12 ene. 2019

A tu regreso...





Déjalo todo. Serán lo último de lo último
las relaciones sentimentales sin sentimientos.
Un juego, eso es. Todo un juego.
Barato, cursi y algo estúpido. Pero un juego.
Un entretenimiento para niños sin alma,
porque nos encantan las cosas sin alma,
los productos desechables, las marcas.
Lo único importante es el ego,
la presencia dilatada. Tal vez crecer sea eso:
inflarse hasta no ser nada. Después, dormir.
Dormir a pierna suelta y para siempre.
Así, como si estuviéramos muertos.
Porque solo los muertos tienen alma,
sus sentimientos sí estuvieron ahí,
ellos sí supieron vivir.

Sentir es hablar para nada.

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