podido darme.

Pues, si nuestra historia es infinita,
habrá de seguir siempre incompleta,
porque es como el eterno trance
del niño nonato que ha de buscarte,
porque no sabe llorar cuando está solo.

Solo y esperando en la noche
el momento en el que hallarse
al fin en ti
o en la soledad de nadie.

27 ene. 2009

sobre el estilo

Ser como ese fuego que atraen
susurrándole a la muerte
los hermosos bosques de la noche.
Escribir en un triste papel,
roído por las sombras del deseo,
las últimas palabras que permite
el amor en ocasiones a los muertos.
Sentir la vanidad del loco,
que todavía considera
la indiferencia cruel del universo
parte de un gran plan
del que él es partícipe inefable.

Pero ser, escribir o sentir
a la manera implacable de aquellos
que contienen en su corazón
la vida ingobernable, la vida
que ninguna verdad incierta
podrá nunca arrebatarles.

poesía y esperanza

Todos los poemas de este mundo,
desde los más tristes
hasta los más cabales,
pasando por esos infames
que debí escribir
algún día de mi infancia,
todos cabrían en la voz fracasada
de aquel consuelo que no hallé
cuando te busqué en la poesía
que hablaba simplemente del mañana.

26 ene. 2009

siesta

Cierro los ojos,
quizá porque al dormir pretendo
escapar otra vez en sueños
de este tedio cansino.
Mis párpados,
levemente manchados
de frialdad y tiniebla,
obedecen con la indiferencia
que necesita el durmiente
en su lento abandono.

La claridad está fuera de mí.
Y las formas precisas
y la coherencia implícita en la luz
y todo lo necesario aún
para hacer habitable la carne
y para dar sentido al mundo,
está fuera de mí. Dentro,
el incierto mecanismo de la sombra
contrarresta cada despertar
con la azarosa sospecha
de un silencio absoluto.

Al fondo, en la oscuridad,
la idea de no ver más la luz
es triste como el insomnio.

lo que guarda el poema

Entender cualquier poema supone
entender también la vida
que fluía lenta y contradictoria.
Hay paisajes que se abren sonriendo,
iguales a una imagen del pasado
que no puede volver, pero que encuentro
en mitad de una lluvia que me sigue.

Entender el poema equivale a veces
a sonreír al autor de nuestra muerte.

Recuerdo cuando no podía dormir
porque el rencor ciego de mis noches
era más intenso que cualquier cosa.
Entonces, el paisaje era una alucinación
que consistía en existir como el poema,
porque la palabra no podía morir.

Hoy todo pasó.
Lo que no he sabido perdonar
es parte de un rompecabezas
que trato de resolver contigo.

Pero a veces no sé para quién escribo.

24 ene. 2009

de mí en ti

No tus ojos:
la belleza de tus ojos.
No tus sueños, no:
el tiempo que te pertenece.

Lo que hay de mí en ti
sólo yo puedo verlo,
porque de tu belleza
suele quedar la cifra,
la intimidad en tu regazo
o el sol altísimo de la mañana:
toda hermosura unida en nosotros,
confundidos
en la plenitud borrosa
de una imagen infinita.

Por eso, más hermosa pareces
cuando te miro desde la inquietud,
y, desnuda de fugaces sombras,
un joven amor me ofreces.

Por eso no son tus ojos.
Sino la imagen que yo veo
porque te siento a mi lado,
descendiendo conmigo
desde la altura imposible
que abarcaría la claridad del mundo,
desde nuestra verdad sin nosotros
hasta la sencilla realidad de mirarnos.

23 ene. 2009

el tiempo de la nostalgia

Un rastro de juventud en la brisa
esconde todavía aquella luz de entonces.

La vida nos enseñó a esperar,
a creer —siempre ingenuamente
y sin otro esfuerzo que la ignorancia—
en el dulce amor, en la loca poesía,
en la cálida belleza de esas formas
que se alzan contra la muerte.

Un rastro, apenas un instante dorado…

¿Sigo creyendo en las mismas cosas?
Sé que mi fe de ahora
no contiene el asombro de la victoria:
el triunfo de la luz es una sombra
que merodea sutilmente
en los sótanos de mi pasado.

Entonces, si no queda en mí
nada de aquellas horas,
nada, salvo la terca costumbre
de buscar la verdad cada estío;
si nada queda: ¿por qué?
¿Qué pasión puede procurar ya
la verdadera alegría, el presente
a una vida que fuera tan plena?

Todo lo consumió el deseo.

