16 may. 2015

Adaptación

El ansia de cambiar, el sueño de entender, la necesidad de hacer un largo viaje sin fecha de retorno, cada vocación hacia un oficio extraordinario, cada reto y cada llamamiento a la derrota; tienen en común un sólo trasfondo: el sufrimiento de quien sólo puede guardar silencio.

Insatisfechos, sí. Condenados al tedio de la no elección. Libertad, todo o nada. Nada más que la súplica infantil que mendica un infierno un poco más cómodo. Vida. Sólo una.

La elección, dicen, sea por tu bien estar conforme. Quizás sea esa la mayor nobleza. Ah... pero cuánto trabajo duro hasta conformarnos con eso.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Siempre aspìramos a cambiar, qué curioso, como si no nos conformásemos con o que somos.