4 nov. 2018

Constancia del equívoco




Escribe. Para no aceptarlo nunca.
Para no naturalizarlo.
Para que siga doliendo siempre,
escribe, escribe, sigue escribiendo siempre.

Siempre habrá quien te lea
para saber qué sucede
o en qué se habrá convertido.

Escribe, y déjalo cuando entiendas
que aquello por lo que escribías
entraba tan dentro de lo posible,
que al escribir tan solo quebrantabas
tus propias leyes frente al olvido.


Imagen: "Indiferencia", acrílico sobre papel a2

24 oct. 2018

Comienzo de lo terrible




El dolor nos vuelve feos,
invisiblemente feos.

Aun así, hay una belleza de la angustia,
un viejo placer en lo deforme,
una comprensión del horror que nos hace
tan bestiales como humanos.

¿Qué era la belleza?

Cambiante como el día, paseaba
entre nosotros, que la dejábamos sufrir
para que sintiera a qué debía darse.

Si fue fría la perfección de la belleza,
no menos lo será la sabiduría de la sangre,
poso amargo de viejas cicatrices,
rescoldo de la luz, ceniza que surcaba
los rostros donde se mezclaron por un tiempo
belleza y sufrimiento, perfección y sabiduría.


Acrílico sobre papel a2

Inercias



El ruido como compañía y amenaza.
La ciudad como espejo
de algo que tememos e ignoramos
sabiamente. El ansia. Siempre el ansia.
Siempre la soledad que no debe conmoverse.

Sigo paseando por las ruinas de mi mundo.
Cuando haya visto suficiente,
cerraré los ojos para escuchar bien el ruido,
el ruido de tus ojos breves,
ruido de la soledad que se sabe
demasiado bien a sí misma.

Mil veces me he engañado, durante mil años
afirmé no estar solo. No sé si era a Dios
a quien sentía en mi ruido de inocencias.

No sé si era yo mismo
quien se hacía compañía.

Creo que yo mismo era ruido.

Ruido de algo que no puede decirse
más que para decirse mil veces a sí mismo.



Acrílico sobre papel a2

16 oct. 2018

Caer porque sí



Una ventana a una realidad
donde lo verdaderamente importante
-el blanco techo que nos da asilo,
tantos matrimonios, el dinero-
careciera por completo de importancia.

Pasaríamos ahí las horas, observando
el fugaz absurdo que nos enseñaron,
para entender, después de muchos años,
que la única importancia llegaría
de cualquier mirada que ofreciera,
aun sin poseerlo,
ese otro mundo que tememos.

Después, un día cualquiera,
lanzarnos a través de una ventana como esa.

Algo así será vivir la poesía.



Imagen: sin título, acrílico sobre papel a1

3 oct. 2018

El fuego y su memoria




Algo hice mal.

Mi obsesión por la sinceridad
se volvió inquietante.

Dividí la realidad
en dos partes:
yo y todo lo demás.

Grité como gritan los más altos.

Fue lo suficientemente horrible,
como para necesitar ser solo uno más.

La verdad se basta a sí misma.
Nada brilla como la verdad.
Decir la verdad es arder y quemar.

Leí a diario cosas como estas,
y aunque ninguna metáfora
haya sido suficiente,
ahora creo que la verdad es un espejo mudo,
ante el cual, hasta un tonto
debería ser escuchado seriamente.



Imagen: sin título, acrílico sobre papel din a2

2 oct. 2018

Acostumbrarse a todo



Le quité hierro. Moriremos, sí.
¿A qué tanto dramatismo?
Siempre vence su figura, lo sabemos.
Es solo cuestión de tiempo,
insondable cuestión de tiempo.
Lo sagrado de la vida se presenta solo
cuando el tallo es arrancado
por la mano retorcida de otro ser viviente.
Entonces se habla de inocencia,
de sueños truncados, 
de sentimientos borrados
por un capricho soberbio. Y es cierto.
¿Pero cuántas veces nuestras vidas fueron
vulneradas contra nuestra inocencia?
Nuestros sueños, ¿no fueron pisoteados
diariamente por figuras superiores,
diariamente truncados por un orden
ancestral de reacciones siniestras?
¿Y qué decir de nuestros sentimientos?
¿Quién hizo verdadero caso a tanto miedo,
a toda aquella soledad o a lo posible
de un afecto que siempre terminaría cayendo?