Y sé que la más alta dicha
no puede ser imperecedera,
pues su intenso fulgor
quema lo que está por venir,
dejando exhausto el corazón,
que no puede sentir ya
más que oscura nostalgia
por la alegría eterna.

Hoy creo en el amor y en la poesía
y en la belleza de esas formas
que se conjuran frente al olvido.
Hoy creo tanto en lo que fui
para no creer en lo que no seré nunca,
para no llorar por aquel triste futuro
que de tan lejano
parecía imposible.

22 ene. 2009

primera distancia

Tú me separas del ruido
que gobierna oscuramente la intemperie,
me alejas dulcemente del desastre
de ser sólo otra parte
de mi propio silencio,
de mi verdad más íntima.

Tienes la delicadeza de herirme
cuando me niego a mí mismo,
así, tu herida y mi nombre,
son fuerza propagada por el aire,
dolor que se consume en las aguas
tranquilas de un tiempo distinto.

Tú me llevas hasta los meses
en que mi sombra era potestad del fuego,
y en tus rumores ardo,
y en tu silencio muero,
pues me pierdo sin saber
si mi hora se acerca
desde tu pasional caricia, porque,
desde tu infranqueable ausencia,
arrasa toda esperanza el tiempo.

Tú me separas del ruido certero
que hace temblar mi vida.
Tú me alejas, dulcemente me alejas
del caos invisible
que gobierna la soledad del instante.

Yo contengo en mi corazón la duda
de estar también separándote
de la más oscura corriente,
de la inercia que tu propio ruido
alimenta en los simples vacíos del día.

yo

Pasó mi momento. También mi vida,
incomprensible para los más fuertes,
pasó como una nube anónima
sobre la extraña luz de todos los desiertos.
Como una fábula sin moraleja
sucedió el amor, y pasó al olvido.

Luego, la turbulenta inercia de la noche
contrajo matrimonio con mis actos.
Y ahora soy un niño solitario
que busca la inspiración en sí mismo,
en lo más hondo de un llanto delirante.
Y aunque busque mi corazón
empecinadamente,
no hay nadie que sepa consolarme.

Porque mi momento pasó
el mismo día aciago, ya irremediable,
en que traté de ser dueño de mi vida.

21 ene. 2009

el ciclo de la luz

Nuestro amor, voluntad y ocaso,
limita con la desolada luz distante
que ha de tocar nuestro tiempo.

No es infinito el sentimiento.
Esta hora nos muestra
la forma en que transcurre
el instante perpetuo, la luz
nos enseña qué altura
alcanza la verdad de los sueños.
Y la vida se asemeja tanto a esto,
al ocaso anunciado en el cielo,
al irremediable temor de sentir tan sólo
la infinita potestad de la ausencia.

Es la exactitud con que marcha el día.
Es la resignación de este amor,
que necesita morir para completar su ciclo.

Y, al final, la noche.

¿Qué pensamiento esquivo
justificaría el verdadero olvido?

No es infinito el deseo.
Sólo la muerte,
con su andar lento y preciso,
nos acogerá para siempre en su sueño.

20 ene. 2009

regreso de un extraño

Diréis que en mis silencios
se adivina pensando un rencor amargo,
una muerte paulatina y otra vida,
diréis que no era yo el que sufría,
que no estuve años esperando.
Diréis por todos: si habrá cambiado…
Ya no quiere la suerte de encontrarnos.
Quizás algo extraño le atormente,
quizá no sepa ya cómo llamarnos.


Diréis que he envejecido
después de tanto repetir la noche,
que la muerte me seduce con sus sombras,
que mis manos son de otro
y de otra primavera son las flores
que corté para que vierais mi pasado.

Pero yo sé que hay hombres
que no soportan tanta vida entre sus brazos,
y que por ello miden el regreso de los otros
por el negro baremo de sus propios engaños.

Yo sé que hay gente que ha olvidado,
que acusa con rencor a los que cambian
por las faltas que esta vida extraña
pone por igual a nuestro cargo.

19 ene. 2009

suicidio literario

Hoy no debería escribir.
Tú también has de saberlo:
tengo el alma resuelta a confesar
sus crímenes de amor, su vanidad,
sus delirios de estúpida importancia,
sus frases vacuas sobre el sentimiento.

Has de saberlo:
todo lo que digo
(y hasta lo que no digo)
es infinito circunloquio,
cobarde verborrea,
también atroz monólogo.

