6 jul. 2018

Disipación

La conciencia es oscura,
más oscura que el recuerdo.
Pregunta a pregunta, estorba
a quien pasa deslizándose
entre el placer y el aire.
Es oscura, sí. Pesada como un tiempo
sin el habla de los pájaros.
Terribles, nuestros actos se suceden
sin que entendamos, sin que sintamos
una huella al fondo de la trama.
Quien escribe, quien lee, quien escucha,
¿necesita más conciencia que la dicha?
Muertos los dioses, caído el ángel,
caído y convertido
en una entidad mediocre:
¿qué nos dirá la conciencia que,
al cabo de los años, no sea más 
que otra señal para cegar el paso?
Porque pasamos velozmente,
como astros brillamos y olvidamos, 
y ya nada nos promete una oscura salvación
a través de la conciencia.

30 jun. 2018

Dónde el fuego

Es verano, hace frío.
Junio me recuerda lo fácil que sería
describir un círculo, y que nada fuera 
lo que es sin condiciones.
Es verano, y hemos vuelto a destruir
aquello que era norma y realismo.
Hace frío en junio. 
Qué decir de tantísima rutina
convertida en juego. Vinimos a soñar,
pero jamás volvimos de ese sueño.

26 jun. 2018

Camino de vuelta






Madrugada. Callejones oscuros.
Soy la ciudad y su vasta cerrazón vacía.
De vuelta a casa, narro y niego lo que he sido.
A deshoras, con la noche a cuestas,
pido y pido. Pido y sé que nada
concederá el milagro. Ojos ciegos
por todo lo que han visto, ojos míos,
escrutan el silencio y el camino sigue
respondiendo lo sabido.

6 jun. 2018

Epicentro

Escribir desde la noción
de que nada es fácil,
escribir terminalmente,
humildemente, odiosamente.
No tener nada que hacer,
sino pararse a escuchar
cada pensamiento elaborado
a partir de una lógica hiriente.
Ansiar algo que palidece,
que temblaba en uno mismo,
que fracasaba en su alegría.
Desechar todo ideal de belleza,
toda armonía establecida, dejar 
solo un verso roído por el viento.
Escuchar la verdad de otros
sin olvidar el propio prisma.
Difícil. Así, la realidad.
Lo fácil es ficción o suerte.

2 jun. 2018

Subjetivo

Esa eterna sensación
de estar actuando, sin saberlo,
como un imbécil,
de haber sido falso siempre,
falso por no saber el nombre
de cada cosa oculta, invisible,
imaginaria acaso, 
imaginaria por imprecisa.

La raíz común, la permanencia,
el espacio en que lo sobreentendido
no causara confusión ni pavor,
escapó a mi entendimiento.

No he sabido estarme quieto,
la quietud era angustia.
La gente que conocí, cambiaba,
huía de la calma y de la sinceridad,
mientras yo huía de ellos y de mí.
De mí, que acabé siendo como ellos,
he huído hasta asombrarme de mi rostro, 
de mi débil pensamiento,
de mi inquietante rareza única.

24 may. 2018

Tomas falsas




Decir la verdad como quien dice
la última palabra, decir: no he sido
nunca lo que ves, soy torpe y lento,
tan cargante como una maleta de chatarra.
Soy el insomnio, la agonía
del complejo martirio
que me propongo a mí mismo.
Silencio. Ligeros, debemos ser
frívolos como la música, ágiles
como el felino que vive en las aceras.
La verdad es el foso que otros cavan
para saberse dignos de su propia sepultura.


Imagen: acrílico, a2

16 may. 2018

Tiempos de soledad



También es interesante cierta poesía
cuando el amor cae en el olvido.

Observar entre las sílabas
una oscura serpiente, un crucifijo.

Leer palabras que la noche sacraliza
para un ritual de fiebre.

Eso o la inocencia cercada por el rojo,
delirando como un grillo hasta la muerte.

Así la esperanza de volver
a un amor sin pausas,
sin terceros, sin enigmas que delaten
esplendor en la miseria.