Moriremos, sí. 
Pero acaso para entonces
ya estaremos muertos.


Imagen: "Caminante", acrílico sobre papel a2

24 sept. 2018

El límite y los otros



Infinitos seres infinitos.
Melancólicos espejos.
La misma superficie en todos ellos.

Miradlos como nos miran los muertos,
miradlos con la fascinación de la sospecha.

Miradlos uno a uno,
rudas almas de carne y hueso.

Todos tienen algo que decir.
Todos habrán visto demasiado
a su debido tiempo.
En el interior de cualquiera de ellos,
duerme
una música invisible, un furor
de infinitas estrellas disconformes.

Su letargo obedece al dominio del secreto.
Contienen la mística del sueño,
todos y cada uno de ellos. Realidad es
cuanto imaginaron en su tácita ceguera.


Imagen: acrílico sobre papel a2, sin título.

15 sept. 2018

Mirar sin ver



Queda la impresión de haber cambiado,
de que lo mejor que había en mí,
ha sido desechado por el tiempo.
Voz de mis pensamientos,
no escarmientas.
Voz de mis pensamientos que se dice
que un día estuve hecho, y al siguiente...

Si ya ocurrió la plenitud,
aún me quedan las ventanas, mirar
cómo las gentes de la calle se disipan.

Mirar como quien entendió lo que ya ignora.

No me importen las vidas de los otros.
La mía, a los demás, tampoco.



Imagen: "guitarrista", acrílico sobre papel a2

Sabernos solos




El viento sopla para todos.
También para mí, que he escondido
mi desnudo en la ventana.

También sopla para ti, que dijiste
más de lo debido. Y para ti,
que hoy cruzaste el puente
lleno de melancolía cotidiana.

El viento sopla para todos.
Incluso para mí, que no sé por qué, 
cuando me asomo a vuestras almas,
llenas de aspereza y de palabras, 
el viento sopla para nada.


Imagen: "El triunfo de ícaro", acrílico sobre papel a2

9 sept. 2018

Discernir



No tú. Lo que sentía por ti.
Un árbol inmenso de osadía y gratitud.
No tus manos, ni tu piel, ni tu futuro.
Solo eso que sembrabas: silencio,
más silencio con el que desconocerte.


Imagen: "Centauro", acrílico, papel a2

4 sept. 2018

Los sueños corrompidos



La belleza, angustiada, lanzaba fieros alaridos
a lo largo de los pasillos del psiquiátrico.
Viejos ángeles se turnaban para maldecirnos.
Las puertas se cerraron hace tiempo, dijeron,
y ya nadie sabrá nunca su lugar en la Historia.

Desde que el mundo es mundo,
los jóvenes buscan más belleza en la locura,
y el dios de los ateos contempla estremecido
nuestra tibia obra de ignorancia y negligencia.

Al llegar al centro del infierno,
alguien tomará de la mano a la belleza,
y esta romperá a llorar de gracia e impotencia,
y ese alguien sonreirá ante ese espejo
que siempre nos devuelve un sueño desleído.

Para entonces habremos descartado
todas las explicaciones que le dimos
a quien quería conocer 
la razón de esta demencia.



Imagen: "múltiple", acrílico sobre papel a2

26 ago. 2018

Aquel desconocido



Este soy yo, el que regresa
para alejarse, el que se aleja
para volver hasta sí mismo.

Soñadme otro, y habré sido.



Imagen: "Inalcanzable", acrílico sobre papel, din a2