Todo lo que digo
es una lenta forma
de no decir lo siento…
yo también estoy solo,
la vida no puede ser esto…
sombra yerta sobre mis noches
es la triste conmiseración del sueño…
lo siento, te odio…
pero es que estoy cansado,
no es cierto, te extraño…
no entiendo, ¿te quiero…?
pero es que yo ya no puedo,
y no sabría
decir siempre lo que pienso.

En resumen:
hoy no debería escribir.
No vaya a ser que diga
justamente lo que estoy diciendo.

18 ene. 2009

Por qué la alegría

Y cada paso último que doy,
cada pensamiento tuyo del que alejo
la huella de mis días, el cielo o la palabra,
me acercan sin quererlo a otro vacío
más vacío todavía que la muerte,
más perfecto que el silencio
que habita el corazón desnudo
de cualquier poema implacable.

Cada tristeza que aparto
me acerca más y más al mundo,
más al olvido, llano y simple,
de mí mismo y de mi historia;
más al pasado repetido en la inconsciencia,
a lo más alto del presente o del vacío.

Porque sin tristeza, amor,
no habrá lugar para nada más,
ni siquiera para la alegría
que nace por oponerme contigo
a lo aprendido del error o de la vida.

16 ene. 2009

sobre mi miedo al presente

Mi mayor temor fue, porque era niño,
perderme en la oscuridad infinita
de ese mundo que acechaba dentro,
en lo más hondo de mí mismo.

El miedo, dicen,
es la verdad más oculta,
el último grado de un convencimiento
que puede acabar más allá de la cordura.
El miedo es la posibilidad de un imposible,
el asombro de ese niño que hemos sido,
que no comprende que esta vida
es real, única e incomprensible.

Hoy, como es lógico,
sobrellevo mis temores infantiles
con la dignidad triste de un adulto.

Pero cuando recuerdo a solas mi niñez,
sus paisajes e horizontes infinitos,
su tristeza inexplicable y ese miedo
a ser por siempre lo que jamás quise,
me invade, y con razón,
una humana incertidumbre
que culmina siempre con un malentendido.

Quizá, busco todavía en mi interior
otro final más amable que el presente
que tanto me aterró porque era niño.

15 ene. 2009

soledad de enero

Llueve, amor, llueve sin misericordia.
Y el cielo es la solemne sombra
que arrastra nuestra difícil pesadumbre.
Llueve, amor. Llueve, llora…

Enero es esta lluvia melancólica.

Pero cada cual piensa en su historia,
y hay quien se resguarda en el silencio
que da de sí el cansino frío del pasado.
Hay quien mata el pensamiento
pensando, con mirada ausente,
en la lluvia que caía cuando un niño
miraba ingenuamente hacia el futuro.

Y hay quien se conforma con menos,
y se acomoda en esta nada alegre
para ver morir sus sueños.

Llueve, amor, sobre nuestros cuerpos
cae la memoria de todos los inviernos;
y la soledad certera
y la violenta metamórfosis
que dicta el dolor de la conciencia,
nos aguardan en algún instante del olvido.

Bajo la lluvia me propongo
esta dulce penitencia de esperarte
aunque los días pasen
y esta lluvia lenta y cotidiana
parezca ya nuestro único motivo.

14 ene. 2009

lo más correcto

Creo que lo más correcto sería
avergonzarme
por no vivir como ellos,
los histriones que pasan y no dejan
más que miseria en las manos del miserable,
los felices burgueses, que aún piensan
que tener o no tener es algo secundario,
los jóvenes que odian a los viejos,
los viejos que odian a los jóvenes,
los psicólogos que consideran
que la mente es sólo un trabajo
aburrido y triste.
Creo que lo más correcto sería
morir lentamente de vergüenza,
matar con saña a los que sueñan,
soñar con algo
que parezca posible,
mentir por alguien
que acaso lo merezca.

Porque este mundo, amor,
es tan extraño, que a veces pienso
que lo más correcto sería
ponernos todos bocabajo,
y vivir del revés nuestra impotencia.

sentimental

He albergado la locura y la pasión,
la muerte y el dolor esencial
que nace del amor que crece.
Fue mía la ciudad, su noche indiferente.
Mío fue el deseo de matar,
que dio lugar a toda mi verdad
—quien mata un corazón
está a salvo de sus sueños—
y a la conmiseración del muerto.

Ya no puedo sentir más.
Todo exceso nos lleva a comprender
que el final del verdadero amor
está en la muerte o en la rutina.
En todo caso,
el vacío es el último aliciente,
donde desemboca toda intensidad.