A otro amor que mire a lo más hondo,
y nos vea en sus rescoldos,
y no guarde para sí
aquello que, de no decirse,
caerá con el rito del poema.



Imagen: acrílico, a2

8 may. 2018

En respuesta a un viejo dilema



Habla sólo por ti.
Algunos a veces no somos nosotros.
Nos arde un espejo al fondo del sueño
y dormimos a medias
donde vagan extraños recuerdos.
No todos somos quien somos,
ni somos siempre nosotros.
La culpa a menudo se enreda
en los calles que cierra
un olvido mayúsculo,
y la locura de no haber sido niño,
acecha al final de algún credo
que los sabios ignoran.
Huímos. Algunos huímos de algo
que debería abrazarnos,
de algo que fuimos y que aún se prolonga
en la sombra nocturna de un árbol en llamas.


Imagen: el funambulista, acrílico, din a2

1 may. 2018

Responsabilidades



Tómame en serio. Soy la vida.
Todo en mi arde para tu vacío.
El vacío, sí. ¿Qué es sin ti?
Tú que creaste la realidad
para que rompiera tus cargas,
tómame en serio, incluso
cuando el peso de tu alma
doble hacia el aire cada una de tus vértebras.
Allí, en lo más hondo,
el oscuro tesoro aguarda,
y las aguas más salvajes
corren bajo las nieblas del espíritu.
Piensa en la muerte de cuando en cuando,
en lo terrible de su futilidad,
y siente así el paso del tiempo,
y tómame de esa manera en serio.
Tan en serio como el dolor debe ser tomado.
Tan en serio como lo que piensen
los demás sobre ti, pues es lo único
que de ti quedará sobre la tierra.


Imagen: el último árbol, acrílico, a2

17 abr. 2018

Continuidad del poema



Todos esos grandes poemas,
los que hablan de la soledad,
del dolor, del amor o de la muerte,
podría haberlos escrito
cualquiera de nosotros.
Escuchamos al mirar lo escrito,
escuchamos algo que dice conocernos
a todos, que a todos nos conoce
tal y como nos desconocemos
en la dureza, en la espléndida
dureza del silencio.

Desde ahí, alguien da, dió y dará
un paso al frente, y escribe. Escribe.
Como si le fuera la vida en ello.
Como si le fuera la vida en decir
algo que todos saben o que creían saber
hasta que leyeron esa cosa inútil,
el gran poema, espejo
quebrado en la hora de reconocernos.


Imagen: acrílico, a2

13 abr. 2018

Un recuerdo



Opuse resistencia. Mucha resistencia.
No quería embrutecerme, odiarme
de un espejo a otro, no quería
echarme a perder
bajo la atenta mirada de mi madre.
La noche, la noche...
Todo guarda relación en ella.
Hemos sido en ella carne que festeja
su propio patetismo, y qué decir
del espíritu cuando por fin alborea,
cuando todo es ya lo que parece.
Lo he dicho. No quería embrutecerme.
Llenarme de sangre como el cuenco
que debemos vaciar sobre la hierba.
Para comprender el mundo
había que trazar la oscuridad del hombre,
por eso no pudimos ser amables y perfectos.
Los altos crucifijos se oxidaban en nosotros,
se cansaban de nosotros las viejas cantinelas.
Tanta lid ha ensanchado mi rostro,
vulgarizado mis huesos, ensuciado mi camisa.
No quería embrutecerme, odiarme
por vivir hacia la tierra. Lo he dicho.

Lo demás, el duro veredicto y su condena,
es vuestro, tan solo vuestro y de los dioses.


Imagen: acrílico, a2

9 abr. 2018

Ávido



Más noche, más luna, más verdad,
más música, más ruido, más espejos.
Más tiempo, más culpa, más silencio.
Impuros como la ceniza, como el sexo turbio.
Ante el espejo, impuros, más humanos.
Hablándole al fuego y al horror del mar.
Más palabras, más vísceras, más secretos.
Muy hondo debe ser el juego,
debe merecer la pena tantísimo silencio.

Que todo lo ya visto sea un poco más.


Imagen: "Vértigo", acrílico, din a2