26 ene. 2014

In utero

Madre, yo quería portar la luz en los infiernos. Abrir los ojos y entrever el aire en que todo sucede. Busqué así los callejones, soñé ardiendo nuestro aljibe. Y el infierno era blanco, blanquísimo, amable a la razón, balsámico; el páramo celeste al que retornan el vencejo y sus ansias de estar vivo.

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