13 ene. 2009

poema desnudo

¿Por qué precisamente aquel poema
dejó sentir su voz sobre mi sangre,
su silencioso sonido
sobre mi ruido elemental;
sobre mi estancia cerrada,
su vida ya vivida, su esperanza?
¿Por qué tal día y tal hora,
en la fecha señalada, la tinta refulgía
como el viejo sueño de esas sombras
que renacen de luz cuando se aman?

Tal vez un sueño me llamaba.
Tal vez yo creí ser más que un sueño,
ser poema y ser aire y también música
para desnudar lo que el silencio dice
cuando un corazón calla.

Tal vez.

Pero en verdad no soy quien
para merecer esa verdad intranquila,
para comprender el alto amor
que nace del dolor de otro.

Pues si el poeta escribe, sangra.

Y así, hay poemas en los que creer,
poemas para reconocer la propia vida
en la muerte escrita por el otro,
por el poeta, el amigo, por nosotros.

Por el extraño que somos todavía...

12 ene. 2009

el grito y la nada

Vuelo frenético, viento, sombras:
aves que serán siempre prisioneras
de la angustia plena de su vuelo.
Neones cegadores para un muerto,
vocación inútil, pero hermosa,
la de perseguir un dulce sueño
del que no quedará nada,
ni un camino nuevo, ni una rosa…

Ni un céfiro que arrastre la memoria
del corazón que sufre cuando calla,
pues todo el mundo finge
—sonriamos solos al olvido—
estar de acuerdo con tal suerte.

Pero hay silencios más inmensos
que la hora exacta y que la nada.
Que se lo digan si no a aquellos
que aún gritan de dolor o de esperanza.

11 ene. 2009

imposibilidad de la belleza

Ha de ser cierto
que habitamos una realidad sombría
más oscura incluso que la noche.
Una realidad evidente y descarnada,
espejo en que los años que pasaron
hoy se miren y se nieguen a sí mismos.

Belleza, ilusión que todo lo consumes,
ángel de la desesperación, guíanos hoy
hacia un amanecer más claro
que esta oscura realidad evidente.

Muy lejos de tu extraordinario ensueño
se detuvieron nuestros pasos, lejos del amor
se abrieron las violentas fauces,
la burda fascinación y el miedo
ante el recóndito animal
que siempre llevaremos dentro.

Guíanos hacia esos días anunciados,
días en que aprender a sobrevivir
a la verdad última de cuanto nos rodea.

Porque hoy te amamos, belleza,
más que a la amada vida
que ayer te ofrecimos llorando.
Por eso ha de ser cierto
que tú eres nuestra salvación
y nuestro daño más profundo
en este tiempo enajenado.

10 ene. 2009

el sentir de las aguas

No hay verdad más recóndita
que las mudas palabras,
difícilmente necesarias,
que todo corazón guarda
celosamente de la muerte.
Pues el sentimiento se esconde
tras la absoluta evidencia del aire,
y sólo es visible
durante la callada noche
el profundo destello, la voz
que lo ensancha en lo oscuro.

Dime: ¿Qué sentido tendría
vivir hoy, todavía, siempre,
de cara al amor y al destino?
Somos aguas que pasan presurosas,
que sólo reflejan un rostro
cuando el tiempo corriente
parece detenerse
en lo más alto del olvido.

No hay verdad más recóndita
que la que el corazón guarda
de un final repetido e impredecible.

el héroe

Aunque encuentre en tu ausencia
el rastro de tristeza que en mí dejas
y tu voz sea esa fuerza inocente,
semejante al profundo color de la ternura;
en ocasiones regreso, triste héroe solitario,
a mi anterior vida sin nadie, a esa
soledad callada de ademanes fúnebres.

Y aunque en ocasiones me odies
precisamente por eso,
es posible que a veces
este burdo héroe solitario
te necesite en verdad tanto,
que llegué a temer por su corazón
y por el azaroso orden contradictorio
que rige todavía su pequeño mundo.

Aunque a veces parezca otro,
soy ese otro que te andaba buscando.

9 ene. 2009

los años

Quise ser la máscara de un niño.
Los años parecen vida,
pero no son más que otra forma
de justificar la rabia y el olvido.
Soy mi propio llanto. Y las palabras,
las atroces verdades que nunca digo,
llenan todo mi silencio
y ensordecen la tristeza
de los versos que escribo.

Quise ser la máscara de un niño.
Pero las calles son grises
y en ellas mueren las palomas
y los dioses luminosos de la infancia.

8 ene. 2009

dolor y nostalgia

Hay recuerdos que traen consigo
el dolor mismo de lo que fue
y la nostalgia de lo que pudo haber sido.
Y no es cierto que tengamos siempre
la opción de abandonar o proseguir.
Todo empezó con un nombre,
con la maldad de un niño o con la muerte
que llega a veces en forma de pregunta.
Aún soy joven, pero a veces
quisiera ser tan viejo
como todo lo que me avergüenza.
Hay recuerdos que parecen
parte de una historia consabida,
una historia cruel y predecible,
de aquellas que la imaginación
teje por nosotros en la hora imperdonable.

7 ene. 2009

todavía el futuro

Tener algo a lo que aferrarse
más hermoso todavía que el recuerdo.
Y así vivir de cara al mundo
y ver venir cada día y cada amor
sin ninguna impotencia.

Tener pasado sólo importa
si también tienes todavía
algo hermoso a lo que aferrarte,
algo tan hermoso como un sueño
o un futuro sin preguntas.

Recordar lo que el corazón contempla
y sentirlo todavía como propio.
He ahí la simple realidad corriente
que habita el soñador despierto.

detrás

El aire a veces duele y es tiempo
y hay sorda literatura en estos sueños,
que no llegará nunca a convencerte.

He dejado abandonado el fuego
en el que ardieran todas mis palabras,
porque la verdad es a veces
un tejido espeso,
rasgado por extrañas dudas
que también son voz y furia.

Te acercas a mí y me contagias
el dolor certero que el silencio
contiene en los huesos de la nada.

Me he mirado y he visto tu presencia,
y detrás estaba escrita toda nuestra historia.

6 ene. 2009

Para llegar a ti

Para llegar a ti, para entenderte,
recorro contigo el mudo laberinto
que de mí te esconde todavía.

Nos separan pasillos infinitos
y una soledad impuesta por la muerte.

Porque en el centro de esta vida
estás tú acorralada por la noche,
y venida desde el silencio escrito en estos muros,
avanzas ciegamente
hacia el dudoso corazón,
ya sin fuerza, que guardo para ti
de la oscura humillación de mi destino.

Para llegar a ti,
para ser parte de tu suerte,
recorro contigo el eterno laberinto
que la vida traza casualmente.

5 ene. 2009

breve biografía falsa

Recuerdo todavía aquellos amores
que durante una torpe adolescencia
pretendí sufrir con alguien para siempre.

Ruidosos juegos en las sombras,
calles desdibujadas por el ocio barato
que sólo entiende en algo el que agoniza.

Esos primeros amores,
tempestades secretas que nadie comprendía,
lentamente gestaron en su entraña mi locura.

Así, hoy nada añoro de aquellas historias.
La adolescencia fue un caos violento
que supuso la negación de mi inocencia.

No obstante, de la locura, esa innombrable,
guardo todavía en mi mala memoria
todas las respuestas de una vida
que hoy sólo parece una mentira imperdonable.

3 ene. 2009

lugar memoria

Siempre habrá un tiempo para regresar.
Porque hoy estos brazos tristes
sujetan empecinadamente
las ansias de morir y este otro amor,
y la noche es apenas un gemido sordo
y nada duele tanto como antes.
Y hoy hay lugares nuestros sin nosotros,
y hay vientos que nos llaman
todavía
por el nombre que perdimos al buscarnos.

Siempre habrá tiempo de volver,
de encontrar los días que vivimos,
expuestos todavía a la luz de otra esperanza

Que aquellas horas que perdimos
allí donde la dicha era simple y necesaria,
volverán para cumplirse
si nosotros volvemos al lugar
donde dejamos abandonados nuestros sueños
a una suerte extraña.

2 ene. 2009

al sur

Quietud fría de enero,
mañana sola de animales en fuga,
calma sombría y quietud esbelta.

Sólo al sur aparece nuestra esperanza:
el árbol infinito y su corazón reseco,
la lluvia milenaria y el milenario fuego.

Y también tus ojos, amor,
tus ojos abiertos a este cielo estéril.

Y novedosas preguntas,
jóvenes dudas, tan hirientes
como aquella furia espléndida
de nuestros olvidados ritos.

(Pero sólo al sur veremos
estas impensables mañanas nuevas
que desharemos en sueños.)

Cielo de enero sobre tus ojos abiertos.

¿Cuántas veces el sueño
de este lugar sin tiempo
se colmó a sí mismo de serenidad fría,
hasta abarcar otra vez nuestra altura?